RECEPCIÓN EN EL CONGRESO POR EL DÍA DE LA CONSTITUCIÓN

Díaz descarta hablar de tripartitos y no contempla otro escenario que el PSOE gane

La presidenta de la Junta se pronuncia después de unos días de polémica a cuenta de los posibles pactos de los socialistas. Sánchez fía su remontada en la estructura del partido y en los debates

Foto: Susana Díaz saluda al presidente del Congreso, Jesús Posada, a su llegada a la recepción por el 37º aniversario de la Constitución, este 6 de diciembre. (EFE)
Susana Díaz saluda al presidente del Congreso, Jesús Posada, a su llegada a la recepción por el 37º aniversario de la Constitución, este 6 de diciembre. (EFE)

El arranque de campaña del 20-D se ha visto salpicado por varias 'operaciones'. 'Operación Menina', la que Podemos cree que hay para proyectar a Soraya Sáenz de Santamaría. 'Operación salvar al soldado Sánchez', tras la que Ciudadanos entiende que se esconde la pretensión del bipartidismo de rescatarse mutuamente. Y 'operación frente anti-PP', en la que se ha visto envuelto Pedro Sánchez sin él haber defendido eso, según se ha encargado de repetir en las últimas 48 horas. Él sólo piensa en ganar las generales, y si tiene "un voto más" que Mariano Rajoy, ofrecerá diálogo a todas las formaciones, cosa que a su juicio no ha hecho el presidente del Gobierno en los últimos cuatro años.

El candidato ha intentado atajar la controversia. Pero para aplacar esa sensación de confusión terció este domingo Susana Díaz. Marcando territorio. Afirmando que aquel que venza el 20-D es el que "tiene la obligación de formar gobierno" y subrayando que no hay que pensar ahora en pactos, sino en "ganar". 

La presidenta de la Junta viajó hasta Madrid este 6 de diciembre para asistir a la recepción en el Congreso por el 37º aniversario de la Constitución, la primera de la historia celebrada en plena campaña. Llegó acompañada de su equipo y se dispuso a intervenir ante los medios en la carpa instalada en el patio de la Cámara baja. Fue la única de los jefes de Ejecutivos autonómicos que habló ante las cámaras. Pocos minutos después desembarcó el secretario general, por separado. Ambos, pues, apuntalaron el mensaje de que el PSOE ganará los comicios, porque sólo con su victoria se puede garantizar el "cambio" que los ciudadanos, a la luz de las encuestas, están pidiendo. 

Los pactos y su reforma marcan el día de la Constitución

A Díaz los periodistas le preguntaron, con los micrófonos por delante, si estaba de acuerdo con un "tripartito" de PSOE, Podemos y Ciudadanos. Ella no se puso en esa tesitura. Reiteró que ella siempre sale "a ganar", y con Sánchez a la cabeza, el PSOE sale "a ganar" y triunfará así el 20-D. ¿Y debe gobernar la lista más votada?, le dijeron. Díaz comenzó reconociendo que fue investida presidenta -como José Antonio Griñán un año antes- gracias a un pacto con IU y sin ser la fuerza más votada, y es "legítimo", pero quería "ganar y gobernar ganando las elecciones", y por eso anticipó los comicios, consciente de que ya se había puesto por delante del PP.

Suma "imposible"

"Y estoy convencida -agregó a continuación- de que el 20 de diciembre, quien gane, tiene la obligación de formar gobierno y que ese gobierno responda a lo que los ciudadanos quieren. Y creo que va a ser el PSOE el que va a ganar las elecciones y formar gobierno para dar respuesta a los problemas grandes y a las muchas incertidumbres e inseguridades que tienen los ciudadanos en este momento". ¿Y si su partido pierdenbsp;No contempla ese "escenario b", porque quien piensa en ello es que "no confía en que los planes a salgan adelante". La presidenta mantuvo que la última vez que habló con Sánchez, justo momentos antes del arranque de la campaña, el jueves pasado, le vio "convencido" de que podía ganar, "con fortaleza, ideas muy claras y dando ánimo a los dirigentes". Y ella, a su vez, también está "convencida" de ese triunfo, y en ello se dejará "la piel". Pese a las encuestas, que no dan tregua. "En Andalucía tenemos la experiencia de darles la vuelta", recordó, apelando a lo que ocurrió en 2012, cuando los sondeos anticipaban la mayoría absoluta del PP y la consiguiente salida de Griñán de la Junta. 

