EL TIRÓN FINAL HACIA LAS GENERALES

Susana Díaz prepara su 20-D y mitineará con todos los pesos pesados del PSOE

La baronesa socialista amarra su poder en el partido, se rodea de barones, de los dos expresidentes y de Madina, viaja a Cataluña y Valencia y sigue marcando la agenda por encima de Pedro Sánchez

Foto: Pedro Sánchez abraza a Susana Díaz durante su último mitin juntos, el pasado 22 de noviembre en Jaén. (EFE)
Pedro Sánchez abraza a Susana Díaz durante su último mitin juntos, el pasado 22 de noviembre en Jaén. (EFE)

El PSOE andaluz tiene toda su maquinaria engrasada y preparada para convertirse, según la versión oficial, en el motor de la campaña socialista de Pedro Sánchez. Susana Díaz lleva ya semanas con una frenética agenda en la que combina su papel como presidenta de Andalucía de día y secretaria general del PSOE andaluz de tarde noche. “Nadie le podrá echar en cara que no se está echando a las espaldas la campaña de Pedro Sánchez”, rebaten enérgicos en sus filas. El mensaje de que solo desde Andalucía, donde los socialistas cosecharán con toda probabilidad el mejor resultado de toda España, se puede promover el vuelco que llevaría a Sánchez a La Moncloa forma parte del argumentario oficial y es constante en todos sus mítines.

La jugada para la baronesa socialista es redonda y tiene pocos riesgos. Si el candidato socialista rompe los pronósticos de las encuestas y remonta obteniendo un buen resultado el 20-D, la presidenta andaluza se podrá colgar la medalla de ser la que más ha contribuido al apuntalamiento de su líder. Si el PSOE cae respecto a los resultados de 2011, si queda por debajo de los 90 escaños o si, en el peor de los escenarios, ve cómo Ciudadanos le pisa los talones o incluso le deja en tercera posición del podio electoral, algo que ni los más escépticos socialistas creen por el efecto directo de la ley D’Hondt, desde luego que Susana Díaz estará más que apuntalada para volver a emerger como la gran esperanza y la única con posibilidades de salvar al partido de un naufragio histórico y en un momento de emergencia sin precedentes. Este es el doble juego político, hábil y ventajoso en cualquier caso, con el que la baronesa socialista enfrenta la campaña electoral.

La agenda de la dirigente del PSOE en las dos próximas semanas deja pocas dudas sobre el papel protagonista que Susana Díaz tendrá en la campaña de Pedro Sánchez. El grueso de sus actos se centra en Andalucía, pero la baronesa socialista tendrá presencia en tres territorios clave y amarra el apoyo de los grandes pesos orgánicos del partido, aquellos que decidirán entre bambalinas el futuro del partido. Compartirá escenario a partir del día 13 con Ximo Puig en la Comunidad Valenciana -él es de los barones más alineados con ella- y acudirá al cinturón industrial de Cataluña la semana anterior, con dos actos el día 7 programados en la provincia de Barcelona, ambos con la cabeza de lista, la exministra Carme Chacón, con quien mantiene una excelente relación. Uno en Santa Coloma de Gramenet, con la alcaldesa de la localidad, Núria Parlon -vista como posible líder en el PSC-, y el segundo en Cornellà, con el primer secretario del partido, Miquel Iceta, y el regidor del municipio, Antonio Balmón. También estará, el martes 8, en Zaragoza, con el presidente autonómico, Javier Lambán, y con la número uno al Congreso, Susana Sumelzo.

Relaciones recompuestas con Madina

Dentro de sus dominios andaluces, Susana Díaz estará acompañada por José Luis Rodríguez Zapatero en Granada el miércoles 9 y cerrará en Sevilla, el viernes 18, con Felipe González. También compartirá tablas con Eduardo Madina que, a pesar de concurrir como número siete por Madrid, acudirá a un acto con jóvenes en Jaén el próximo día 15. Un encuentro llamativo que certifica que Madina, que en otros tiempos fue el gran enemigo interno de Díaz y quien impidió su desembarco en Madrid al proponer primarias, ha pasado ya a engrosar la lista de afines de la mujer más poderosa del PSOE. Ambos cerraron heridas hace ya un año y ese mitin, que por cierto desconocía de forma oficial buena parte de la cúpula del PSOE, deja claro que en política hay enemigos y amigos según las circunstancias y los intereses.

Susana Díaz presenta a Zapatero en una conferencia en Sevilla, el pasado 14 de octubre. (EFE)
Susana Díaz presenta a Zapatero en una conferencia en Sevilla, el pasado 14 de octubre. (EFE)

En el entorno de Madina no niegan que su participación en un acto de campaña con Díaz está revestida de simbolismo de puertas para dentro, y que demuestra que sus relaciones se rehicieron. La idea de compartir escenario, señalan, salió "de los dos". Y ella propuso Jaén porque fue la provincia donde él logró un mejor resultado en la consulta a la militancia del año pasado: obtuvo un 33,73% de los votos. Mejor cifra que el 23,04% que cosechó en el conjunto de Andalucía o el 17% de Almería o Sevilla.  

