una confluencia desigual

Los líderes de IU en Galicia y Cataluña dejan a Garzón a su suerte al blindarse con Podemos

El candidato de la federación deberá suplir los votos en los dos territorios, que previsiblemente no le serán computados, con los que coseche en otras comunidades para lograr el 5% y tener grupo propio

Foto: Alberto Garzón y Yolanda Díaz, en rueda de prensa en Ferrol (A Coruña) el pasado 9 de febrero. (EFE)
Alberto Garzón y Yolanda Díaz, en rueda de prensa en Ferrol (A Coruña) el pasado 9 de febrero. (EFE)

A la dirección federal de Izquierda Unida le toca ahora reformular su estrategia electoral para las generales del 20-D. Con poco tiempo por delante, debe repensar su campaña, despertar del sueño de la unidad de los "proyectos del cambio" una vez destruida toda posibilidad de firmar un acuerdo con Podemos. Y es consciente de que deberá hacer un esfuerzo extra de movilización en un contexto mucho más adverso, ya que las coaliciones con la formación de Pablo Iglesias en Cataluña y Galicia vivirán en un ecosistema propio, al margen de la dinámica nacional, y sus votos, previsiblemente, no computarán para IU. Eso significa que no podrá contar con esos sufragios para lograr disponer de grupo parlamentario propio en el Congreso, que es el objetivo que se marca la federación para sobrevivir. Ello sucederá si las dos alianzas se registran como entes independientes, sin lazos con las estructuras nacionales de los dos partidos.

Alberto Garzón dejaba este miércoles en el aire el pacto IU-Podemos en Cataluña y Galicia, los dos territorios donde las conversaciones estaban más avanzadas, por el 'shock' del abrupto divorcio entre ambas fuerzas la víspera. Además, sería un escenario de "anormalidad" que los dos partidos fuesen de la mano en una parte de España y rivalizasen en el resto, una "contradicción" que achacaba a la cerrazón de Pablo Iglesias. Este, por su parte, había centrado toda su estrategia en intentar atraerse a Garzón y dirigentes de su cuerda. "Creo que se me ha notado en los últimos meses que me he esforzado muchísimo en que Alberto pudiera estar con nosotros", señaló el secretario general de Podemos desde Estrasburgo, informa Efe.

Las cosas, en principio, siguen adelante en Cataluña y Galicia, aunque nada está, en efecto, al cien por cien cerrado. Así lo asume Olimpo, la sede federal, que reitera su deseo de que la separación no "interfiera" en los procesos de unidad de ambas comunidades. No los "torpedeará en ningún caso". Y, a su vez, en las dos autonomías, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y Esquerda Unida (EU) -las marcas respectivas de IU- confían en poder encapsular su confluencia, "blindarse", "protegerse" de la dinámica nacional para que no les salpiquen las hostilidades de las direcciones nacionales. Van a intentar pelear por disponer de grupo propio territorial en la Cámara baja pero, si no lo consiguen -el reglamento exige que obtengan al menos un 15% de los votos en cada circunscripción-, marcharán al Mixto. Asumen el riesgo, pero quieren salvar su proceso de convergencia. Le venga mejor o peor a Alberto Garzón, aunque, obviamente, no quieran romper en ningún caso con IU.

El diputado por Málaga señalaba que el escenario seguía “abierto“ en Galicia y Cataluña. Los acuerdos no se han cerrado, pero tampoco se han frenado

Podemos intentó cerrar la puerta abierta dejada por Garzón, levantando un cortafuegos en Cataluña y Galicia. La número tres del partido, Carolina Bescansa, respondió a modo de advertencia que “cualquier organización democrática tendría que respetar la opinión de sus bases”. Para la dirigente de Podemos “si las bases reclaman formar parte de una candidatura de unidad popular, sería muy difícil de explicar que la cúpula del partido les diga que no”. Precisamente, el hecho de que los acuerdos en Galicia no sean entre cúpulas de partidos, “sino con plataformas más amplias, como las mareas, en las que confluyen diferentes actores y espacios políticos”, es para Bescansa una diferencia fundamental con la propuesta de pacto “a nivel estatal” defendida por Garzón.

Preacuerdo en Galicia

Esquerda Unida firmó el pasado viernes un preacuerdo político con Podemos y Anova [consúltelo aquí en PDF], la formación nacionalista liderada por Xosé Manuel Beiras, para conformar una candidatura gallega de confluencia en las próximas elecciones generales. Por ello, desde la formación morada avanzan que “sería muy difícil” que la federación gallega de IU se echase ahora atrás. Estas mismas fuentes restan credibilidad a las afirmaciones de Garzón, que tildan como unas simples declaraciones del candidato que nada tienen de cierto porque los acuerdos siguen su curso y los líderes territoriales de IU aludidos por el candidato no lo habrían secundado, o por lo menos no lo habrían puesto en conocimiento de Podemos. “Más bien todo lo contrario”, aseguran.

