JORNADA AGITADA EN FERRAZ

La pugna por la fecha del congreso del PSOE se reabre a pocas horas del comité federal

El calendario no está cerrado. Ferraz quiere que se celebre a mediados de junio, pero los críticos creen que el proceso ha de activarse en marzo, para asegurar que haya cónclave antes de nuevas elecciones

Foto: Susana Díaz, acompañada de Máximo Díaz-Cano, a su llegada a Ferraz, este viernes a las cinco de la tarde. (EFE)
Susana Díaz, acompañada de Máximo Díaz-Cano, a su llegada a Ferraz, este viernes a las cinco de la tarde. (EFE)

El comité federal del PSOE que se abrirá este sábado no será tan tranquilo como a priori se preveía. A última hora, saltó la polémica y se reabrió la pugna interna. Por la fecha del 39º Congreso Federal, el que decidirá la supervivencia (o no) de Pedro Sánchez al frente del partido. Igual que ocurrió semanas atrás. 

Este viernes César Luena, el secretario de Organización, citó a las siete de la tarde en Ferraz a sus homólogos de toda España. Y cuando ya estaba avanzada la reunión les planteó su propuesta, que no les había adelantado. A saber, que el congreso ordinario se celebrara el 17, 18 y 19 de junio. Previamente, el 29 de mayo, tendría lugar la consulta a la militancia para elegir a su secretario general. Pero ese planteamiento no convenció a las federaciones críticas, que enseguida se pusieron en guarida. Estas, en líneas generales, consideraron que era preciso que el referéndum a las bases para que designen a su líder se haga a finales de abril -el domingo 24- y el congreso que proceda al relevo de los órganos de dirección, en torno a 15 días después, a principios de mayo (del 5 al 8). Y coincidían en que otro comité federal, a principios de marzo, más o menos, cuando ya se conozca si hay investidura o se va a nuevos comicios generales, fijase la fecha definitiva. 

Mayo versus junio. Aparentemente, la diferencia es corta, de apenas un mes. Pero sustancial. Los barones de mayor peso orgánico, los más enfrentados a Sánchez, quieren garantizarse que habrá congreso antes de unas eventuales segundas elecciones. Ferraz, en cambio, desea que ese cónclave tenga lugar después de unos nuevos comicios, y la fecha de mediados de junio les aseguraría ese propósito. 

Los críticos quieren que Ferraz reconsidere su posición y afloje, pero en el equipo de Sánchez insisten en que mantienen su apuesta

La reunión de Luena con los secretarios de Organización acabó pasadas las 22.30 y, según confirmaron ambas partes a El Confidencial, se cerró "sin acuerdo" y con choque de por medio. Este sábado se reunirá la ejecutiva a las nueve de la mañana, y será esta la que haga la propuesta formal de calendario, que será sometida a debate en el comité federal, el máximo órgano de poder de los socialistas. La duda es si persistirá el puso entre oficialistas y críticos, si habrá acuerdo o si las federaciones 'rebeldes' aceptarán el planteamiento de Luena. Tras la cita en Ferraz, los secretarios de Organización tenían previstas reuniones con sus respectivas delegaciones para forjar una posición común.

Los críticos presionan para que Luena y su equipo "reconsideren" su posición y aflojen. Pero estos no piensan hacerlo, como ratificó un alto cargo a este periódico, de la máxima confianza del líder. "Pues entonces nos contaremos", amagaban desde el círculo de Susana Díaz. Esa es una posibilidad, que se escenifique una votación (y por tanto una ruptura) dentro del comité, pero en Ferraz creen que al final las federaciones contrarias acabarán plegándose y que la sangre no llegará al río, como ocurrió en diciembre

El intento de Sánchez de "perpetuarse"

Andalucía, y con ella las federaciones críticas -Aragón, Valencia, Asturias, Extremadura y Castilla-La Mancha-, expusieron que el proceso congresual se active "en cuanto pase la investidura", a principios de marzo, de forma que a finales de abril se celebre la consulta a la militancia para que elija a su secretario general y, a comienzos de mayo, el congreso ordinario, en el que se procederá al relevo de los órganos de dirección. Fuentes próximas a Susana Díaz denunciaron el intento de Ferraz de "perpetuar" a Sánchez al frente del PSOE y de "hurtar la voz a la militancia". Entendieron que, si hay nuevas elecciones generales -que podrían caer en junio-, el PSOE debe acudir a ellas con los deberes internos hechos. "Lo que quiere Ferraz es que no haya nada, ni congreso ni primarias abiertas", sostienen desde el círculo de la presidenta andaluza.

