PIDE EL VOTO A LOS ANDALUCES

Rajoy prometerá una nueva rebaja fiscal como gran reclamo electoral

Someterá al Parlamento y al consenso con los partidos cualquier decisión en la lucha contra el yihadismo y lanza serias advertencias a Mas sobre el gasto público y el cumplimiento de la ley

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el acto celebrado en Tomares (Sevilla). (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el acto celebrado en Tomares (Sevilla). (EFE)

Un acto al sol con unas 300 personas en los jardines de un lugar habitual de celebraciones en la localidad de Tomares (Sevilla), un municipio con mayoría absoluta del PP y de los que tienen la renta per cápita más alta de Andalucía. Quedan diez días para que empiece la campaña electoral y Mariano Rajoy ya está pidiendo el voto a los andaluces. Lleva semanas dejando caer por esta tierra. También el candidato socialista Pedro Sánchez está de tour por Andalucía esta semana y Albert Rivera y Pablo Iglesias preparan su desembarco en los próximos días. El presidente del Gobierno desveló antes de que el Partido Popular presente este sábado su programa electoral en Valencia cuáles serán algunas de sus claves económicas y avanzó que prometerá una nueva reforma fiscal. Será uno de los grandes reclamos electorales para un partido que ya lo prometió en 2011 y que nada más llegar al Gobierno hizo justo lo contrario, subió los impuestos. “Hace falta una nueva rebaja fiscal y lo haremos. Subimos los impuestos para no quedar en manos de terceros, para evitar el rescate, pero en cuanto hemos podido hemos bajado los impuestos”, justificó el líder del PP, que sabe que fue una de sus grandes promesas incumplidas. Ahora dijo, gracias a la recuperación económica que permite una mayor recaudación, “se puede y volveremos a bajar los impuestos en la próxima legislatura”. No dio más detalles.

Es la tercera ocasión que Rajoy visita esta localidad sevillana de Tomares tras intensificar su agenda en Andalucía en los últimos meses, lo que le ha permitido visitar las ocho provincias en las últimas semanas. Queda claro que Andalucía, donde hay 61 escaños en juego al Congreso y donde las encuestas hablan de una caída importante del PP a manos de Ciudadanos, seguirá centrando buena parte de la agenda de campaña. El presidente del PP improvisó poco. Centró sus mensajes en la política económica, en sus advertencias contra “los experimentos” y los nuevos partidos, sin citar a Ciudadanos ni Podemos, y sobre todo subrayó sus mensajes en materia de lucha contra el terrorismo yihadista y en defensa de la unidad de España, con serias advertencias sobre Cataluña a Artur Mas. Hasta sus contrincantes admiten que al PP le va bien presentarse como el partido de la estabilidad, la seguridad y la unidad. El PSOE lleva días sin poder hacer campaña, solapado por los grandes acuerdos con Rajoy en estas materias. Al presidente del Gobierno posiblemente alargue este discurso hasta bien entrada la campaña. Todo apunta a que este escenario beneficia electoralmente al PP.

Los mensajes de Rajoy en materia económica no cambian. Su gran mensaje es reafirmarse en lo hecho y garantizar continuidad. “Soy un convencido, lo tengo claro, la política que hemos aplicado es la que funciona”. Prometió dos millones de puestos de trabajo entre 2016 y 2019 y dejó claro que “lo que hay que hacer es no da marcha atrás”, es decir no volver al PSOE, y “no hacer experimentos”, en clara alusión a Ciudadanos. En este apartado, sin mencionar directamente al partido de Albert Rivera, coló sus advertencias. “Los años que vienen no van a hacer fáciles. No es bueno para España que nadie venga al Gobierno a aprender. Ya lo hemos conocido y sabemos los efectos que se produjeron”, dijo aludiendo solapadamente a José Luis Rodríguez Zapatero. “Se necesita gente con historial. Con sus aciertos y equivocaciones. Con experiencia de Gobierno, con equipos que no se crean de un día para otro, con programas, que hayan gobernado en otras administraciones. Este es un partido de mucha gente, no puede ser cosa de una persona”, fue deslizando a lo largo de su intervención.

Ante la amenaza terrorista mundial, el presidente del Gobierno pidió tranquilidad a los ciudadanos y confianza en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. “Hay que estar tranquilos, aunque nadie está libre de nada, y confiad en la Policía, la Guardia Civil y los servicios de inteligencia de nuestro país”, reclamó a un auditorio entregado. Queda claro que Rajoy no piensa jugársela en esta materia tras la nefasta experiencia de 2004 y cualquier mención a la política antiterrorista va precedida de la palabra acuerdo. “Cualquier decisión que adopte en materia de lucha contra el yihadismo antes será consensuada con el resto de partidos y llevada al Parlamento”, subrayó el dirigente del PP. Un mensaje que ya había sido deslizado por otros dirigentes populares y que el propio Rajoy se encargó de subrayar.

Su mensaje de más contundencia política volvió de nuevo a dirigirse a Cataluña. El presidente dejó claro una vez más que la ley está para cumplirla. “Me gustaría no tener que actuar porque eso sería una buena señal pero eso no depende de mi. Los pasos que se dan en la mala dirección cada vez complican más las cosas y nos hacen daño a todos. Mucho daño”, advirtió sobre las decisiones adoptadas en el Parlamento catalán. “No vamos a permitir que se hagan gastos contrarios a la ley”, dejó claro tras advertir, en la misma línea que el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro con el Fondo de Liquidez Autonómica, que se liberará dinero desde el Estado para cubrir los servicios públicos pero no para otros gastos de las administraciones.

Rajoy estuvo acompañado por el alcalde de Tomares, José Luis Sanz, con una de las mayorías absolutas más sólidas del PP en Andalucía. Sanz estuvo durante meses señalado como el candidato a presidir el partido tras la presidencia transitoria de Juan Ignacio Zoido. En el último minuto, Rajoy se decidió por Juan Manuel Moreno Bonilla y arrinconó a Sanz que tenía un caso pendiente en el Supremo que finalmente fue archivado. Ahora Sanz, sobre el que se vuelven a posar muchas miradas, será número uno al Senado por Sevilla. El gran ausente fue el exalcalde de Sevilla y número uno al Congreso, Juan Ignacio Zoido, que, según fuentes del partido, suspendió su presencia por su agenda municipal como líder de la oposición.

El PP se enfrenta en Andalucía en estas elecciones a los cuartos comicios desde las europeas de 2014, encadenando sonoros fracasos, incluidas andaluzas y municipales. Moreno Bonilla se enfrenta a las urnas por cuarta vez en menos de dos años como presidente y los augurios de las encuestas no son buenos. En primera fila también junto a Rajoy estaba Javier Arenas, descabalgado de las listas al 20-D para dar imagen de renovación pese a que su influencia en el partido sigue siendo más que evidente. Los tentáculos de la trama Gürtel y el caso Bárcenas también han llegado a las filas andaluzas, donde la exalcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, va en las listas pese a estar imputada en el Supremo. El actual líder del PP andaluz defiende un mensaje de cambio y apuesta por la limitación de una persona, un cargo, lo que le está permitiendo, no sin tensiones internas, relevos en las alcaldías y nuevos reclamos en las listas. Lo que ocurra el 20-D puede ser determinante para el liderazgo del PP, también en Andalucía.

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