LA CRISIS DE LOS SOCIALISTAS TRAS EL 20-D

Las nuevas elecciones catalanas complican el debate sobre el liderazgo del PSOE

De confirmarse los comicios para marzo, los socialistas se verían obligados a retrasar o cancelar su congreso antes de la repetición de generales, para evitar que el ruido interno interfiera en la campaña

Foto: Pedro Sánchez, durante la última reunión del comité federal, el pasado 28 de diciembre. (EFE)
Pedro Sánchez, durante la última reunión del comité federal, el pasado 28 de diciembre. (EFE)

Un elemento más se cuela en el ya envenenado debate interno en el PSOE. La posibilidad, cada vez más cercana, de que se convoquen nuevas elecciones autonómicas en Cataluña para marzo. Ello dejaría prácticamente inhábil febrero para poner en marcha el complejo proceso congresual de los socialistas y, en definitiva, el debate sobre el liderazgo de Pedro Sánchez. Si algo tienen claro todos los dirigentes, del bando que sean -próximos al secretario general o contrarios a él-, es que en caso de que se repitan las catalanas, todo el partido estará volcado con el PSC y con su primer secretario y presumible candidato, Miquel Iceta, y desviaría, en la medida de lo posible, el ruido interno. El PSOE algo sabe de eso, de posponer todos los ajustes de cuentas una vez abiertas las urnas, y no antes. Con todos estos elementos en la coctelera, la pequeña prórroga podría beneficiar a Sánchez, en la medida en que complicaría el encaje de un congreso federal antes de unas nuevas generales, que se esperan para finales de mayo o principios de junio.  

A falta de que se despeje la casi última incógnita -si Artur Mas no cede y hay otros comicios o si se echa a un lado y facilita la investidura de otro candidato de Junts Pel Sí-, la incertidumbre sobre el calendario óptimo es máxima en el PSOE. En la última semana, los barones críticos con Sánchez habían aflojado la presión y habían optado por concederle una tregua corta: no forzar por ahora la convocatoria del comité federal encargado a su vez de fijar la fecha del congreso. Se prefería esperar a que la ejecutiva federal reflexionara y citase al máximo órgano de dirección a finales de enero -o principios de febrero- y, por tanto, el cónclave ordinario tuviese lugar a últimos de marzo o primeros de abril, ya que este ha de convocarse con 60 días de plazo.

En caso de que la cúpula de Sánchez no accediese, las federaciones 'rebeldes' estaban dispuestas a recoger la firma de un tercio de los miembros del comité -está compuesto por un total de unos 250 dirigentes- para obligar a la celebración del 39º Congreso antes de unas nuevas generales. El núcleo duro de Sánchez no ha sido hasta ahora preciso: el comité se convocaría "en unas semanas" y el cónclave, en los "próximos meses", a lo largo de la primavera, una vez resuelta la investidura del nuevo presidente del Gobierno. "Un mínimo aplazamiento" sobre la fecha programada, a los cuatro años del congreso anterior, el de Sevilla (3 al 5 de febrero de 2012). El lunes próximo, 11 de enero, se prevé reunión de la ejecutiva -y el martes, del nuevo grupo parlamentario-, y ahí se podría anticipar algo del 'planning' de Ferraz. 

Andalucía: "Cambia notablemente el panorama"

Las cosas cambian ahora sustancialmente. Las nuevas catalanas, que se celebrarían el domingo 6 de marzo, "no condicionan las intenciones, pero sí los calendarios", en opinión de un responsable de la máxima confianza del 'president' valenciano, Ximo Puig, uno de los barones más cercanos a la andaluza Susana Díaz. Dicho de otra forma, que la pretensión de los líderes autonómicos de provocar "un revulsivo" en el PSOE y de situar al frente a "quien tenga mejores bazas para poder ganar" -la presidenta de la Junta, a quien todos invocan, aunque ella no ha dicho palabra- se mantiene intacta, pero sí están en revisión los tiempos. "Si se confirma la convocatoria de elecciones en Cataluña, en cualquier análisis que hagamos, se debe incorporar esta situación, que antes no estaba y que cambia notablemente el panorama", coincide un dirigente del círculo de máxima confianza de Díaz. 