César Luena, el pasado lunes en rueda de prensa en Ferraz. (EFE)
César Luena, el pasado lunes en rueda de prensa en Ferraz. (EFE)

 

Desde el entorno de Sánchez y desde las federaciones alineadas con él sostenían, por el contrario, que la fecha planteada por Luena era "razonable", y que se correspondía con el anhelo de arrancar el debate congresual una vez despejada del todo la cuestión de la investidura y la formación del nuevo Gobierno. E interpretaban, por tanto, que no tenía sentido abrir en canal el PSOE antes de unos comicios. Los contrarios juzgan que, si se repiten los generales, el partido ha de ir "reforzado, en las mejores condiciones", renovado internamente. De fondo, en consecuencia, está la batalla por el liderazgo. La desconfianza que suscita Sánchez en buena parte de los mandos territoriales y los deseos de relevarlo si falla en la investidura. 

Algunas federaciones encajadas en el espacio crítico, como Extremadura o Castilla-La Mancha, intentaban buscar una postura que satisficiese a todos. Desde el entorno del presidente manchego, Emiliano García-Page, defendían que, si hay que ir hacia un nuevo proceso electoral, todas las fechas tendrán que replantearse, para evitar solapamientos, del mismo modo que si Sánchez se convierte en nuevo presidente del Gobierno no se discutirá su continuidad como secretario general. Es decir, que el escenario que desencadena la lucha es el de nuevas elecciones, que los barones críticos vislumbran como el más probable, toda vez que se considera difícil armar un pacto con Podemos, IU, Ciudadanos y PNV, ya que se niegan a que pueda recibir la abstención de ERC y Democràcia i Llibertat

Ferraz y las federaciones afines consideran "razonable" espaciar la formación de Gobierno al proceso congresual, para no mezclarlos

La polémica no es en absoluto nueva. Los barones querían hace un mes que se celebrara "cuanto antes", lo más cerca posible de cuando tocaba. O sea, en febrero o marzo de 2016, cuatro años después del anterior, el de Sevilla (3-5 de febrero de 2012). Pero la presión se relajó en cuanto fue ganando protagonismo otro debate: el de las alianzas postelectorales y la posibilidad de que Pedro Sánchez se convierta en presidente del Gobierno. Pero en el tramo final del camino del decisivo comité federal de este sábado se reabrieron las discrepancias por los calendarios. Los críticos reprochaban a la salida de la reunión a Luena que volviera a la política de hechos consumados: que no les hubiera consultado la fecha previamente y que abocase al partido a otro comité federal lleno de tensión. 

El congreso, en cualquiera de los casos, debería estar precedido de la consulta a la militancia, para que esta elija a su secretario general. En 2014, Sánchez rivalizó con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. El referéndum entre las bases, el primero en la historia del PSOE, fue el 13 de julio, y el congreso extraordinario, el 26 y 27 de ese mismo mes. 

Díaz se ofrece a "ayudar"

La controversia sobre el calendario congresual cierra un viernes que puso punto casi final a la ronda de contactos de Pedro Sánchez con sus barones territoriales. La última en desfilar por su despacho en Ferraz fue, precisamente, Susana Díaz. Ni siquiera quiso hacer declaraciones a su llegada a la sede federal, en Madrid, sobre las cinco de la tarde, ni a su salida, 50 minutos después, más allá de que ayudará para que el PSOE sea un "instrumento útil" para la sociedad. 

Sánchez con su ejecutiva en la reunión del último comité federal, el pasado 28 de diciembre. (EFE)
Sánchez con su ejecutiva en la reunión del último comité federal, el pasado 28 de diciembre. (EFE)

 

Sánchez quiso hablar uno a uno con todos sus secretarios regionales antes del comité federal de este sábado, 30 de enero. Por separado. Un procedimiento distinto al que siguió en el cónclave anterior, el del 28 de diciembre, cuando mantuvo la víspera una tensísima reunión con ellos. Claro que entonces la crispación era máxima y ahora parecía haberse rebajado. Sánchez, a la vez, delegó en su número dos el cierre de la fecha del 39º Congreso. No lo logró.