Xosé Manuel Beiras, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, el pasado 3 de julio en La Coruña. (EFE)
Xosé Manuel Beiras, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, el pasado 3 de julio en La Coruña. (EFE)

“Las negociaciones siguen su curso normal y las valoraciones de Alberto Garzón no tienen ninguna influencia en los acuerdos”, sentencian desde el partido liderado por Pablo Iglesias. En este sentido, señalan que el propio hecho de que la coordinadora de Esquerda Unida, Yolanda Díaz, mediase en la reunión entre Garzón e Iglesias del pasado jueves, “fue una muestra de simpatía y del entendimiento entre EU y Podemos”, al valorar que su voluntad era que el diputado malagueño siguiese sus pasos y se sumase a una candidatura conjunta.

“La coalición con Podemos y Anova no corre riesgo. La ruptura con Garzón no influye en el preacuerdo de Galicia“, dice la coordinadora de EU, Yolanda Díaz

"La coalición con Podemos y Anova no corre riesgo. La ruptura con Garzón no influye en el preacuerdo alcanzado en Galicia", indica a El Confidencial, con toda contundencia, la líder de Esquerda Unida, quien añade que desde Madrid ningún dirigente les ha hecho llegar que han de cambiar de planes.

El preacuerdo firmado en Galicia por estas organizaciones, junto a Anova, tiene como objetivo “profundizar un proceso de confluencia política y social que impulse en Galicia una candidatura para las próximas elecciones generales” en que estén presentes “los actores que llevan tiempo trabajando por la unidad popular". Su punto de referencia clave son “los espacios de confluencia que cambiaron el panorama de muchos ayuntamientos gallegos el pasado 24-M”, en referencia a las mareas. Plataformas unitarias de partidos y sociedad civil en las que ya participaron EU, Anova y Podemos, aunque estos últimos se limitaron a mostrar su apoyo a última hora y no cuentan con ningún concejal en los denominados “ayuntamientos del cambio”, como los de La Coruña, Santiago de Compostela o Ferrol.

"Lo que pase en Madrid no es asunto nuestro"

La alianza cuenta ya con unas bases programáticas de mínimos, así como con una metodología y encaje jurídico y político de las fuerzas firmantes. Elementos todos ellos por los que desde Podemos señalan que sería impensable que EU se apease a estas alturas del proceso, independientemente de lo que pueda reclamar Alberto Garzón. Menos perfilado está el nombre de la candidatura, ya que si bien Podemos apuesta por priorizar sus siglas, desde Anova indican que hay un punto del acuerdo que invalida el hecho de que la papeleta sea 'Podemos' o 'Podemos-mareas'. Concretamente el referente al encaje jurídico y político, que concibe al pueblo gallego como "sujeto político soberano para todos los efectos y en todos los planos: político, jurídico, simbólico, comunicativo y organizativo”.

En Podemos y Anova insisten en que la hoja de ruta no ha cambiado y los planes siguen adelante

Desde Anova niegan que se hayan producido cambios en la hoja de ruta electoral que comparten las tres formaciones en Galicia y resaltan que “el acuerdo no está en duda”, según fuentes de su coordinadora nacional. Con todo, entienden que el preacuerdo implica una responsabilidad política de los partidos firmantes, y se mantienen fieles al objetivo de remar hacia la unidad de la izquierda, incluyendo no solo a las organizaciones políticas, sino también a las mareas y a la sociedad civil.

“El preacuerdo blinda la candidatura porque en el propio documento se hace hincapié en que es una candidatura soberana”, explican a El Confidencial desde la dirección de Anova, e insisten en que “lo que pase en Madrid [entre Podemos e IU] no es asunto nuestro”. El proceso gallego sigue por lo tanto adelante, ajeno a las dinámicas de los últimos días. Además, próximamente se celebrará una reunión de carácter más técnico entre las tres fuerzas y ya con la participación de las mareas.

El pacto "no es reversible" en Cataluña

"En Cataluña no va a cambiar nada sobre el guion previsto", asegura con rotundidad un máximo dirigente de EUiA. Es decir, que se cerrarán los detalles de la coalición con Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) y Podem en los próximos días, y posteriormente lo firmarán las partes. También se dará a conocer quién encabeza la candidatura y el resto de la plancha, en la que se espera la presencia de Joan Herrera, colíder de ICV. La decisión de llegar hasta el final es firme por parte de EUiA, y el Consell Nacional de los ecosocialistas ratificó esa apuesta el pasado 3 de octubre. Desde el partido hermanado con IU recalcan, además, que los órganos federales ya han validado en reiteradas ocasiones las excepciones territoriales, asumiendo por tanto que el proceso podía acabar de forma dispar.

