De ruta 'selfie' con el presidente

Rajoy exalta en Málaga su ‘paliza’ a Bertín: “¡8-1, 8-1! Soy el rey del futbolín”

El candidato del Partido Popular se pasea durante hora y media por la calle Larios a un ritmo de cuatro ‘selfies’ por minuto

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el líder del PP andaluz, Moreno Bonilla, rodeados de gente en Málaga. (Reuteres)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el líder del PP andaluz, Moreno Bonilla, rodeados de gente en Málaga. (Reuteres)

“¡8-1, 8-1! ¡Soy el rey del futbolín!”. La barba de Rajoy besa a una rubia. Abraza a un chico ‘pepero’ de pantalón de pinzas que no para de reír. Y a su hinchada favorita, los que le jalean lo “guapo” y lo “bien” que dio en cámara ante Bertín Osborne. “¡8-1, ¡8-1!”, repite el presidente en funciones y candidato de Génova, 13. Ni rastro del CIS, ni gaitas. Ni milongas. El futbolín, el sofá del galán jerezano. Eso es lo que importa. La televisión ‘prime time’. “Ayer se vio al auténtico Mariano”, cuenta un fiel a la causa. 

Interesan Bertín, Mari Tere Campos, el helicóptero de Jesús Calleja… y los ‘selfies’. ¡Qué sería para Mariano una campaña sin ‘selfies’! Si no lo hubieran popularizado Barack Obama y la presidenta danesa en el funeral de Mandela (más conocido como el del cabreo de Michelle Obama) habría que inventarlos con urgencia de campaña. Sí, esto es calle Larios, la vía principal de Málaga, del siglo XIX. Larios (que en realidad se denomina Marqués de Larios) sigue sobreactuada. Simétrica y sin complejos, asimila lo mismo procesiones de Semana Santa que manifestaciones sindicalistas e incluso una sesión -a la hora de las pastas en la Cafetería Lepanto- de ‘selfies’ marianistas que duró 90 minutos, sin prórroga. Hasta a Carmen Martínez de Castro, la secretaria de Estado de Comunicación, le agotó: “Esto ha sido muy intensito”.

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Está dispuesto (lo parece) a hablar con todos. Incluso con los que le piden trabajo. Oye -que no escucha- hasta gritos de “¡sinvergüenza!”. Bueno, solo fue uno. En ese momento los guardas de seguridad del presidente miraban por todos lados. Empezó la ‘caza’ visual. El sujeto estaba al lado de la farmacia Mata. “Yo no he sido, ha sido mi amigo”, se excusó el cómplice como si esperara una reprimenda colegial de Tercero de EGB. “Bueno, yo no lo he dicho, de verdad; pero pienso igual”. Y se fue sin decir más. 

-¿Quién viene, quién vienenbsp;

-El presidente.

-¿Rajoy? ¡Ah, entonces me quedo!

El votante de Felipe

José Gutiérrez votó al PSOE de Felipe González de 1982, aquel que los nacidos rozando el nuevo milenio solo conocen por ‘Cuéntame’. En 2011 apostó, como si jugara en el casino, por Mariano. Y ahora que viene al salón Larios le quiere dar un abrazo. “Sigue así. Eres el mejor”, le anima. Blanquita, se llama su perra, de año y medio. En calle Larios había hasta un galgo afgano llamado Galeno, muy elegante. Galeno parecía abstraído, como si las elecciones no fuesen con él. 

- Yo sí lo he visto. Le he dado la mano y le he dado un beso. Había mucha gente alrededor besándolo y no le he podido decir nada- apunta una señora bien vestida.

- A mí me gustaría hacerme una foto con él- dice un hombre de unos 70 años.

- ¿Sí? Pues entonces tiene usted que empujar una pila. El tiempo de espera para la autofoto rondaba los dos minutos. Tampoco tanto.

Rajoy rodeado de gente por las calles de Málaga. (Reuters)
Rajoy rodeado de gente por las calles de Málaga. (Reuters)

Yamely, cubana, de unos 30 años, le entrega un tríptico de Médicos sin Fronteras sobre los cinco retos de las vacunas infantiles en el mundo. “Me voy a poner en contacto contigo”. ¿Postureo electoral? Entra la noche a las 18:30. Justo en ese momento se enciende la iluminación navideña de la calle Larios. Parece de día. El milagro de las luces Led, 1.646.049 puntos de luz donde se ven el cielo, la luna (y medias lunas) y las estrellas. 

- ¿Dónde está que lo vea yo?

- Rajoy, mira para acá, ‘picha’.

- Usted es de Cádiz-, responde muy seguro el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz.

(Mensaje para Sanz: ‘picha’ es una denominación más gaditana que boquerona, pero también es el apodo de Miguel Ángel Jiménez, el golfista malagueño de los puros). 

- No, qué va. Yo soy de aquí. Rajoy, echa para acá la cara. 

- Corre, corre; ponte ahí.

Y Mariano, el de los puros, se hace otra foto.

Antonia González, malagueña de 62 años, aborda por fin a Rajoy y le pregunta por el paro. ¿Qué contesta Mariano? “Estamos en ello”, a lo Aznar en el rancho de George Bush. La seguridad no se arriesga. “Venga, señora, que no tenemos tiempo”. “Le he preguntado que qué pasa con el trabajo”. Y Bertín… “Me ha dicho que le metió una pila de goles”. “Que le metió cuatro”, dice su amiga. “No, le metió seis o siete”. Ocho, según el recuento orgulloso y cansino del presidente. 

