DEBATE ELECTORAL

Así se vivió el debate en 'La Morada', el cuartel general de campaña de Podemos

El primer centro social abierto por el partido se ha convertido estos días en el cuartel general del equipo de campaña. El lugar donde, "partido a partido", se intenta construir el "clima de remontada"

Con su barra de bar, su sala de reuniones, espacio para actividades culturales o 'coworking', 'La Morada' de Podemos se convirtió anoche en el lugar elegido por los candidatos, equipo de campaña, simpatizantes y voluntarios para seguir el único debate a cuatro de estas elecciones. Desde el inicio de la campaña electoral, este centro social abierto al tejido social del barrio y lugar de encuentro para los círculos, ha multiplicado su actividad al convertirse en el cuartel general de campaña de Podemos.

El "clima de remontada" al que apelan los líderes de la formación se puede respirar en su ambiente nada más traspasar la puerta del espacio de 460 metros cuadrados situado en el madrileño distrito de Arganzuela, pero el momento de clímax se dejó sentir cuando llegó el turno de Pablo Iglesias para cerrar el debate, a quien le tocó por sorteó el minuto final de la noche. El casi centenar de dirigentes y simpatizantes estallaron entonces al grito de "sí se puede".

"No soy objetivo, pero Pablo ha ganado por goleada", valoraban la mayoría de los presentes entre la euforia y la contención de quien juega "partido a partido". Incluso hubo un conato de celebración y algún miembro del equipo de redes, instalado en otra sala adyacente, acudió al encuentro de sus compañeros para acompañarlos en sus arengas de "presidente, presidente" y "remontada". Las sonrisas de satisfacción llenaron el sótano donde se instaló la pantalla gigante, que horas antes había acogido la presentación de 'La Circular', la revista de pensamiento crítico editada por la Fundación 25M, el think tank de Podemos.

Varios simpatizantes miran el debate.
Varios simpatizantes miran el debate.

La Morada no tardó en vaciarse, mientras los más rezagados seguían comentando los momentos más estelares del debate apurando la última cerveza. La campaña no se para, y a los que viajaban al día siguiente con el candidato les tocaba levantarse escasas horas después para coger un vuelo a Palma de Mallorca. El resto volverá mañana intermitentemente por el espacio, entre acto y acto electoral, para celebrar reuniones, discutir temas de campaña o tomar algo.

Lo que estos días se ha convertido en un cuartel general de campaña es el proyecto piloto de una iniciativa que con el tiempo pretende extenderse por todos los territorios en los que el partido cuenta con estructura. La financiación corre a cuenta de las aportaciones que mensualmente realizan los “socios colaboradores”, así como de los consejos autonómicos y municipales, además de los círculos territoriales que también contribuyen económicamente con los gastos derivados del alquiler, las reformas pertinentes y el salario de sus gestores.

Sedes sociales con cafetería donde se puedan realizar actividades culturales, reuniones, actividades políticas que recuerdan a las Casas del Pueblo del PSOE. Todas ellas se regirán bajo principios homogéneos, tanto en lo relativo al modelo de funcionamiento como en lo estético. Una suerte de franquicias que contarán con una imagen unificada y un diseño de los interiores similar.

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