Carme Chacón, candidata del PSC en las generales, junto al presidente del partido, Àngel Ros (izq.), y Miquel Iceta, el pasado 21 de diciembre. (EFE)
Carme Chacón, candidata del PSC en las generales, junto al presidente del partido, Àngel Ros (izq.), y Miquel Iceta, el pasado 21 de diciembre. (EFE)

 

No es solo un análisis arrojado por los territorios más críticos con Sánchez. También se piensa así en Ferraz y en el propio PSC, que no quiere sufrir la distorsión del ruido interno en plena precampaña y campaña. Miquel Iceta no ha llamado aún a los barones para reclamarles "responsabilidad", aunque esté en contacto con ellos estos días para intercambiar impresiones o información sobre el inestable tablero catalán. "Lo que es de sentido común no se pide. Ya se da por sabido que el partido se calmará y se volcará con nosotros", señalan a El Confidencial fuentes muy próximas al primer secretario. "Lo que menos necesitamos es que haya líos en el PSOE. Es más bien decirles: 'Por favor, no os peleéis, ayudadnos", verbaliza una conocida e influyente dirigente tanto del PSOE como del PSC. 

Las federaciones críticas reconocen que “no cambian las intenciones, sí los calendarios“. El PSC asume que los dirigentes del PSOE aparcarán la lucha interna

"Habrá que priorizar. Todo el mundo debería pensar que hay que poner por delante nuestro resultado en Cataluña antes que el proceso interno", indican a su vez desde el entorno de Sánchez, que garantiza que el secretario general "se volcará con Iceta igual que hizo en la campaña del 27-S, en la que se desplazó a la comunidad de forma continua para mostrar el pleno respaldo del PSOE a sus compañeros del PSC en la coyuntura más delicada, cuando las encuestas pronosticaban un mal resultado y, al final, se salvaron los muebles (16 escaños, cuatro menos que en 2012)

Sin grandes ajustes en listas o programa

En los territorios no hay duda de que si hay nuevos comicios catalanes, todo el partido cerrará filas, pese a la tempestad, y echará una mano al PSC. El propio Iceta, de hecho, tiene previsto diseñar una campaña como la anterior, muy federal, en la que tirará de Sánchez, de los presidentes autonómicos y barones y de referentes nacionales. Las líneas estratégicas, de hecho, no cambiarán porque, como dice Iceta, el tiempo ha acabado dándole la razón, en el sentido de que estaba claro, desde el mismo 27-S, que no había mayoría independentista -sí en escaños, no en votos- y que Artur Mas conducía a Cataluña a un callejón sin salida. Tampoco se prevén grandes ajustes ni en las listas -que se aprobarían a finales de este mes por el Consell Nacional del PSC- ni en el programa, al que por cierto no volverá, bajo ningún concepto, el derecho a decidir. 

Susana Díaz, durante la reunión del comité federal del PSOE del pasado 28 de diciembre. (EFE)
Susana Díaz, durante la reunión del comité federal del PSOE del pasado 28 de diciembre. (EFE)

¿Qué pasa entonces con el calendario interno del PSOE? Las grandes federaciones echan cuentas. "Se encorsetan los plazos", reconocen en Asturias. Con catalanas a principios de marzo, ya no queda febrero hábil para la recogida de avales, el primer paso en el camino al congreso para los candidatos que se postulen -Sánchez será un competidor seguro, pero falta por ver si da un paso Díaz u otro aspirante-. Arrancaría a mediados de marzo. Y dado que los procesos congresuales duran en torno a 60 días, el cónclave podría tener lugar en mayo. Una fecha que se antoja ya muy encima de unas segundas generales. Los plazos se podrían achicar algo, pero no demasiado, ya que la elección del secretario general en el PSOE se hace, desde 2014, a través de una consulta a toda la militancia, previa a los 'congresillos' provinciales encargados de designar a los delegados que luego participarán en el cónclave federal. 

Con la interposición en el calendario de las catalanas, podría peligrar la celebración del propio congreso, por tanto, antes de unas nuevas generales. Es algo que no descartan en Asturias o en Andalucía. "Si hay nuevos comicios en Cataluña, eso condiciona todo, claro", asegura un responsable del entorno de Díaz. Como poco, por tanto, anularía esa fecha inicial de principios de abril que querían los barones. "Parece lógico ese retraso", sentencia un barón a este diario. 

