LA PESADA DIGESTIÓN DEL 20-D

El PSOE apuesta por ir a nuevas elecciones antes que facilitar la investidura a Rajoy

Los socialistas tienen claro que no apoyarán al líder del PP ni se abstendrán. Y aunque Ferraz no descarta que Sánchez pueda pilotar el Ejecutivo, en los territorios se ve difícil evitar próximos comicios

Foto: Un hombre junto un cartel electoral de Pedro Sánchez este 21 de diciembre, en Madrid. (Reuters)
Un hombre junto un cartel electoral de Pedro Sánchez este 21 de diciembre, en Madrid. (Reuters)

España parece abocada a nuevas elecciones generales. Aún es prematuro hacer afirmaciones redondas, porque no han pasado demasiadas horas desde la apertura de las urnas del 20-D, pero sí se pueden anticipar los escenarios que, a día de hoy, resultan más probables. Al menos, para uno de los partidos imprescindibles en esta complicadísima partida, el PSOE. Ni la dirección federal ni los barones territoriales se plantean ayudar al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, bien apoyando su investidura o bien absteniéndose en la votación. Frustrada esa opción, se abriría a Pedro Sánchez la posibilidad de articular una mayoría alternativa de izquierdas, que también parece poco probable, ya que requeriría del pacto con varias formaciones y la asunción -porque así lo exige el que sería el socio mayor, Podemos- de un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

Si se obturara esa vía, sólo restaría como disponible una solución que no gusta a nadie, pero que podría arrojar algo más de luz: nuevos comicios para la primavera. Alternativa que se baraja tanto en Ferraz como, sobre todo, en las federaciones. No obstante, en la cúpula federal no se descarta por completo el escenario de que Sánchez pueda gobernar. De cualquier modo, en la dirigencia socialista se considera que el 20-D ha arrojado un panorama "diabólico", "perverso", porque cualquier salida es mala y ninguna le garantiza salir del hoyo en el que le han dejado las urnas, con sólo 90 escaños y un 22,01% de los votos, el umbral más bajo de toda su historia.

[Resultados de las elecciones generales por municipios y comunidades]

El carácter dramático del nuevo tablero hizo que los territorios, y singularmente Andalucía, hicieran oídos sordos al anuncio de Sánchez de que optará a la reelección como secretario general en un nuevo congreso. "No toca hablar de eso ahora", respondían este lunes varios responsables contactados. Eso sí, el aviso del líder, entendido como un "gesto de autoridad" o incluso "de chulería" molestó y sorprendió a los barones. 

Cita del Comité Federal el lunes 28

El PSOE fijará su primera posición el próximo lunes, 28 de diciembre -se ha corrido la fecha, desde el 26 inicial-, en la reunión del Comité Federal. Pero lo que bendecirá el máximo órgano de dirección entre congresos no distará, con toda seguridad, de lo expresado este lunes por César Luena, el secretario de Organización, y por varios barones. No a facilitar la investidura de Rajoy. O, dicho de otra manera, que votará en contra de su reelección como presidente del Gobierno. Ese 'no' condena al líder del PP. Sus 123 escaños, sumados a los 40 de Ciudadanos -que ha ofrecido su abstención- resultan insuficientes para lograr la investidura y poder gobernar, ya que la mayoría absoluta está fijada en los 176 diputados.

Pedro Sánchez, junto a Micaela Navarro y César Luena, presidenta y secretario de Organización del PSOE, este 21 de diciembre. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a Micaela Navarro y César Luena, presidenta y secretario de Organización del PSOE, este 21 de diciembre. (EFE)

 

Luena insistió en rueda de prensa en Ferraz en que el partido actuará "con prudencia y responsabilidad", aunque dejando claro que el PSOE no facilitará nada a Rajoy. ¿Y si no es él? "Que yo sepa, el PP va a presentar a Rajoy y el PSOE va a votar no al PP y a Rajoy. Es lo que sabemos", respondió el número dos, rehusando actuar "con aceleración". 