Joan Josep Nuet, Alberto Garzón y Joan Herrera, en mayo de 2015 en L'Hospitalet. (EFE)
Joan Josep Nuet, Alberto Garzón y Joan Herrera, en mayo de 2015 en L'Hospitalet. (EFE)

"Hemos logrado el objetivo de que en las generales, igual que en las catalanas del 27-S, haya una sola papeleta de la izquierda sobre la mesa. Y lo vamos a mantener. Lo contrario sería romper grupos municipales, el grupo parlamentario... Lo que intentamos es proteger un espacio de unidad que tiene futuro. El acuerdo no es reversible", agrega la misma fuente de EUiA, conocedora a fondo de todos los contactos en Cataluña y con Olimpo. Cabe el riesgo de que, visto el resultado del 27-S de Catalunya Sí que es Pot (un 8,94%, a solo cuatro décimas del PP), la coalición se quede sin grupo propio en la Cámara baja, en cuyo caso los diputados elegidos irían directos al Mixto, porque no se podrían asociar ni al grupo estatal de Podemos ni al de IU, porque así lo impide el reglamento. "Si tenemos que irnos al Mixto, iremos, pero lo importante es salvar la confluencia aquí. Además, si nos quedásemos con IU, seguro que ICV se quedaría con Podemos", afirman desde EUiA. Es decir, que en un análisis de daños, el mal menor es mantener la alianza en Cataluña.

EUiA asume que el peligro de circunscribir la alianza a Cataluña es que no consiga grupo propio y sus diputados puedan verse recluidos al Mixto

En la formación hermana sí reconocen que la ruptura "no ayuda" y "es un error", pero la estrategia será "aislarse" por completo de los temas nacionales, por mucho que resulte chocante, tratándose de una contienda nacional, en la que se decide quién será el presidente del Gobierno. Aunque falta por definir la estrategia, en EUiA asumen que se intentarán pactar los mensajes, "no pisar ningún callo", no hacer ninguna apuesta concreta por Iglesias o Garzón... La campaña, a diferencia de lo que ocurrió el 27-S, "se dirigirá desde Barcelona, no desde Madrid" -entonces la pilotó el número dos de Podemos, Íñigo Errejón-, se ahondará en la "claridad" del mensaje y se "reforzará la autonomía de la alianza", con coordenadas estrictamente catalanas. Con ello, EUiA espera remontar los datos del 27-S, aprovechando también que la CUP no concurre en las generales.

Supervivencia más complicada

"Tenemos que protegernos y blindarnos para que los problemas de fuera no nos afecten. Si aparece cualquier debate que nos divida, lo cortaremos de raíz sí o sí. Diseñaremos un argumentario para evitar confrontar. Pero, al mismo tiempo, no vamos a romper con IU. Aquí hemos sabido resolver las diferencias entre todos", concluyen desde la dirección de EUiA.

Cayo Lara, en la sede de IU el pasado 21 de septiembre. (EFE)
Cayo Lara, en la sede de IU el pasado 21 de septiembre. (EFE)

En la dirección federal insisten en que no se boicotearán los espacios de confluencia ya tejidos con Podemos, pese a que haya sido imposible cultivar uno para todo el Estado por la ruptura "unilateral" de Iglesias. Es más, es "una gran noticia" que los procesos en Cataluña y Galicia "sigan adelante". "No son un problema para Alberto, sino un ejemplo de lo que habría que hacer", comentan fuentes oficiales de IU.

El problema es que, si finalmente se trenzan las coaliciones en los dos territorios, y pretenden ser entes independientes, Garzón no podrá contar con esos votos. No se adjudicarán a IU la noche del 20-D. Tampoco a Podemos. El reglamento del Congreso exige que para poder formar grupo propio se coseche o el 15% de los sufragios en las provincias en las que se presente candidatura o el 5% en el conjunto del Estado, o disponer de al menos 15 diputados. Si no se agregan las papeletas de Cataluña y Galicia, Garzón tendrá que conseguir ese 5% en el resto de España. La prueba de "supervivencia" de IU se complica, en consecuencia. Si es una alianza al uso, entonces sí podrían atribuirse los votos a una de las formaciones participantes. Hasta que no se conozcan los detalles técnicos y se cierren los acuerdos, no se sabrá cuánto afecta a la federación.