Sánchez también rehúsa hablar de pactos y de tripartitos: “Sólo si gana el PSOE habrá cambio“ y si lo logra, gobernará “tendiendo la mano a todos“

Según defendían en el equipo de Díaz, lo que expresó este domingo en el Congreso es "el sentido común": que "quien gana debe intentar formar gobierno, y si no lo consigue, pues habrá que buscar otras mayorías alternativas". Eso siempre que haya una distancia notable entre la primera y la segunda fuerza, porque si quedan muy próximas la cosa cambia. Fuentes de la Junta ponían el ejemplo de Griñán en 2012, que sólo obtuvo tres escaños menos que el PP (47 frente a 50), o el de Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, que estaba "prácticamente empatado" con los populares de María Dolores de Cospedal (15 escaños, uno menos que el PP). "Además, todos sabemos que la suma con Podemos y Ciudadanos es imposible, lo diga Pedro o no explícitamente". En consecuencia, "Susana ha expuesto la posición lógica del PSOE, y que no se diferencia mucho de que públicamente dice Pedro, otra cosa es lo que crea en su fuero interno". Page aseguró recientemente que creía difícil dirigir La Moncloa apoyándose en dos "muletas", las de los dos emergentes

"Lo contrario" que Rajoy

Desde el PSOE andaluz señalan que Sánchez "pudo explicarse mal" el viernes en Barcelona, cuando en el foro montado por 'El Periódico de Catalunya' ofertó un "programa común" a Ciudadanos, Podemos, IU, PNV y otras fuerzas si él cosechaba un voto más que Rajoy. "O también puede que se le malinterpretara", aducen. "Pero ella ahora mismo no quiere abrir ningún tipo de frente con el secretario general. Lo que quiso era lanzar un mensaje de ánimo a la tropa", remachan las citadas fuentes. 

Sánchez no fue tan explícito cuando se le preguntó si debe gobernar la lista más votada. Dio la vuelta al argumento: "Sólo si gana el PSOE habrá cambio político". Tampoco quiso hablar de pactos, de tripartitos o de frentes contra el PP. "Sólo el PSOE puede garantizar el cambio, y para eso hay que ganar las elecciones". Si lo consigue, hará "lo contrario" que Rajoy, pues su intención es "gobernar con todos, tendiendo la mano a todas las fuerzas políticas" para afrontar los "principales desafíos" que tiene por delante España, y que necesitan de "diálogo, acuerdo y consenso". 

Después, en conversación informal con los periodistas, Sánchez rogó que no se malinterpretasen sus palabras: en ningún caso, subrayó, él quería aludir a tripartitos o a frentes contra el PP si queda segundo. Por eso ayer sábado intentó desactivar esa idea desde Palma. Y por eso hoy, tanto ante los micrófonos como fuera de ellos, rubricó que su única alternativa es vencer en las urnas y después hablar con todos. Sánchez añadió que no se ha suscitado malestar en su partido por la cuestión de un eventual tripartito -con C's y Podemos- porque él no ha hecho esa apuesta en ningún momento.

El caso es que a Mariano Rajoy las palabras del líder del PSOE sí le han servido para cargar contra él y agitar el miedo contra un eventual tripartito, que sería "un error y no muy ajustado a los parámetros democráticos". Por eso pidió a los ciudadanos que tengan en cuenta esos mensajes de los candidatos cuando emitan su voto en 15 días. Él sí aseguró taxativamente que no intentará formar gobierno si queda segundo. El jefe del PP confía no obstante en seguir primero, dijo a los periodistas, aunque indicó que "está todo abierto" respecto a quién ocupará la segunda plaza, informa Efe.

La presidenta de la Junta asegura que Ciudadanos concurre con un “programa de derechas“. Sánchez califica al de Rivera como partido de “derechas“

Díaz, ante los micrófonos, dejó ver también sus matices con Sánchez respecto a la conceptualización de CiudadanosNo llegó a afirmar que es un partido "de derechas", como asegura insistentemente el candidato. Ella logró ser investida presidenta gracias a la formación naranja, con la que ha pactado asimismo los Presupuestos de 2016. Así que forzosamente su juicio tenía que ser más ponderado, y lo fue. Subrayó que el programa de Rivera "tiene muchísimas medidas de derechas" que ella no comparte -como los copagos o la reducción de universidades-, así que concurre con un "un programa de derechas"

Sánchez no modificó un ápice su discurso: si una formación "apoya los copagos" en el Estado del bienestar, defiende el contrato único o la eliminación del IVA superreducido para los productos básicos, es que es es un "partido de derechas". "Desde el punto de vista de proyecto político, Ciudadanos es un partido conservador", caracterizó.