En el PSOE está muy aquilatada la idea de que no conviene favorecer una gran coalición: se le iría la militancia, se hundiría en votos. Sería “letal“

En el PSOE está muy consolidada la idea de que no le conviene, bajo ningún concepto, ayudar a los populares. Sería "letal" para el partido, observan distintos dirigentes consultados. El análisis es coincidente: no sólo huiría parte de la militancia, sino que se expondría a verse superado por Podemos en los comicios futuros, al haberse anulado como "alternativa" a la derecha. Sería una "traición" a los votantes, como expresó este lunes a su llegada a la reunión de la ejecutiva el presidente manchego, Emiliano García-Page

Voces minoritarias a favor de la gran coalición

En Ferraz son conscientes de que las presiones de los poderes económicos, de los medios, y del exterior, arreciarán, a fin de facilitar la gobernabilidad en España. La dirección ya las ha sufrido en los últimos meses, como las padeció Alfredo Pérez Rubalcaba durante su mandato como secretario general y ni siquiera había eclosionado el 'efecto Podemos'. Y aunque pueda haber dirigentes que defiendan la colaboración con el PP -Felipe González defendió en su día la gran coalición "si el país lo necesita", aunque luego se apeó de ese tren-, esas voces son muy minoritarias. La cúpula de Sánchez tiene claro el 'no' -y el secretario general lo ha reiterado hasta la saciedad, incluso en campaña, ofreciéndose como "única" garantía del "cambio"- y así lo reiteran en los territorios. No sólo Page. También el president valenciano, Ximo Puig, lo dijo con claridad ante los medios. 

El PSOE apuesta por ir a nuevas elecciones antes que facilitar la investidura a Rajoy

Andalucía descarta asimismo ayudar a Rajoy. El entorno del presidente ya alimentó la hipótesis de la gran coalición, pero no con Sánchez, al final de la campaña, y ella respondió de inmediato que era "patética y de perdedores" esa propuesta. El PSOE de Susana Díaz cree que lo mejor es rechazar la investidura del líder del PP y pilotar la izquierda desde la oposición, y no dejarle esa bandera a Podemos. "Y si hay que ir a elecciones pues se irá", advierten varios cuadros, aunque esa posibilidad no gusta a casi nadie.

Con Podemos el problema se plantea por su defensa del derecho a decidir de Cataluña, una línea roja clarísima para los socialistas. Y tampoco bastaría

En otras federaciones, la tesis es similar: 'no' rotundo a Rajoy. Y que, en primera instancia, sea él el que mueva ficha e intente articular una mayoría solvente. Pero esa salida parece improbable, habida cuenta de las posiciones de partida del resto de actores. Pablo Iglesias, por ejemplo, ya advirtió este lunes que "ni por activa ni por pasiva" Podemos permitirá "un Gobierno del PP, ni con votos a favor ni con la abstención". 

Segundo escenario: un Ejecutivo de izquierdas liderado por Sánchez. Primer problema: no basta con el apoyo de la formación morada (69 escaños, si se cuentan los obtenidos por las coaliciones en las que participa en Galicia, Cataluña y Valencia), y tendría que tirar de IU y de varias fuerzas nacionalistas. Esencialmente ERC, que aporta 9 diputados, y es la mayor de todas ellas. 

No a los pactos "pastiche"

Tres de las principales federaciones -Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha- se oponen a un entendimiento con Podemos si no cede en su condición de celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, como también rechazan acuerdos con formaciones separatistas o combinaciones múltiples. "Nosotros no vamos a buscar pactos complejos, ni pastiches de ningún tipo", aseguró Page, que recordó que el PSOE tiene "límites muy claros", como la defensa de la unidad de España y sus valores esenciales, así que no está dispuesto a "gobernar a cualquier precio". El extremeño Guillermo Fernández Vara advirtió de que no se pueden "alcanzar pactos con nadie que defienda la independencia de Cataluña o la autodeterminación de los pueblos de España". El jefe de la Junta añadió que es Rajoy quien debe intentar formar gobierno y de no hacerlo, se abrirán "nuevos escenarios", aunque ir a nuevas elecciones sería "un gran fracaso colectivo". 

El PSOE apuesta por ir a nuevas elecciones antes que facilitar la investidura a Rajoy

Esa sensación también existe en el ánimo de más dirigentes: la de que provocar nuevos comicios sería visto por los ciudadanos como la rendición de los políticos al diálogo, y por ello podrían ser penalizados. Además, no habría garantías de que el resultado fuera mejor para el PSOE o incluso más claro a efectos de tejer una mayoría más estable. "Si vamos a nuevas elecciones, el panorama puede ser similar, y entonces ¿qué hacemos?", se pregunta un miembro de la ejecutiva de Sánchez. 