La tregua de Sánchez y Díaz es un hecho, tanto como que la frialdad entre ambos sigue presidiendo unas relaciones que nunca han llegado a ser buenas

Hay poco que reprochar a Díaz. Todo está medido. Pedro Sánchez, que ya ha visitado cinco provincias durante la precampaña electoral y ha compartido escenario con la presidenta andaluza en Jaén y Almería, compartirá también actos con Susana Díaz en Sevilla, el 12 -será uno de los dos actos centrales de campaña del candidato-, y en Málaga, el 17. Tampoco se puede afear a los expresidentes socialistas que arropen a la andaluza y no lo hagan con Sánchez. El secretario general también ha cerrado actos con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, este último no sin grandes dificultades, achacadas de forma oficial a sus problemas de agenda. La tregua de Sánchez y Díaz es un hecho, tanto como que la frialdad y la desconfianza entre ambos sigue presidiendo unas relaciones que nunca han llegado a ser buenas. La anécdota de Sánchez tomando una cerveza en Sevilla solo con uno de sus primeros apoyos internos y eterno enemigo de Díaz, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, deja a las claras cómo son en realidad las relaciones.

"Salimos a ganar"

El control sobre las señales que emite el PSOE andaluz en relación a su secretario general es más férreo que nunca. Antes era fácil que desde la ejecutiva de Díaz se señalaran en conversaciones con periodistas 'off the record' -sin cámaras ni micrófonos delante- los errores de Sánchez o sus debilidades. Eso ha sido normal en los últimos meses, con desplantes a las puertas de la campaña como el lío con Irene Lozano o la pugna por la reforma laboral. Ahora, nada más que se repite el socorrido “salimos a ganar” o “vamos todos a una, hay mucho en juego”. Por supuesto que hay discrepancias. Por ejemplo, se ha puesto en tela de juicio la decisión de Sánchez de aceptar el debate a cuatro con Soraya Sáenz de Santamaría. Pero todo con una sutileza, una cautela y una prudencia que extrañan atendiendo a todo lo ocurrido en el año largo transcurrido desde que accedió a la secretaría general con el apoyo de los socialistas andaluces, capaces de inclinar la balanza a su favor, en contra, precisamente, de Madina.

En Ferraz son conscientes de que todos los gestos cuentan, pero insisten en que todo el partido está mentalizado de que está mucho en juego el 20-D

En el plano nacional, la presidenta de la Junta de Andalucía sigue haciendo campaña dirigiéndose de tú a tú a Mariano Rajoy, llevando la voz cantante en temas como el de Cataluña o incluso pronunciándose sobre el pacto antiyihadista cerrado con el PP. Mensajes que hace llegar siempre como presidenta de Andalucía. Ha lanzado dos pactos de Estado, contra la violencia de género y por la dependencia. En San Telmo, en las últimas semanas han desfilado lo mismo Emiliano García-Page, como homólogo en Castilla-La Mancha, que Josep Antoni Duran i Lleida, que dejó claro que le pedía audiencia “por su peso en el PSOE”.

Susana Díaz descuelga el teléfono para hablar con Rajoy sobre Abengoa y sigue manteniendo diálogo con los poderes económicos del país o la Casa Real, como hizo desde que accedió a la Presidencia del Gobierno andaluz. Este mismo miércoles se codeaba con los Reyes en la entrega de las Medallas de Oro al Mérito a las Bellas Artes horas antes de que el Parlamento andaluz enfilara el debate final del Presupuesto de 2016, que el PSOE sacará adelante gracias al apoyo de Ciudadanos. Un gesto más junto a Albert Rivera que marca de nuevo la agenda nacional y que deja sin el discurso de “las derechas” a Sánchez. Su papel institucional le permite estar donde no puede llegar el candidato y secretario general. A la vez, la socialista andaluza cultiva con el mismo tesón sus lazos orgánicos y sus apoyos internos en el partido.

Pedro Sánchez conversa con Felipe González, este 2 de diciembre, en el hotel Ritz de Madrid. (EFE)
Pedro Sánchez conversa con Felipe González, este 2 de diciembre, en el hotel Ritz de Madrid. (EFE)

En la ejecutiva federal, mientras, intentan escapar de lecturas internas. Varios miembros de la dirección consultados por El Confidencial reconocen que todos los gestos en el partido se someten a escrutinio, pero añaden poco más. Insisten en que el PSOE entero está mentalizado de la importancia de las generales, de que hay que pelear votro a voto y de que es básico movilizar a las bases. "Si Susana hubiera diseñado una campaña de más bajo perfil, también se diría que le está segando la hierba a Pedro. La presencia de ella en Andalucía y en otros territorios ayuda a animar a las bases", indica un responsable cercano al candidato a La Moncloa. Otro recuerda que Andalucía es de esas comunidades "claves", en las que el PSOE se juega su victoria, dado que se reparten un total de 61 escaños. Y otros dos más enfatizan que la dirigencia tiene en la cabeza "que hay que tirar" del carro con la mejor gasolina posible. Y ese combustible son los referentes del partido. 

