DECEPCIÓN POR EL ABUSO DEL "Y TÚ MÁS" Y LAS BRONCAS

Los expertos 'descuartizan' a Sánchez y Rajoy: un cara a cara bronco y de muy bajo nivel

Hay consenso en la decepción entre los expertos en comunicación política: el debate decisivo entre el presidente y el líder socialista fue bronco y tenso en exceso, con momentos de muy poco nivel

Foto: Ilustración del debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez (Raúl Arias)
Ilustración del debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez (Raúl Arias)

Los ataques personales, los continuos reproches, la falta de emotividad y la guerra del “y tú más” terminaron por emborronar el que sí estaba llamado a ser el debate decisivo. Los expertos en comunicación política coinciden en su decepción: fue un cara a cara farragoso que perdió nivel por momentos. La agresividad de Pedro Sánchez desde el minuto uno es una de las claves más comentadas del debate. También era la estrategia marcada desde Ferraz para que el candidato a la presidencia del Gobierno consiguiera volver a 'meterse' en la campaña tras los últimos fracasos en anteriores debates y, sobre todo, en la mayoría de las encuestas.

“Era el debate de Sánchez. Necesitaba recuperar a los votantes perdidos y a los indecisos. Tenía que pasar al ataque, bajar al fango y evidenciar las carencias del PP”, explica Ignacio Martín Granados, politólogo y miembro del Consejo Directivo de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), que también valora “la mejora” del líder socialista con respecto a su intervención en el debate a cuatro de la semana pasada. “Estuvo más serio y contundente, mostrando gráficos y portadas de periódicos, aunque se perdió en la crítica a Rajoy”, afirma Martín.

Precisamente Daniel Ureña, socio y director de MAS Consulting, destaca “la tensión” generada por las constantes recriminaciones que convirtieron “la agresividad de Sánchez, atacando a la yugular desde el principio” en una intervención excesiva “que se pasó de frenada en ocasiones”. El debate, “por lo general aburrido”, tuvo momentos “muy bajos” según Ureña, como cuando el jefe del PSOE sacó a relucir “el importe de sus nóminas”. El experto en comunicación señala también el intento de “contención” del presidente del Gobierno en los ataques que recibía de su rival, y cuyo punto de inflexión fue definitivamente el “hasta aquí hemos llegado” de Mariano Rajoy.

Los expertos 'descuartizan' a Sánchez y Rajoy: un cara a cara bronco y de muy bajo nivel

Los expertos también coinciden en que fue toda una escenificación de la vieja política. “Un debate del siglo XX en el siglo XXI”, asegura con cierta sorna Martín. Para José Manuel Sánchez Duarte, profesor de comunicación política de la Universidad Rey Juan Carlos, tanto el marco de las intervenciones -la del PP centrada en la recuperación económica y la del PSOE en la corrupción- como la gestualidad de ambos candidatos y la defensa de los argumentos, se desarrollaron en un constante “ruido discursivo, farragoso y embarrado”, que se acercó más a la lógica de las tertulias televisivas que a un verdadero intercambio argumental político.

Aún así, los candidatos tenían clara su estrategia. Rajoy “centró su discurso en la recuperación económica tratando de acreditar la estabilidad y la garantía” de un gobierno eficaz si el PP sale reelegido, explica el profesor de comunicación política. Mientras, Sánchez se decidió por una puesta en escena “beligerante” basando su intervención en la política de recortes que ha erosionado el Estado del bienestar y la corrupción amparada en lo que él considera las mentiras de Rajoy. De hecho, los momentos de más tensión los protagonizó el líder del PSOE, en ocasiones a través de gestos como el dedo acusador o la dureza del “miente, miente, miente” que dedicó al jefe del Ejecutivo.

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy antes de comenzar el debate (Efe)
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy antes de comenzar el debate (Efe)

 

Otra de las grandes críticas que hacen los expertos es “la falta de emotividad” de ambos candidatos, que ni ilusionaron ni se esforzaron por conectar con los ciudadanos. “Los debates se juegan en un plató de televisión pero se ven en los salones de casa de los votantes, y los ignoraron”, acusa de nuevo Ignacio Martín, mientras Sánchez Duarte critica de la misma forma “la falta absoluta de referencias a los sentimientos”. En el resultado del cara a cara también hay consenso: no ha beneficiado a ninguno de los contrincantes y, como insiste Ureña, lo que consiguió fue que Albert Rivera y Pablo Iglesias “se frotaran las manos” y una vez más encontraran un buen ejemplo de lo que es la vieja política.

 

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