No dar "argumentos"

"Hay que darle una pensada a todo y con un mínimo de seguridad. No podemos precipitarnos. Es que ahora se cruza todo, de forma que cualquier hipótesis que hagamos se te puede desmoronar. Por tanto, no es que haya falta de voluntad ni titubeo, sino responsabilidad", aducen desde el entorno del presidente del Principado, Javier Fernández. "No hay problema por aplazar algo el congreso. Que no se generen argumentos contra las pretensiones que tenemos de reforzar el partido. Hay que dar tiempo al tiempo y ganar argumentos", coinciden desde el núcleo duro del valenciano Ximo Puig. Los barones no quieren que se proyecte la imagen, especialmente entre las desconcertadas bases, de que quieren cobrarse la cabeza de Sánchez como sea, cuando su propósito, reiteran, es encarar unos eventuales comicios legislativos con garantías.  

Al cruzarse las catalanas, podrían estirarse los plazos de consulta del Rey con los grupos y, en consecuencia, la primera votación de investidura

Si finalmente no hubiera hueco para encajar el congreso, el gran beneficiado sería Sánchez, que podría alzarse con su segunda candidatura a La Moncloa por la vía rápida. Aunque sus contrarios no creen que le sirva para reforzarse internamente. "Todos los que están a punto de morir reviven un poco", recuerda uno de los críticos con mando en plaza, que insiste en que es necesario que el PSOE acuda a unas nuevas generales "con su as de espadas". 

Los tiempos, no obstante, no dependen solo de lo que haga el PSOE. Porque en los territorios y en Ferraz cunde la impresión de que si se confirma la convocatoria en Cataluña, también se podría estirar el proceso de investidura del nuevo presidente del Gobierno. El 13 de enero se constituyen las Cortes emanadas del 20-D, pero esa es la única fecha clara. A partir de ahí, Felipe VI comenzará las consultas con los grupos. Ese proceso puede llevarle más o menos días, porque no está tasado. Lo único que sí estipula la Constitución es que a los dos meses de la primera votación de investidura, si ningún candidato sale elegido como jefe del Ejecutivo, se disolverán Congreso y Senado y, a los 54 días, se celebrarán unas nuevas generales. Los socialistas manejaban hasta ahora la hipótesis de que la primera votación, la de Mariano Rajoy, tendría lugar a finales de enero o principios de febrero, pero si el monarca se tomara más tiempo para no interferir con las catalanas, esa sesión podría posponerse unas semanas. Y la repetición de las generales, más entrado junio

El PSC "no se pronunciará"

Miquel Iceta, en el Parlament de Catalunya, este 4 de enero. (EFE)
Miquel Iceta, en el Parlament de Catalunya, este 4 de enero. (EFE)

La dirección del PSC, por su parte, confía en mejorar sus resultados del 27 de septiembre. Entonces aguantó como tercera fuerza, con 523.283 votos (un 12,72%) y 16 diputados. En las generales del 20-D, creció en sufragios respecto a las autonómicas (589.021, un 15,70% y ocho actas, seis menos que en 2011). Ahora, espera que se premie la "claridad" del discurso. El soberanismo, según sus cálculos, podría retroceder, más si ERC y Convergència concurren por separado, como parece posible, igual que podría bajar Ciudadanos tras el pinchazo en diciembre. Y Podemos, de la mano de la alcaldesa Ada Colau, podría repetir el éxito de las legislativas -primera fuerza en Cataluña- o bien firmar un fracaso, como ocurrió el 27-S con su marca Catalunya Sí que es Pot, aunque en aquellos comicios no se implicó la regidora de la ciudad condal. 

Los dirigentes del PSC consultados por este periódico subrayan sin pestañear que su prioridad serán las catalanas, si se confirman, y no el congreso del PSOE, en el que no pretenden interferir. Iceta sí ha prestado respaldo a Sánchez, pero no se mojará en la pugna interna. "El PSC como organización [es un partido autónomo federado al PSOE] no se pronunciará a favor o en contra de uno u otro candidato, y el primer secretario menos. Los militantes decidirán", indican fuentes próximas al jefe de los socialistas catalanes. Sánchez, en principio, contaría con parte del PSC en su singladura interna, pero el sector más ligado a Eduardo Madina -él ganó en las primarias de 2014- y a Carme Chacón -totalmente afín a Díaz- podría movilizarse con la presidenta andaluza. El PSC es el segundo territorio más grande en número de militantes (unos 20.600), tras Andalucía (48.000).