 

Más vale estar en el debate y no en la cocina

“Vi a Rajoy con Bertín muy sincero, como nunca”, proclama Antonia. “Yo no soy ni del PP, ni del ‘popó’. Yo no voto a nadie”, asegura Antonia, ama de casa. La amiga interviene: “Mi hija se ha tirado ocho años sin trabajar. Tengo a mi nuera parada; también a mi yerno. Mi hija, parada. Todos están parados y comen con mi pensión de 600 euros. ¿Tú te crees que eso está bien?”. La amiga de Antonia se llama Carmen, “Carmen Pineda, apúntalo bien”.

Rajoy habla con la gente en Málaga. (EFE)
Rajoy habla con la gente en Málaga. (EFE)

Malica, de unos 50 años, es monitora de actividades extraescolares. No sabe todavía si votar a Podemos o a IU. “Al PP seguro que no”. Habla con Rajoy y le dice: “Más vale que hubiera estado en el debate y no en la cocina”. O sea, menos mejillones a lo Osborne. Una señora piropea a la estrella catódica. “Anoche estuvo muy bien con Bertín. Le metió una en el futbolín que le dejó ‘planchao”. Raquel, abogada de 38 años, votará en blanco. No cree en ningún partido. Ni en Riveras, ni Iglesias, ni Garzones, ni Sánchez.

Se acerca gente necesitada de comida como una marroquí de Tetuán que pide ayuda a Juan Manuel Moreno, el presidente del PP andaluz. Lleva 15 años en Málaga. Los cuatro últimos en paro. “Somos ocho en un piso, con cucarachas… No tengo nada, me van a echar. No tengo nada, ni una ayuda de alquiler”. La niña de la joven marroquí, de unos dos años, está en el cochecito y llora sin parar. Al final logra hablar con Rajoy. “Apúntatelo”, le dice el presidente a un colaborador cercano. 

“Mariano gana en las distancias cortas”

Francisco Gallego asegura que tiene la misma edad del alcalde (73 años) y que nació “el mismo día que él”. Vende rosas rojas. Gana 310 euros al mes. “A ver si con eso puede vivir”. Curro, de 35 años, que vende almendras, consigue unos 20 euros al día. Ahora, en Navidades, unos 50. “Yo no entiendo de política, a mí no me preguntes”. 

      - Porfa, hazte a un lado.

      - Anoche estuvo genial. Don Mariano, yo le voto a usted, por supuesto.

María Cobos Navidad es profesora de Filosofía especialista en la obra de María Zambrano, una de ‘Las sin sombrero’. “Mariano gana en las distancias cortas”. Sin tapujos, le pide “menos debates” y más Bertín. “Anoche estuvo genial. Es lo que tiene que hacer. Buena gestión y salir en esos programas”, desea Cobos Navidad. ¿Se ha dado una imagen irreal de Rajoy? “El presidente es así, cercano, como se vio con Bertín”, apunta un líder de la liga marianista.

¿La suerte de la barriga de la embarazada?

La romería continúa. Un señor de pelo blanco, muy enfurruñado y con una potente voz le grita “¡Ladrón” al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Ni se inmuta. Dice que le “robó” la idea de los coches eléctricos. Alguien sale en defensa del alcalde. Un insulto y Larios casi se convierte en un ring de boxeo. “Le voy a pegar un puñetazo”. El acusador a De la Torre se va muy rápido.

Rocío Domínguez, de 31 años, es enfermera en paro. Mariano ha tocado la barriga de Rocío. “Esa barriga tiene la clave de la victoria”, suelta un pepero. La hija de la enfermera se llamará Paula y nacerá a finales de febrero. “Voy a seguir votando al PP”, afirma rotunda, sin pestañear, mientras apura un batido de la heladería La bella Julieta. Las amigas están encantadas. “Nos hemos hecho un ‘selfie’ y nos ha pedido si lo puede subir a la web de campaña del partido”. 

Dos universitarias polacas intentan una foto. No lo consiguen. Las polacas están igual de alucinadas que Lotta Hansen, de 61 años, que vive en Benalmádena, ante tanta pasión mariana. Hasta se le acerca un registrador de la propiedad, la profesión de Rajoy en Santa Pola (Alicante). “No le voy a decir si soy del PP. He querido saludarle porque es un compañero”, dice el registrador. 

Rajoy a El Confidencial tras la hora y media de ‘selfies’ en Málaga: “Ha estado fantástico, lo que pasa es que hay que estar en buena forma física“

Más besuqueo. La barba de Rajoy pide tiempo muerto. El entrenador de Mariano le animaba a que aguantara más. Es fuerte. Mucho. Solo quedan 100 metros para llegar a la Plaza de la Constitución y tomarse el chocolate con churros en el Café Central a las 19:40. 

-¿El presidente va a tomar chocolate o Coca-Cola light?-, pregunta un miembro de su equipo de seguridad.

-No lo sé, tú ponle chocolate. 

-¿Qué le han parecido los ‘selfies’?-, pregunta el cronista hora y media después del paseo por calle Larios.

-Ha estado fantástico, lo que pasa es que hay que estar en buena forma física- contesta.

Incluso aunque no estén ni Bertín ni un futbolín por delante. “¡8-1, 8-1!”. 

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