SECRETARIA DE ANÁLISIS Y NÚMERO DOS POR MADRID

Carolina Bescansa: "Podemos es quien mejor representa los valores socialistas"

La confundadora del partido, secretaria de Análisis Político, responsable de programa y número dos en las listas por Madrid analiza la campaña, los fichajes y las medidas programáticas

La responsabilidad sobre la elaboración del programa con el que Podemos concurrirá al 20-D ha recaído sobre Carolina Bescansa (Santiago de Compostela, 1971), confundadora del partido, secretaria de Análisis Político y número dos en las listas por Madrid. Experta en demoscopia y profesora de Metodología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), no solo ha roto la estética masculina y juvenil del núcleo fundador del partido, sino que también ha reorientado hacia el terreno de la moderación, o "de Gobierno", algunas de las medidas estrella del partido y planteamientos originarios. La propia memoria jurídica del programa donde se plantea la derogación de seis artículos de la Constitución invalida el reto fundacional del partido para abrir un proceso constituyente. Doctorada con una tesis sobre la tasa de concentración del voto, en 1998 ya llevó a cabo un proyecto de investigación titulado 'Desafección política, apatía política y problemas en la relación de los ciudadanos con las instituciones políticas'. Desde los inicios ha sido el oráculo demoscópico de Pablo Iglesias

Pregunta. Ahora hablan de un efecto remontada cuando sus encuestas internas a mediados de octubre daban la victoria al PP, a ocho puntos de PSOE, Podemos y Ciudadanos, con triple empate técnico. ¿Qué reflejan sus encuestas?

Respuesta. En general, los datos están evolucionando en un sentido favorable, aunque también es cierto que nuestros datos siempre fueron muy positivos, y en ese sentido creemos que existen todos los ingredientes para llegar al 20-D en un escenario ganador. Las encuestadoras externas reflejan ahora una realidad que ya veíamos con anterioridad, pero nos queda una campaña decisiva y lo que hagamos de aquí al 20-D va a ser vital.

P. ¿Sus últimos fichajes se han traducido en un aumento de la intención de voto o realmente lo que aportan es una mayor solvencia en sus respectivos ámbitos de gestión?

R. Podemos es hoy, a ojos ya de la mayor parte de la sociedad española, la única opción real de cambio. Un hecho que se empieza a visibilizar con nitidez y a lo que nos ayudan Julio [Rodríguez] o Vicky [Victoria Rosell], quienes nos aportan experiencia, saber hacer y refuerzan el planteamiento de Podemos de conformar un Gobierno de los mejores y abrir las instituciones a la gente. No conformamos un espacio para la colocación de gente de Podemos, sino de la sociedad civil que viene circulando por una autopista de gran velocidad desde hace décadas frente a políticos que van por carretera comarcal.

Tenemos un programa para gobernar, por lo que no creo que su carácter sea la moderación, sino la democratización de las instituciones en España

P. ¿La reciente incorporación de perfiles próximos al PSOE permitirá un mejor entendimiento con Pedro Sánchez de cara a pactos poselectorales?

R. Es pronto para hablar de ese tipo de cuestiones, pero sí visibiliza que para quien se sienta socialista en este país, la opción que mejor representa esos valores el 20-D es esta vez de color morado. No creemos que los fichajes visibilicen vinculaciones partidistas, que se rompieron hace ya tiempo en este país, sino identidades sobre proyectos políticos.

P. Tanto Podemos como Ciudadanos niegan que vayan a formar gobiernos de coalición si no son primeras fuerzas. ¿Vaticina un Gobierno en minoría con la amenaza latente de mociones de censura?

R. Salimos a ganar y podemos ganar. La volatilidad es grande, no tanto por los indicadores de voto, sino de opinión. Leemos en las encuestas la proyección de voto, pero no las opiniones de la gran mayoría de la sociedad sobre lo que hay que hacer con este país, y si se ven las propuestas de Podemos, el resultado es muy claro. Además, estamos en un escenario muy cambiante y las preferencias partidistas no han cristalizado. Muchos electores van a decidir su voto en la última semana de campaña o incluso el día de las elecciones.

P. ¿Defienden una opción reformista de la Constitución o la apertura de un proceso constituyente?

R. Nuestra opción es la opción democrática, la de crear un marco jurídico constitucional que establezca garantías. La Constitución ya refleja derechos sociales, pero la interpretación que se ha venido haciendo de ellos los ha convertido en papel mojado, por lo que no se trata de que estén presentes, sino de que se cumplan. El trabajo, la igualdad, la vivienda digna, el acceso a luz y agua son derechos que deben salvaguardarse desde instituciones. Otras garantías constitucionales que queremos poner sobre la mesa tienen que ver con el empleo o el modelo productivo, que pasa por un mayor apoyo al I+D+i para que la inversión se mantenga estable con independencia del ciclo económico. Pero sobre todo defendemos que la gente pueda votar si quiere que estas garantías estén presentes o no en la Constitución.