Soluciones "creativas"

Precisamente por esa razón en la dirección federal se trabaja con la hipótesis de que Sánchez pueda liderar un Gobierno de transición, en el que se pacten ciertos contenidos nucleares, como la regeneración democrática o el pacto educativo. Temas "prioritarios", objetivos "concretos" en los que puedan sentirse a gusto distintas formaciones. Y se pone por ejemplo que en esta última legislatura los socialistas han liderado distintos frentes contra el Ejecutivo de Rajoy, como contra la Lomce, la 'ley mordaza' o los recortes sociales, y eso es una base sobre la que edificar la alternativa. 

Una integrante de la ejecutiva cree que hay que buscar “lo que une“ a diferentes formaciones, porque una nueva convocatoria electoral no favorece a nadie

"Se trata de buscar lo que nos une, y no lo que nos separa. Está claro que si Podemos insiste en el referéndum no hay nada que hacer, pero porque busca las diferencias. No podemos actuar con los métodos tradicionales para un tiempo que es nuevo y en el que se exige diálogo. No podemos caer en los parámetros convencionales. Hay que hacer una tormenta de ideas. Buscar soluciones creativas. Unas nuevas elecciones no favorecen a nadie", sostiene una integrante de la ejecutiva que reconoce, no obstante, que en la reunión de este lunes sí se "especuló" sobre la alternativa de otras generales en primavera y se secundó el argumento de que se ha intentado "hundir al PSOE" porque era "el enemigo a batir". "Porque hemos sido valientes e íbamos en serio", defienden en el círculo del secretario general. Sin embargo, Luena no quiso avanzar ningún escenario ulterior: es el momento de Rajoy, y después ya se verá. El partido se guiará en ese caso con la misma "prudencia y responsabilidad". 

Susana Díaz junto a su secretario de Organización, Juan Cornejo, este 21 de diciembre en la sede del PSOE-A, en Sevilla. (EFE)
Susana Díaz junto a su secretario de Organización, Juan Cornejo, este 21 de diciembre en la sede del PSOE-A, en Sevilla. (EFE)

 

La líder del PSOE-M, Sara Hernández, aupada al puesto por Sánchez, sí fue de las que defendió públicamente, en la cadena Ser, la opción de que gobierne, porque existe "la oportunidad cierta" de que él sea presidente, "y ahí hay que centrar los esfuerzos".

Pero en Andalucía y en otros territorios no se ve como probable -ni aconsejable- que Sánchez lidere un Ejecutivo de izquierdas por la cerrada defensa de Podemos al derecho a decidir. Una posición en la que el PSOE "no va a entrar ahí de ninguna manera", según verbalizó el sevillano Antonio Pradas, número tres del escalafón federal pero, sobre todo, voz de Susana Díaz en Madrid. Luena coincidió con que la unidad de España es "indiscutible". En el PSOE-A, pues, la posición es nítida: ni Podemos ni PP. El derecho de autodeterminación, defendido por el PSC en su programa de 2012 y anulado después en el de las autonómicas de 2015, es una línea roja clarísima para el PSOE. Así que la idea de nuevas elecciones es vista como una alternativa "muy probable", en palabras de distintos mandos territoriales. Al menos, a día de hoy, "salvo milagro".

Ferraz evita ponerse oficialmente en otras hipótesis futuras: subraya que siempre se guiará por la “prudencia“ y la“responsabilidad“

Tampoco le inquieta ir hacia otra convocatoria a IU, otro de los potenciales socios de los socialistas: su candidato, Alberto Garzón, confesó este lunes no sentir "ninguna preocupación" si se confirma ese escenario. 

Otra opción: pacto con Podemos y abstención de Ciudadanos. Pero Albert Rivera ya ha dejado claro que votará en contra, porque es "inviable" que el PSOE gobierne "con once partidos".  

Una solución apuntada por una cualificada dirigente es esta: un Gobierno de concentración presidido tal vez por un tecnócrata, un magistrado o un experto de reconocido prestigio, con una agenda limitada a la regeneración democrática y la reforma de la Carta Magna y con un mandato corto, que conduzca a nuevas elecciones y a la aprobación del nuevo texto constitucional. La Ley Fundamental no exige que el jefe del Ejecutivo sea diputado. 