Asturias y Extremadura se apuntan a las estrellas

No será Díaz la única, además, que compartirá atril con primeros espadas. Hasta Asturias, por ejemplo, se desplazarán González y Zapatero, Alfonso Guerra, Abel Caballero -alcalde de Vigo y presidente de la FEMP-, Elena Valenciano y César Luena, y falta por cerrar la presencia de Madina. Será "un campañón", definen en la federación asturiana. En Extremadura ya estuvo el pasado fin de semana Zapatero, y el 15 acogerá a González y Sánchez. El 17 ya está cerrado el acto con Madina. Alfredo Pérez Rubalcaba también tiene programados varios mítines por todo el territorio. Este mismo viernes protagonizará uno con quien fuera su número dos en el PSOE, Elena Valenciano, en Albacete. 

Guillermo Fernández Vara, con Alfonso Guerra y Eduardo Madina, el pasado 16 de mayo, en la campaña de las autonómicas, en Badajoz. (EFE)
Guillermo Fernández Vara, con Alfonso Guerra y Eduardo Madina, el pasado 16 de mayo, en la campaña de las autonómicas, en Badajoz. (EFE)

Madina se codeará con varios barones y dirigentes de primer nivel en esta campaña, puliendo así de nuevo su perfil nacional. Estará con la cabeza de lista por Valladolid y exportavoz del Congreso, Soraya Rodríguez, el 7; con la secretaria de Empleo del PSOE, Luz Rodríguez, el 8 en Guadalajara, la provincia de la que ella es cabeza de cartel; con la presidenta de Baleares, Francina Armengol, el 10; con Carme Chacón, el 11; con la andaluza Susana Díaz, el 15; con el extremeño Guillermo Fernández Vara, el 17, y aún le quedaría fijar el citado mitin con el jefe del Ejecutivo asturiano, Javier Fernández. Tanto Extremadura como Asturias apostaron sin ambages por el parlamentario vizcaíno en las primarias de 2014 -aunque Vara y Fernández se realinearon con Sánchez tras su victoria, por cultura de partido-, así como Rodríguez, y a Chacón le une desde hace años una cierta amistad. 

El encaje de los eventos de campaña siempre es producto de un ajuste entre los oradores que demandan los territorios, la disponibilidad de las agendas y la coordinación de Ferraz, que lleva las riendas del proceso al ser unas generales. 

En Madrid, la provincia por la que Madina concurre, no tiene agendados paradójicamente muchos actos por ahora: este viernes estará en Arganda con la baronesa regional, Sara Hernández, y el 16 de diciembre con el rival de esta en las primarias del PSOE-M, Juan Segovia, y con el expresidente manchego José Bono. Pero no está previsto que mitinee con Sánchez. "Edu es un valor del PSOE, muy reconocido, y cómo no va a participar en la campaña nacional. No hay lecturas de nada. Todo el mundo tiene que tirar y los procesos internos pasados están cerrados", señala una dirigente de la máxima confianza del líder. 

Madina ya tiene cerrados actos con los presidentes de Andalucía, Extremadura y Baleares, más Carme Chacón y Soraya Rodríguez. Le falta por fijar Asturias

Todos estos gestos, aseguran en la cúpula federal, no importarán si el 20-D Sánchez sella un buen resultado -o salva los muebles-, pero puede que pesen si llega el fracaso que todos temen. Entonces, será el momento de pasar las facturas pendientes. "Ahora todos estamos centrados en el 20-D. El 21-D ya llegará. Se trata de sumar todos los esfuerzos que se puedan", abunda un colaborador del secretario general. 

Díaz, a por su cuarto triunfo en Andalucía

Susana Díaz sumaría el 20-D desde Andalucía su cuarta victoria electoral, un hecho que desde el PSOE dan por consumado y que aprovechan para subrayar que los liderazgos se logran y se consolidan en las urnas. Uno de los pocos ‘pedristas’ en Andalucía le ha dejado claro a su líder que la baronesa socialista sabe bien (aprendió desde las Juventudes Socialistas) cómo funciona el partido y tiene claro que quien “clave el puñal” al secretario general en caso de debacle no podrá hacerse con el mando del PSOE. Por eso, los grandes asesores que acompañan a Díaz en su estrategia política de los últimos años, siempre mirando a Madrid desde que accedió a la Presidencia de la Junta, no piensan cometer errores en la recta final.

En Ferraz saben bien a lo que se enfrentan, aunque también pisan con pies de plomo en territorio andaluz. Un juego perfectamente tasado que no tendrá desenlace hasta que culmine el recuento de votos el domingo 20 de diciembre. “La política son matemáticas. Hay que esperar”, dice un veterano socialista. Mientras, Susana Díaz se volcará en la campaña de Sánchez como si fuera suya, evidenciando su peso orgánico, su poderío institucional y su proyección nacional. Una jugada sin riesgos en la que la presidenta andaluza parte con ventaja.

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