Pedro Sánchez: "Ciudadanos es un partido conservador"

Papel "meritorio, nada más"

El PSOE no quiere creerse las encuestas, ni los malos pronósticos, ni el abatimiento que se percibe en parte de sus bases. Cree que las elecciones del 20 de diciembre están más ajustadas de lo que delatan los números, y que aún puede ganar. Es, sin duda, la doctrina oficial, y la que sus dirigentes intentan trasladar para no cerrar puertas a la esperanza. Se apoyan en los datos brutos del macrosondeo del CIS, en el altísimo volumen de indecisos (41,6%), en cómo la campaña se ha trasladado a los platós y a los debates. Y también en cómo les puede ayudar y jugar claramente a su favor la estructura de partido, su potente red territorial, de la que carecen los emergentes. Además de los dos grandes debates que quedan, el de mañana -a cuatro- en Atresmedia y el cara a cara con Mariano Rajoy el lunes 14 de diciembre. 

Pedro Sánchez saluda a Jesús Posada este domingo. Detrás, César Luena y Meritxell Batet. (EFE)
Pedro Sánchez saluda a Jesús Posada este domingo. Detrás, César Luena y Meritxell Batet. (EFE)

Sánchez trasladó ese mensaje optimista este domingo, como también lo hicieron otros portavoces del partido, como su número dos por Madrid, Meritxell Batet. Ambos acudieron a la recepción en el Congreso, con otros miembros de la dirección y con los presidentes de Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. Una conmemoración teñida más que nunca de ambiente electoral. Y, en parte por eso, con menos altos mandos socialistas dispuestos a dar palique a los periodistas y a quedarse hasta las tantas en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara baja. 

En Ferraz no se creen encuestas pesimistas como las del CIS y apuntan que en realidad están más cerca del PP, mientras los emergentes pugnan por el bronce

El candidato socialista apenas se quedó unos minutos tras el discurso del presidente del Congreso, Jesús Posada. Lo suficiente para exponer su análisis y su vaticinio antes del 20-D, cuando quedan exactamente dos semanas para que se abran las urnas, porque quería acabar de preparar su debate en Atresmedia con su equipo. Sánchez cree que el PSOE "está más cerca del PP de lo que dicen las encuestas". En su partido no cuadra el pronóstico del CIS, que anticipa una horquilla de entre 120 y 128 escaños para el PP y entre 77 y 89 para los socialistas. A mucha distancia. A casi ocho puntos. Desde que salió publicada la encuesta, el jueves, la dirección se ha afanado en desacreditarla, cargando contra la "manipulación" del Gobierno. Los datos que manejan los estrategas de Ferraz, sin embargo, colocan a las dos formaciones más cerca, pugnando por la primera plaza. Y en otra liga se sitúan los emergentes. "Hay otros dos que van a por la medalla de bronce, Ciudadanos y Podemos, que es muy meritorio, pero nada más", aseguró en una conversación informal con periodistas.

"Voto útil más útil que nunca"

Para el candidato, del 41,6% de indecisos, "la columna vertebral" es del PSOE. Así que entiende como fundamental concentrar el voto progresista en él, erigirse como la única opción real de cambio. Mensaje que machaca día tras día. "Muchos caminos te pueden llevar a que el PP siga gobernando, y sólo uno que no, que es el PSOE", dijo. Díaz lo expresó de forma pareja: hay "muchas maneras de votar a Rajoy: una echando la papeleta del PP y otra dividiendo el voto".