El incremento de la tensión en Cataluña tiene que ver con la ruptura de los cauces democráticos

P. ¿También sobre el modelo de Estado?

R. Por supuesto. Este país necesita abrir un gran debate sobre la estructura del Estado, que es tan sencillo como democratizar la toma de decisiones. Llamémoslo proceso constituyente o cambio constituyente. Cambiar la Constitución puede significar muchas cosas. Para algunos es llevarse el Senado a Barcelona, pero nosotros estamos en otra cosa, como proteger constitucionalmente a la gente para que no la desahucien. Queremos que la Constitución se ponga al servicio de la gente, no la gente al servicio de la Constitución.

P. En un referendo sobre monarquía o república, ¿que defenderían?

R. Un sistema en el que la jefatura de Estado se pueda decidir democráticamente, pero no es la opción que plantea más urgencia. Ahora tenemos una crisis territorial muy importante que se expresa con mayor fuerza en Cataluña y donde es necesario abrir cauces de diálogo que permitan resolverla con democracia. El incremento de la tensión en Cataluña tiene que ver con la ruptura de los cauces democráticos.

P. Apoyan coaliciones en Cataluña, Valencia y Galicia con intención de crear grupos parlamentarios propios. ¿Cómo van a entenderse con ellos? ¿Habrá disciplina de voto para los diputados de Podemos en esos grupos?

R. Nos presentamos en coalición con otras formaciones que defienden las mismas posiciones básicas que nosotros, que tienen que ver con los derechos sociales, la democratización, el cambio constitucional y la lucha contra la corrupción. Estando de acuerdo en esos planteamientos centrales, el funcionamiento parlamentario va a ser completamente normal, sin otra dificultad que la que provenga del equilibrio final del Congreso, pero la diversidad y el reconocimiento de la plurinacionalidad lo que hacen es que trabajemos en la construcción de acuerdos más estables que quienes lo hacen bajo el ordeno y mando.

P. ¿Cómo creen que puede influir la actual ley electoral en sus resultados?

R. El sistema electoral español, con su mayor elemento de proporcionalidad, que es la provincia, proviene del franquismo. Ha sido injusto siempre. Si hubiésemos tenido un sistema proporcional diferente, el sistema de partidos en España desde los años setenta hubiera sido distinto. Siempre fue malo porque incumple el principio básico de las democracias de que el voto de todas las personas valga lo mismo. En estas elecciones se plasmará como siempre: el partido con más apoyo en las zonas rurales va a tener más representación que los que tengan apoyos en zonas urbanas. Esto plantea efectos claros porque el cambio político suele empezar por el mundo urbano. Podemos llegar a un escenario donde haya partidos con un porcentaje de voto más alto y un porcentaje de escaños más bajo.

Queremos que la Constitución se ponga al servicio de la gente, no la gente al servicio de la Constitución

P. Como responsable de programa de Podemos, ¿comparte el análisis de que se han moderado en sus medidas?

R. Es un programa que no se ha improvisado, construido por centenares de expertos durante varios meses de trabajo. Avalado por una memoria económica y otra jurídica. Es un programa para gobernar, por lo que no creo que su carácter sea la moderación, sino la democratización de las instituciones en España, de la economía, de la justicia y de la sociedad. El 20-D no nos merecemos un Gobierno de Merkel, ya sea en la versión 1.0 de Rajoy o 2.0 de Rivera.

P. ¿La ruptura con IU tuvo que ver con diferencias sobre propuestas programáticas?

R. Hemos trabajado por la confluencia en todos territorios, y lo hemos conseguido en Galicia, yendo de la mano con las mareas y contentos porque se sumen las alcaldías del cambio; lo hemos conseguido en Cataluña y también en la Comunidad Valenciana, con gente tan solvente como Ada Colau y Mónica Oltra. Con IU no fue posible porque planteaban cosas que no eran las que trabajamos desde un principio. No ha podido ser, pero tiempo habrá para ponerse de acuerdo con políticas concretas.

P. ¿Por qué creen que los resultados del 20-D marcarán la próxima década, más allá de la próxima legislatura?

R. Estas elecciones son decisivas porque la sociedad española está en un momento decisivo y esta espiral de pobreza y precariedad no es socialmente sostenible. Lo que tenemos encima de la mesa son dos propuestas: una que es dejar las cosas como están, solo con pequeñas modificaciones, o atajar de frente las causas que nos han traído hasta aquí y empezar un cambio el 21 de diciembre. La única opción real capaz de plantarle cara a Merkel somos nosotros.

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