Un "gesto de chulería"

La discusión sobre la complejísima gobernabilidad de España, un puzle "diabólico" para los socialistas, se cruzó este lunes con el anuncio de Sánchez a su ejecutiva de que optaría a la reelección en el siguiente congreso federal ordinario. Él no lo defendió ante los medios ya que, pese a ser el candidato de su partido el 20-D, no quiso comparecer y envió a Luena. Este esgrimió que en el actual contexto conviene que el PSOE "tenga las cosas claras, los tiempos claros y el liderazgo claro". En el entorno del secretario general no ocultaban que era un modo de afianzarse al frente del partido y cortar las especulaciones

En Andalucía y en otros territorios sorprendió y molestó que Sánchez echara tan pronto el pulso sobre su liderazgo cuando no “tocaba“ ahora

Pero fuera del palacio federal el gesto "de autoridad" o de "chulería" sorprendió y molestó. Dirigentes de varias federaciones subrayaron a El Confidencial que "no toca" hablar en este momento de cuestiones internas porque lo que está en juego es algo más serio, como la gobernabildiad del país. En el PSOE de Susana Díaz tampoco esperaban que Sánchez echara tan pronto el pulso, pese a que en el entorno del líder ya habían ido dejando claro que el anuncio llegaría más pronto que tarde si los resultados eran "aceptables", justo como los definió Luena este lunes. "¿A qué venía? Es incomprensible. No conoce el partido", asegura un responsable andaluz. "Será una forma de reforzarse. Cada uno hace lo que puede cuando no está del todo bien y los resultados son los que son", advertía otro al salir de la reunión de la cúpula del PSOE-A, que durante casi dos horas analizó los resultados del 20-D en Sevilla. Ningún alto cargo dio la cara en rueda de prensa. 

Pedro Sánchez acude a votar junto a su mujer, Begoña Gómez, en Pozuelo de Alarcón, Madrid, este 20-D. (EFE)
Pedro Sánchez acude a votar junto a su mujer, Begoña Gómez, en Pozuelo de Alarcón, Madrid, este 20-D. (EFE)

En otros territorios se habla de salida "extemporánea" del secretario general, de una "muestra de debilidad innecesaria" cuando el partido está aún sumergido en la conmoción electoral, como un gesto "inoportuno" cuando hasta su comunicación a la ejecutiva nadie le había pedido su cabeza por los resultados. "Demuestra que pensaba más en el congreso que en las elecciones", lanza un conocido parlamentario que le apoyó en 2014. Salva de críticas. Aunque al abrir el debate sobre el liderazgo, Sánchez se expone a que se le cuestione, a que el melón sobre su relevo se abra

Su equipo defiende que ha sido capaz de contener la hemorragia y sacar unos resultados "aceptables", lo que le da la legitimidad para postularse a la reelección. Sus críticos rebaten el "triunfalismo" con el que se ha leído el 20-D, y se espera que se haga una lectura crítica de los resultados en el Comité Federal. Muchos ponen el acento en Madrid, la federación en la que más ha intervenido Sánchez y la única que se ha hundido hasta la cuarta plaza, con un 17,87% de los votos, y que ha traído como consecuencia la permanencia en el Congreso de la ex de UPyD Irene Lozano, la entrada de la excomandante Zaida Cantera y la salida de Eduardo Madina

Es prematuro

Susana Díaz no quiere desgastarse ni entrar en ninguna confrontación directa con Ferraz o con Sánchez. Pero el PSOE-A también calla cuando se le pregunta si promoverá a un candidato alternativo o si está ella misma dispuesta a medirse con él en primarias llegado el caso. Ahora no toca, repiten. Por más que haya sido el secretario general el que haya puesto ahí el foco. "Él sabrá", se limitaban a comentar los afines a Díaz con cierto desdén. Insistían en que nadie debe mover ficha ni preocuparse de cuestiones internas cuando ni siquiera se sabe si habrá en breve unas próximas elecciones o cómo va a quedar el futuro Gobierno de España. 

Los movimientos, en caso de darse, se irán viendo en los próximos días. Un veterano advertía de que si distintas voces piden que el congreso federal se celebre no en primavera -como propuso Sánchez, para así esperar a que se culmine la investidura del nuevo presidente-, sino en febrero, cuando tocaba (el anterior se hizo en ese mes, en 2012), significará que puede haber contienda. Pero por ahora la consigna que se escuchaba en distintas esquinas del partido era que no convenía varear ese árbol porque el partido debe estar en otra clave. La de cómo salir del laberinto de la ingobernabilidad. 

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