LA CAMPAÑA SIGUE EN LOS PLATÓS

Pedro Sánchez se sienta en el sofá de la Campos: "Subiré las pensiones mínimas"

El aspirante socialista desfila por 'Qué tiempo tan feliz', como todos los candidatos. Una entrevista amable que le permite colar las medidas de su programa y dirigirse al cotizado electorado mayor

Foto: Pedro Sánchez y María Teresa Campos, en el plató de 'Qué tiempo tan feliz'. (@QTTF)
Pedro Sánchez y María Teresa Campos, en el plató de 'Qué tiempo tan feliz'. (@QTTF)

Está claro que María Teresa Campos se ha convertido en una de las estrellas de esta campaña del 20-D. Ya no es la reina de las mañanas ni la conductora de tertulias más o menos sesudas que daban paso luego al descuartizamiento, plano a plano, del 'Gran hermano' o del 'Supervivientes' de turno. Pero tiene programa y una audiencia golosa para los partidos, la del público mayor. Y cada voto cuenta, que hay un 41,6% de indecisos (dice el CIS). Vaya si cuenta. Y va por todos. 

Así que a falta de mítines masivos, mejor mover masas a través de la tele. Y si es con la Campos, pues con la Campos. Ninguno de los principales candidatos le ha hecho ascos. Empezaron Albert Rivera y Pablo Iglesias (14,7% de cuota de pantalla, 1,7 millones de espectadores), siguió este sábado Pedro Sánchez y la semana próxima rematará con Mariano Rajoy. Todos quieren el sofá esponjoso y amable de 'Qué tiempo tan feliz'. Medio entrevista, medio charleta, medio formal, medio seria, amenizada con los gorgoritos de los Supersingles, que lo mismo te cantan un 'Mediterráneo' de Serrat que se atreven con El Último de la Fila o con 'Mi niña Lola' de Buika. A gusto del consumidor. O del político. 

Pedro baja las escaleras como un artista. Chaqueta oscura, camisa blanca, vaqueros. Sonrisa puesta. Reparte besos a ellas y da la mano a ellos

Sánchez baja las escaleras del plató de Telecinco, recién aterrizado a Madrid procedente de Mallorca -había paseado por Palma y mitineado en Inca- como un artista de los que departen con Campos y su hija Terelu y el resto de colaboradores. Chaqueta oscura, camisa blanca, sin corbata, vaqueros azules, zapatos de ante. Sonrisa puesta. Reparte besos a las señoras y estrecha la mano a los caballeros.

-Nos tuteamos, Teresa, así nos quitamos años.

Sobre todo yo!

Y la conversación empieza a rodar, aunque a María Teresa a veces se le escapa ese usted, como quien no sabe cómo tratar a un joven que viene de un partido centenario. Primero, la cosa personal. Pero, desnudada su vida privada en 'En tu casa o en la mía', con Bertín Osborne, no había mucho lugar para la novedad. Que Pedro es un hijo de una familia de clase "media", que nació un día "raro", un 29 de febrero de 1972, que se crió en el barrio madrileño de Tetuán, que en su casa la política estaba sobre la mesa, que sus padres eran, sobre todo, "felipistas", que de pequeño veraneaba entre Baleares, Altea y Almería, que está "felizmente casado" con Begoña Gómez, una "mujer apasionada en su trabajo", que tiene dos niñas, Ainhoa y Carlota, que si está donde está es porque se lo ha "currado" y no le han regalado nada. 

Podemos y Ciudadanos

Pero Sánchez quiere conquistar el corazón -o el voto, más bien- de los telespectadores. Así que intenta aprovechar cada resquicio para colar su programa, como antes hicieron Iglesias y Rivera y como seguro hará Rajoy. Así, hablando con nostalgia de sus abuelos, recuerda que no sabían leer ni escribir, que la guerra y la dictadura les negaron "muchos derechos" pero que, gracias a los Gobiernos socialistas, pudieron ir a clases para mayores. O, comentando su pasión por el deporte de equipo, subraya cómo el baloncesto le sirvió para ser "ambicioso en el buen sentido, para hacer las cosas mejor, para competir, para saber lo que es el compañerismo". Aunque en el deporte y en la política hay zancadillas. Pero eso no entraba en el menú de un programa que no tiende a hablar de cosas feas, que para eso se llama 'Qué tiempo tan feliz'. 

Pedro Sánchez y María Teresa Campos, durante la entrevista en 'Qué tiempo tan feliz'. (@QTTF)
Pedro Sánchez y María Teresa Campos, durante la entrevista en 'Qué tiempo tan feliz'. (@QTTF)

María Teresa entra poco a poco en materia. Podemos. "Al final Pablo Iglesias dice que quiere hacer lo que ya hizo el PSOE. Le doy una buena noticia. Lo vamos a volver a hacer los socialista". Misma píldora que había recetado por la mañana en Inca, sólo que ahora para la tele. Ciudadanos. "Siempre que tiene opción" acaba apoyando al PP, así que "si el PSOE no gana no habrá cambio". Mensaje central de la campaña colocado ante la Campos así, sin dolor y rápidamente. Rajoy. "Hay menos empleo, más paro, más precariedad...". 