El arranque de 2016 se complica para los socialistas. Un año que comienza, para todos, con la sensación de que continúa la campaña, aunque al ralentí. Si hay nuevas catalanas, la maquinaria volverá a rodar a pleno rendimiento. 

La endiablada negociación con Podemos se hace, para los barones, más cuesta arriba

La precampaña y campaña de las catalanas del 6 de marzo, si no se cancelan con un acuerdo entre la CUP y Junts pel Sí de última hora, se va a cruzar con el diálogo para la formación de un nuevo Gobierno. Mariano Rajoy lo sigue teniendo muy complicado, pues a sus 123 diputados (mejor, 122, ya que el segoviano Pedro Gómez de la Serna, implicado en el cobro de presuntas comisiones ilegales, engrosará el Grupo Mixto) sólo puede sumar, por ahora, los 40 de Ciudadanos, y la mayoría absoluta está en los 176 escaños. 

Si Rajoy fracasara, sería el momento de Pedro Sánchez. Ferraz cree que la convocatoria en Cataluña no tiene por qué dificultar las posibilidades de negociación con Podemos, que sigue apostando por un referéndum de autodeterminación en Cataluña, aunque no lo impone como "línea roja", según reiteró el pasado domingo Pablo Iglesias ante el Consejo Ciudadano estatal de su partido. "Ya veremos. No hay que prejuzgar nada. Nosotros queremos dar una oportunidad al acuerdo, de forma que todos los españoles voten la reforma de la Constitución, y ellos quieren que se vote la ruptura", indican en el círculo del secretario general. 

Federaciones como Asturias, Andalucía o Valencia estiman, sin embargo, que unas catalanas "perturban" y "dificultan" todo diálogo con la formación morada, pues unas elecciones "enrocan a todos". "Pablo no va a recular ahora que sabe que su discurso ha calado y que pretende superar al PSC en Cataluña como antesala de unas generales. Más que nunca van a agarrarse a la consulta", analiza un jefe del aparato regional. El PSOE sólo puede sentarse a hablar si se retira el derecho a decidir de la mesa

Miquel Iceta comparte la opinión de Ferraz, sin embargo. "Si no cede, Podemos será responsable de que no haya un cambio en España. Y pagará un alto precio por ello", explican en el entorno del primer secretario. 

Iglesias, el domingo, buscó la división interna de los socialistas, al diferenciar entre los "sectores sensatos", proclives a la negociación, y el bloque "inmovilista", en el que situó a Susana Díaz y a los presidentes de Castilla-La Mancha y Extremadura, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara. "Todo el PSOE es sensato y por eso se preocupa de los problemas de España. La sensatez de Pablo Iglesias consiste en hacer el juego al PP", dijo Díaz en Twitter, para rematar con un "lecciones ninguna, Iglesias". "Nadie tiene la autoridad moral para decir quién es sensato o no en el PSOE", añadió este lunes Ximo Puig. También habló, a través de Facebook, el ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, que negó que hubiera defendido alguna vez la celebración de una consulta en Cataluña (sí lo hizo el PSC). 

En las federaciones, y en Andalucía en particular, sienta mal que también desde la propia sede federal se dé pabulo a la hipótesis de que Díaz quiere tomar el poder en el PSOE para facilitar la investidura al PP, vía abstención. Porque es "rotundamente falso" y porque esa acusación, una "patraña", sólo busca dañar a la baronesa andaluza sin fundamento.

Sánchez no se ha pronunciado aún sobre las acusaciones del líder de Podemos. No se le ha visto desde el comité federal del 28 de diciembre ni ha escrito sobre el asunto en su cuenta de Twitter. "No vamos a interpretar las palabras de Pablo. El PSOE ya ha dicho que hay que dar una oportunidad al cambio, y lo que no vamos es a confrontar dentro del PSOE, porque Pedro quiere un PSOE unido y fuerte", aseguran a este diario en el entorno del secretario general. Sus contrarios creen que Sánchez, con su silencio, muestra cierta complicidad con Iglesias, al no salir a defender a su partido. 

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