La federación de Lara tiene que rediseñar su estrategia, pero por lo pronto su prioridad son las primarias en Ahora en Común, y que salgan bien

Pero IU no cambiará su hoja de ruta ni impedirá que cuajen las coaliciones en los dos territorios. Consumada la ruptura con Iglesias, aún no ha tenido tiempo para evaluar cómo rediseñará su estrategia, ni cuál será la participación de Garzón en Cataluña y Galicia, ni cómo compensará ese déficit en otras comunidades, aunque lo previsible es que incida en las provincias donde está menos caro el escaño, caso de Madrid, Sevilla, Asturias o Valencia. Tampoco tiene siquiera elegida a su dirección de campaña ni nombrado su comité electoral. Todo está por hacer, aunque sabe, según indican en la cúpula, que tendrá que hacerlo rápido. "De todos modos, nuestra primera tarea es la de concentrarnos en las primarias de Ahora en Común, a las que Alberto se presenta, y que salgan bien y sean un éxito. Esa era nuestra prioridad el lunes, lo era el martes y lo sigue siendo ahora", señalan desde el equipo del candidato a La Moncloa.

De todos modos, la paradoja es que al final IU federal sí intervendrá en la firma de los acuerdos. Dado que EU no tiene personalidad jurídica propia (sí la tiene EUiA), su representante legal es el secretario de Organización de Cayo Lara, Adolfo Barrena. Una "contradicción" que no entienden en Olimpo. En EUiA añaden que hay que tener en cuenta que en los dos territorios se juegan dinámicas propias y, por ejemplo en Galicia, hay elecciones el próximo año, y se quiere preservar la coalición Alternativa Galega de Esquerda (AGE), que forman EU, Anova, Espazo Ecosocialista y Equo, que dio la campanada hace tres años.

Acentuar las diferencias

Aunque aún no se hayan cocinado los mensajes de campaña, el diputado por Málaga ya fue marcando distancias este jueves con Podemos. Acusó a la formación morada de ser "ambigua", de girar "al centro", de haber dado el portazo ella sola -para IU es capital visualizar quién es el que rompe, quién es la víctima y quién el 'verdugo'-, de haber rebajado su programa, de reducir la unidad popular a un "mercado de fichajes".

Distintos integrantes de la dirección, cercanos tanto a Cayo Lara como a Alberto Garzón, insisten en que el ánimo está "fuerte" y que IU no ha entrado en "depresión". Mantiene "la cabeza alta". Ya había ido digiriendo que el divorcio podía ocurrir, así que el hecho de que se zanje el serial ayuda a clarificar las cosas. "Nuestra gente está motivada", indica un responsable de la órbita del coordinador, que añade que no hay cuestionamiento interno del candidato. "Es más, está más convincente, creíble", agrega. No obstante, sí hay preocupación con el tiempo que queda por delante, y el temor a que las siglas se hayan "devaluado" en estos meses de infructuosos tiras y aflojas.

IU se dice “animada“ y con ganas de trabajar pese al revés sufrido en su gran apuesta estratégica. Ni EUiA ni EU se plantean romper con Olimpo, la sede federal

La contestación viene de Izquierda Abierta. El partido de Gaspar Llamazares y Montse Muñoz, que ya decidió la semana pasada ausentarse de los órganos de IU por discrepancias con la estrategia del candidato, entre otras razones, celebró que los dirigentes de la federación que han participado en las conversaciones "no hayan aceptado empotrarse en las listas de Podemos". "Por suerte, hay mucha vida más allá de Podemos -subrayó en un comunicado difundido a media tarde-. Vida en la izquierda con partidos, movimientos sociales, sindicatos y personas que se reivindican de izquierdas, orgullosas de serlo y que desean una confluencia plural, amable, sin exclusiones". IzAb reúne este jueves a miembros de Convocatoria Cívica, Ezkerra-Berdeak, Los Verdes, Nova Esquerda Socialista Galega, el Partido de los Trabajadores, el Partido Humanista y Somos Izquierda -la plataforma de la que participa la exdirigente socialista Beatriz Talegón- para definir "un programa de mínimos como inicio de la confluencia de la izquierda" de cara a las generales.

La cúpula de IU entiende que IzAb quiere forzar la negociación para incluir a miembros de su confianza en las listas. Confía en que no rompa la baraja y monte una tercera lista, porque supondría rivalizar con Garzón, algo que no permiten los estatutos.

Pase lo que pase el 20-D, en el núcleo duro de IU, y extramuros, se ha instalado la convicción de que IU ya no será la misma IU, que se enfrentará a una probable crisis interna. Y que, en todo caso, quedará una tarea titánica pendiente una vez pasado todo el atracón electoral: la "reconstrucción de la izquierda".

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