"¿Otra vez publicidad?"

A María Teresa le dicen por el pinganillo que corte, que la publicidad manda. El segundo 'break' en media hora. "¿Otra vez publicidad?", se queja Pedro con la sonrisa en la boca. Los minutos corren y tiene que vender su programa. 

Pedro Sánchez se sienta en el sofá de la Campos: "Subiré las pensiones mínimas"

La vuelta de publicidad le da más alegrías. Ya puede explayarse -dentro de lo que le permiten las urgencias de la tele- y exponer sus medidas sobre empleo, sobre la cultura, sobre la vuelta de los jóvenes forzados a emigrar, sobre los impuestos. Promete que no los subirá a la clase media y trabajadora, que prohibirá las amnistías fiscales, que luchará contra el fraude y que sí cargará más a las grandes corporaciones. La presentadora celebra las medidas del candidato socialista. Que ella ve bien que los profesionales que ganan más (como ella, reconoce) paguen más, pero no que luego se lo lleven fuera. Aroma de Bárcenas, Granados y compañía. 

Sánchez promete que no subirá impuestos a la clase media y sí a las grandes empresas, que prohibirá las amnistías fiscales y luchará contra el fraude

María Teresa le agua un poco la fiesta y le recuerda que lo de la corrupción, o la mochila de errores de su partido, le pesa más que a los nuevos. "Es lo malo que tú tienes", le suelta. "Yo estoy encantado de hablar de la historia del PSOE". Que es lo que no deja de hacer estos días, reivindicar el legado de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero. Además él es un tipo "honesto, limpio y decente", que firmó un convenio con Transparencia Internacional y que ha desnudado sus cuentas, las de su partido y las de sus compañeros. 

"Vamos a ganar al PP"

Vuelven las preguntas sobre programa. Pacto educativo, sacar religión de las escuelas, laicidad. Y pensiones, claro. Pensiones. El secretario general lanza una apuesta básica para un programa como 'Qué tiempo tan feliz': "Subiré las pensiones mínimas, como siempre ha hecho el PSOE". Y aprovecha para recordar que Rajoy está esquilmando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, así que si sigue en La Moncloa, advierte, puede quedarse la hucha a cero. 

Pedro Sánchez se sienta en el sofá de la Campos: "Subiré las pensiones mínimas"

De camino, durante la conversación, María Teresa ha encargado a los Supersingles interpretar a Serrat y a El Último de la Fila, que para eso todos los candidatos tienen que recordar las canciones de su vida. No le pincha 'Pongamos que hablo de Madrid' porque va justa de tiempo, pero utiliza la percha para preguntarle por qué está tan flojo el PSOE en la región. "Nos hemos quedado a nada de que Ángel Gabilondo fuese presidente". Y si no lo es, alega, es por culpa de Ciudadanos. Otro coscorrón a Albert Rivera. 

El candidato no juega al ping pong esta vez ni se arranca a cantar una nana, como hizo Iglesias. Sí sonríe y tararea las canciones de los Supersingles

No hay mucho repaso del CIS. Pero María Teresa le refresca las portadas del 'frente anti-PP' de hoy, idea que intentó rebatir horas antes en Inca. Pedro no entra en honduras. "Vamos a ganar al PP. Si todo el mundo no quiere que Rajoy sea presidente, no puede ganar Rajoy", dice buscando mostrar convicción. Ella tampoco mete el dedo en la llaga interna. "¿Te apoya todo tu partido?". "Sí, estamos unidos, el PSOE es un gran equipo, y hay muchos jugadores, a diferencia de lo que ocurre en los nuevos partidos. La pluralidad es buena. El PSOE tiene historia y tiene futuro". 

Pedro no se arranca a jugar al ping pong o hacer un zumo multifrutas como en el casoplón de Bertín Osborne. Ni coge una guitarra y le canta una nana a María Teresa, como hizo Iglesias hace una semana. Ni le dice a Jorge Javier Vázquez que "quizá" vaya a su programa, a 'Sálvame', aunque él comenzó sus pinitos en la tele llamando al 'showman' para confirmarle que no apoyaba el Toro de la Vega. Ni se arranca con un baile como Miquel Iceta, el líder del PSC, o la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de SantamaríaTodo lo más, sonríe y silabea cuando los Supersingles saltan al escenario, acompañando la música con su cabeza. Sánchez no rompe mucho las costuras. Y María Teresa guarda las distancias, excepto cuando recuerda (y se emociona) a su hermana Leli, fallecida de cáncer en agosto, que coincidió con el líder del PSOE en una de sus visitas a Málaga. 

La de esta tarde sólo es una estación más de la campaña más mediática de cuantas se recuerdan. La próxima cita de Sánchez en un formato 'light' será este próximo martes en 'El hormiguero', con Pablo Motos, con quien precisamente abrió brecha hace algo más de un año. Previo paso por el debate a cuatro en Atresmedia. La de Rajoy con la Campos, el 12 de diciembre. La nueva gurú de la tele en campaña

 

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