Los socialistas son conscientes del riesgo de que cale la idea de que Albert Rivera supone el relevo natural. Por eso cargan constantemente contra él, advirtiendo de que Ciudadanos simplemente se limitará a apuntalar a Mariano Rajoy. De ahí que el llamamiento al "voto útil", al "voto útil que es más útil que nunca", sea tan descarado

Recepción en el Congreso por el Día de la Constitución. Sánchez, en segunda fila, al lado de la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes. (EFE)
Recepción en el Congreso por el Día de la Constitución. Sánchez, en segunda fila, al lado de la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes. (EFE)

El secretario general está centrado en su campaña. O mejor, en su doble campaña, "más exigente" para él que para sus rivales. Sostuvo que mientras que Albert Rivera y Pablo Iglesias "sólo hacen una campaña en los platós", y Mariano Rajoy directamente no hace "porque no le interesa", él sí está obligado a combinar calle y tele. Exposición en debates, entrevistas y formatos de entretenimiento -con María Teresa Campos ayer, el martes con Pablo Motos- y pateo de los territorios. Y en eso, dijo, lleva camino recorrido, porque lleva 15 meses dando vueltas por España. Sánchez, igual que Batet y otros responsables del partido presentes en el Congreso, señaló que una de las fortalezas del PSOE respecto a los emergentes es precisamente su malla territorial, su presencia en ciudades pequeñas y medianas. Un sostén que se puede mostrar clave el 20-D, ya que eso le puede hacer aguantar el tirón frente al empuje de los nuevos en las grandes concentraciones urbanas. 

El líder del PSOE subraya que la campaña es “más exigente“ para él, ya que tiene que combinar los actos en los territorios con la exposición en las teles

El partido, según la dirección, está movilizado, aunque le cuesta encender el motor en todas las campañas. Incluso en Madrid, donde los augurios son peores y hasta deslizan al PSOE hasta tercera o cuarta fuerza, previsión que no casa con los cálculos de Sánchez, que advirtió de que también el CIS se equivocó con sus datos de las generales de 2011. No obstante, reconoció que una vez que pase el puente de la Constitución, la campaña irá a más, y aumentará la tensión, lo que le servirá para polarizar. 

La campaña del 20-D se cuela en el Día de la Constitución

El foco, en el PP

Ferraz cree que ayudará a tensar el efecto de los debates. Mañana él participará en el segundo -después del celebrado en 'El País'- con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, Rivera e Iglesias. Sánchez, según relató a los informadores, focalizará su mensaje en el PP. No cree que un inconveniente sea que se mida con una mujer. La presencia de la número dos del Ejecutivo servirá incluso para remarcar la "ausencia" de Rajoy. Es más, "ya hay un perdedor, que es el que se esconde, se oculta y no va al debate", dijo ante los micrófonos, en la carpa instalada en el patio del Congreso. No obstante, el secretario general está convencido de que será más "decisivo" el cara a cara con el presidente, ya que tendrá previsiblemente más audiencia y se ajusta al canon de duelo entre los dos candidatos con mayores opciones. 

En el PSOE hay dirigentes que entienden que Sánchez erró al aceptar encuentros sin Rajoy delante, dando por bueno medirse con Sáenz de Santamaría, porque ella, creen, no será una rival fácil. La vicepresidenta se mostraba este domingo tranquila en los pasillos de la Cámara baja. Se quedó hasta el final de charla con los periodistas y decía que no necesitaba estudiar más, que tenía toda la acción del Ejecutivo "en la cabeza". 

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Pedro Sánchez: "No temo ni el 20 ni el 21 de diciembre"

En el PSOE no se atreven a marcar la línea del éxito o del fracaso del 20-D. Este domingo, sin embargo, la número dos por Madrid y secretaria de Programa, Meritxell Batet, reconoció que la frontera de los 110 diputados, los que obtuvo Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, y que ya entonces se rotuló como la peor marca del partido en generales, sería hoy difícil de revalidar. Batet consideró, en conversación con los periodistas, que la cifra de 100 escaños es "más factible"

Otros cargos socialistas presentes en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso -muchos se fueron en cuanto acabó Jesús Posada y se marchó Pedro Sánchez para preparar el debate- mostraron su confianza en que la cifra final no sea desastrosa. Y apuntaron su convicción de que, salvo si se da esta última circunstancia, el batacazo -sobre los 70 diputados-, el secretario general intentará quedarse en su puesto y peleará por ello, pues sólo lleva poco más de un año en el cargo. 

Sánchez fue preguntado por los socialistas sobre los resultados y la factura interna que podría pasarle un mal escrutinio. "No temo ni el 20 ni el 21 de diciembre", espetó. 

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