Díaz puso punto casi final a la romería de barones, porque el extremeño Guillermo Fernández Vara, que tenía previsto verse con el secretario general en la tarde de este viernes, tuvo que aplazar su despacho con él a la primera hora de la mañana del sábado por un contratiempo en su agenda institucional como presidente de la Junta. La líder del PSOE-A llegó a Ferraz acompañada del secretario general de la Presidencia de la Junta, Máximo Díaz-Cano, y rehuyó las declaraciones. Sólo al final se prestó a adelantar que antes y durante el comité daría su parecer. Su intención es "ayudar y colaborar" para que el PSOE, "como siempre, se muestre ante la sociedad como un instrumento útil". Pero no quiso dar detalles de su charla con Sánchez por tratarse de una "conversación privada". 

La pugna por la fecha del congreso del PSOE se reabre a pocas horas del comité federal

A por Podemos y C's

Algo similar ocurrió con otro de los barones críticos, el asturiano Javier Fernández. Él pasó por Ferraz por la mañana y tampoco quiso precisar el contenido de su entrevista con el secretario general. En cambio sí hablaron ante los medios dos primeros espadas cercanos a Sánchez: la vasca Idoia Mendia y el jefe del PSC, Miquel Iceta. Ambos recomendaron a Sánchez que intente buscar un Gobierno progresista, aunque sin descuidar a Ciudadanos para que la alianza sea estable. En días anteriores, los presidentes de Castilla-La Mancha o Aragón ya le habían advertido de que era necesario buscar el respaldo de la formación de Albert Rivera.

Miquel Iceta: Sánchez está mirando "en todas las direcciones", a izquierda y derecha, incluso "mirando a su espalda" por si le clavan puñaladas los suyos

"Soy partidario de explorar un Gobierno de reformas con la base más amplia posible y de hablarlo, desde luego, con Podemos y Ciudadanos", dijo Iceta, quien reconoció que la aritmética estaba "muy difícil", aunque el secretario general cuenta con "muchas convicciones, muchas ganas". Él es de los que no tiene ninguna "desconfianza" en los movimientos de Sánchez, cosa que no ocurre en el bando crítico, que capitanea Susana Díaz y que secundan todos los presidentes autonómicos socialistas, con la salvedad de la balear Francina Armengol. 

Mendia también apostó por un Ejecutivo con Pablo Iglesias, Albert Rivera y otras fuerzas -o sea, PNV-, porque hay "suficientes mimbres" para el pacto, ya que se comparten objetivos como la reforma de la Constitución y la regeneración democrática. 

"Ni lo buscamos, ni lo queremos"

Iceta ilustró ese deseo de tender la mano a derecha e izquierda, como siempre dice Sánchez, con una sentencia magistral, que también resume el enrarecido clima interno, pese a que la tensión esta vez parecía bajo control: el secretario general está "mirando en todas las direcciones, incluso mirando a su espalda" por si recibe alguna puñalada de sus compañeros. 

El rey Felipe VI con Pedro Sánchez, el pasado 22 de enero. (EFE)
El rey Felipe VI con Pedro Sánchez, el pasado 22 de enero. (EFE)

 

Los barones de peso recelan mucho de Podemos y, desde luego, no quieren que una eventual investidura de su líder dependa de la abstención de los independentistas, aunque estos han pegado portazo. Y quieren que Sánchez lo deje claro en su intervención mañana de apertura del comité federal. Así se lo trasladó con rotundidad Susana Díaz. El secretario de Organización, César Luena, añadió al discurso oficial de que no se buscarán los apoyos de ERC y DiL esta apostilla: que no quieren sus votos. Aunque diálogo habrá: "Hablar no significa ni pedir, ni buscar el apoyo. Ni lo buscamos, ni lo queremos con los independentistas, que quede claro. Pero la obligación, si llega el momento, es hablar con todos porque es nuestra responsabilidad", manifestó el número dos en 'Las mañanas de RNE'

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