la presencia de iglesias en campaña será mínima

Podemos diseña un discurso soberanista y anticapitalista, exclusivo para Cataluña

Iglesias, cuya presencia en Cataluña durante la campaña será mínima, defenderá un discurso plurinacional y socialdemócrata; el de la candidatura catalana será soberanista y anticapitalista

Foto: Pablo Iglesias, antes de la reunión con su equipo de campaña el pasado sábado en Segovia. (EFE)
Pablo Iglesias, antes de la reunión con su equipo de campaña el pasado sábado en Segovia. (EFE)

La candidatura de Podemos en Cataluña, En Comú Podem, sobre la que Ada Colau ha tomado las riendas, será la única de la izquierda rupturista al quedarse la CUP fuera del juego electoral. Una oportunidad para recuperar parte del espacio perdido en las pasadas elecciones del 27-S, según el enfoque de los estrategas electorales de la formación, quienes también reconocen el riesgo de hacerlo a cuenta de las clases populares no independentistas. Para resolver la contradicctoria ecuación, se recurrirá a la clásica centralidad o 'cazalotodo'. Esto es, construir un discurso diferenciado para ambos grupos de votantes potenciales.

El cabeza de lista de la candidatura catalana, el historiador Xavier Doménech, es el elegido para defender una postura con marcados tintes soberanistas, la de la 'república catalana', concepto que se pondrá sobre la mesa durante la campaña. Nada sospechoso de centralista, en lo que a cuestión territorial se refiere, Doménech cuenta con el apoyo de Procés Constituent (PC), impulsada por Teresa Forcades y Arcadi Oliveres, que finalmente se sumará a la candidatura conjunta. Al igual que Barcelona en Comú, PC se descolgó de Catalunya Sí que es Pot en las autonómicas, aunque en su caso lo que más pesó en dicha decisión fue la tibieza discursiva de la candidatura respecto a la independencia. Sus promotores son favorables al “sí, sí”, es decir, a celebrar una consulta y apoyar en ella la independencia.

Domènech lee un manifiesto de académicos y activistas en defensa del movimiento del 15-M en 2011. (EFE)
Domènech lee un manifiesto de académicos y activistas en defensa del movimiento del 15-M en 2011. (EFE)

En la campaña del 20-D, En Comú Podem reforzará este discurso, con el derecho a decidir como bandera, y los votantes de la CUP como uno de sus caladeros. Todo ello sin descuidar el 'cinturón rojo' de Barcelona, compuesto por clases populares no nacionalistas, feudo de los socialistas y objeto de deseo de Podemos, en el que Ciudadanos consiguió ganar terreno el pasado 27-S. No en vano, en Procés Constituent abunda la doble militancia, tanto en Podem como en la CUP. La propia Marta Sibina, que concurrirá como número dos de la lista, hizo campaña por las candidaturas de unidad popular en las elecciones del pasado 24-M, destacando su intervención durante el acto de cierre de la campaña de los independentistas en Reus.

La alcaldesa Ada Colau, sin moverse de los principios fundacionales de Guanyem Barcelona, la plataforma que cimentó Barcelona en Comú nacida hace ahora dieciséis meses, volvió a insistir ayer mismo en una entrevista en 'El Periódico' sobre el hecho de que en la candidatura catalana integrada por Podemos “caben defensores del sí a la independencia, federalistas y partidarios del no”. En este último sector se encuentra el secretario general del partido, Pablo Iglesias, y la línea oficial de la formación no es otra que defender el 'no' a la independencia como remarcó el candidato tras su encuentro con Mariano Rajoy en La Moncloa el pasado viernes.

Con este panorama, las contradicciones discursivas aflorarán irremediablemente. Una situación que no es nada nueva para Podemos, pero que en el actual contexto de polarización entraña considerables riesgos. La sensación de que no se ha sabido articular un discurso propio de Podem en Cataluña, cuya representación en la candidatura conjunta se relegará a entre dos y tres puestos en la lista, y en todo caso ninguno entre los cuatro primeros, cunde entre una parte de la ejecutiva autonómica del partido, deslabazada desde la dimisión de su secretaria general Gemma Ubasart.

Ada Colau, junto a Oriol Junqueras, en un acto de apoyo a la celebración de la consulta. (EFE)
Ada Colau, junto a Oriol Junqueras, en un acto de apoyo a la celebración de la consulta. (EFE)

Esta falta de discurso propio será rellenada por un discurso sin medias tintas respecto a la cuestión territorial, como el que encarnan los número uno y dos de la candidatura, Doménech y Sibina, respectivamente. Ambos cercanos al polo soberanista y anticapitalista de la CUP, son dos valores para atraer a su electorado. Si bien los de David Fernández pidieron el voto en las elecciones europeas a las que tampoco se presentaron “para las opciones rupturistas”, que a su entender eran Podemos y Bildu, en esta ocasión se están decantando por reclamar a sus bases que se abstengan.

Algunas de las candidaturas hermanadas a Barcelona en Comú gobiernan en coalición con la CUP, como es el caso de Guanyem Badalona en Comú, lo que facilita el acercamiento a su creciente espacio electoral para las elecciones del 20-D, aunque su dirección se incline por pedir la abstención. Los cinco votos prestados por el grupo parlamentario de Catalunya Sí Que es Pot para investir como presidenta del Parlament a Carme Forcadell fue recibida como una señal positiva por la CUP, aunque Iglesias lo justificó como un afán para que “las instituciones funcionen” y para demostrar que serán “los únicos que en Catalunya vamos a poder hablar con todos”.

Por un lado, pues, se ha definido una estrategia con voces autorizadas, soberanistas y anticapitalistas, para hacerse con este electorado, que podría recibir un duro golpe si ERC concurre al margen de Convergència según lo anunciado. Por el otro, y fundamentalmente fuera de Cataluña, se ha construido una estrategia basada en la plurinacionalidad y contraria a la independencia. Pablo Iglesias será quien se encargue de defender esta segunda postura alternativa, aunque se piorizará el acento en las cuestiones sociales más que en las territoriales. Sin embargo, su óptica pasará por el tamiz de la socialdemocracia, en lugar de por el anticapitalismo.

La presencia del secretario general en Cataluña se reducirá a la mínima expresión para no potenciar esta contradicción. En definitiva, habrá un discurso para el público de los medios catalanistas, que entonarán los cabeza de lista de En Comú Podem, y otro para el público no independentista, que sigue más los medios nacionales en los que sí tendrá presencia Pablo Iglesias. Una arriesgada operación 'cazalotodo' que, triunfe o no, deberá definir todavía cómo afrontar el hecho de contar con dos grupos parlamentarios, polifónicos, en la cámara que surja de las urnas el próximo 20-D.

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