SE QUEDARÁ HASTA EL FINAL DE LA LEGISLATURA

Trinidad Jiménez da un paso atrás y no repetirá en las listas del PSOE al Congreso

La exministra de Exteriores comunica al PSOE que no quiere ir en ninguna candidatura "por decisión personal" tras 15 años en primera línea de la política en los que ha sido "de todo"

Foto: Trinidad Jiménez, este 14 de septiembre en la tribuna del Congreso. (EFE)
Trinidad Jiménez, este 14 de septiembre en la tribuna del Congreso. (EFE)

Trinidad Jiménez dice adiós al Congreso, y "por decisión personal". Adiós a la política en primera línea después de 15 años "intensos" en los que ha sido todo: candidata socialista a la Alcaldía de Madrid, portavoz municipal, secretaria de Estado, dos veces ministra, diputada. Y ahora, cuando concluya la legislatura, se irá. No sabe aún su próximo destino, porque antes quiere "cumplir" con su trabajo hasta el final. 

La retirada de Jiménez (Málaga, 1962) se venía rumiando en las últimas horas. Como adelantaba este miércoles El Confidencial, la extitular de Exteriores había pedido al secretario general del PSOE en Málaga, Miguel Ángel Heredia, no repetir en la lista de su provincia. Pero cabía la posibilidad de que entrase en la candidatura de otra circunscripción. La dirección del partido, con Pedro Sánchez a la cabeza, le dejó abiertas "las puertas", le dio todo tipo de facilidades para seguir, por lo que les está "enormemente agradecida". Recibió palabras de "apoyo, de cariño", aliento para que siguiese por parte del secretario general, del responsable de Organización, César Luena, del portavoz parlamentario, Antonio Hernando. No hubo forma. Pero ella no quería repetir ya en ninguna lista. Porque en política, dice, también hay que "saber marcharse". Igual que "saber llegar". 

Ella misma explicó sus razones a los periodistas en el Congreso. Ha decidido dar un paso atrás tras un "proceso de reflexión largo", y hacerlo cuando el partido estaba más tranquilo internamente. La política le "encanta", ha sido su "vida", pero pensó que debía actuar "con coherencia con la renovación interna", y "dejar que otros tomen el relevo". No quería permanecer en su escaño hasta su jubilación, aunque también marcharse le da "pena". "Lo he sido todo en política. He sido concejala, diputada, ministra. ¿Qué más puedo esperar? No tengo ninguna otra aspiración en política. Uno tiene que cumplir una etapa en su vida, la he cumplido aquí. Podré seguir apoyando, pero la política activa debe concluir aquí". También le apetecía hacer "otras cosas", en "otros ámbitos". Quizá en el ámbito internacional, donde su trayectoria ha sido más larga. Rechazó ir más allá, pese a la insistencia de los informadores. Por lo pronto, seguirá en su escaño hasta después de convocadas las generales, porque pertenece a la Diputación Permanente del Congreso. Su empeño más inmediato será "apoyar, ayudar, aportar" en la campaña socialista, poner todo de su parte para que Sánchez "sea el próximo presidente del Gobierno". "Y cuando lo consiga, ya veremos", aseguró, sin adelantar más detalles.

Cuando hubo tomado la decisión de irse, Jiménez se la comunicó a Sánchez. Y a Susana Díaz, la presidenta andaluza. Y al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien la incluyó en su ejecutiva en 2000, al acceder a la cumbre del PSOE. Ella fue, de hecho, quien formó parte del grupo Nueva Vía que apoyó a aquel joven diputado por León en su carrera hacia el liderazgo del partido. Y quien la postuló para que disputase al PP uno de sus feudos clásicos, el Ayuntamiento de Madrid. Quien la incorporó a su Gobierno y quien apostó por ella como candidata a la Comunidad de Madrid frente a Tomás Gómez

Jiménez entró en primera línea de la mano de Zapatero, y nunca le dijo 'no', ni siquiera cuando apostó por ella para rivalizar con Tomás Gómez

"Es una muy buena amiga y le deseo todo lo mejor", dijo Sánchez cuando fue abordado por los periodistas en la Cámara baja, a la finalización del pleno. La salida de escena de la exministra libera de presión también la elaboración de las listas, que ahora se están fraguando en las federaciones. Descartada ella misma por Málaga, podía haber concurrido en la candidatura por Madrid. Una plancha que de suyo tenía overbooking, ya que a los puestos fijos (Sánchez, de uno; Hernando, de tres) se suman los nombres de Eduardo Madina —probable número cinco, pero no hay nada cerrado, según fuentes próximas al secretario general—, José Enrique Serrano, Rafael Simancas y Manuel de la Rocha Vázquez. De mujeres, parece claro que repetirá Ángeles Álvarez, miembro de la ejecutiva madrileña, y que podría entrar la secretaria de Empleo de la dirección federal, Luz Rodríguez, tal vez como dos de Sánchez, o como cuatro. 

"Sosegar recuerdos, procesarlos"

Jiménez comentó que rescatar alguno de los momentos "más emotivos" de estos 15 "intensos" años de su vida en primera línea de fuego sería "difícil". Uno de los más importantes fue el anuncio del fin de ETA, en octubre de 2011. En lo personal, citó la primera vez que tomó posesión como ministra, en abril de 2009. Fue con la cartera de Sanidad. También cuando se presentó a la Alcaldía de Madrid, en 2003. "Nadie me conocía. Ahora pienso que si me hubiera vuelto a presentar, con mi experiencia, con mi conocimiento... Sería algo diferente", comentó con nostalgia. Recordó asimismo su experiencia "extraordinaria" en el ámbito internacional (asumió Exteriores en octubre de 2010). 

Zapatero, con Rubalcaba, Trinidad Jiménez, Rosa Aguilar y Leire Pajín, en octubre de 2010. (EFE)
Zapatero, con Rubalcaba, Trinidad Jiménez, Rosa Aguilar y Leire Pajín, en octubre de 2010. (EFE)

¿Y los momentos malos, amargos? Se retrotrajo a 2003, cuando Alberto Ruiz-Gallardón la ganó. "Fue cuando perdí la Alcaldía de Madrid, porque se generó una gran ilusión en la calle, era tremendo. La gente me paraba. No lo pudimos conseguir, pero la ilusión que viví en aquel momento me hizo vivir la derrota como una decepción. Tuve que sobreponerme y pensé que aquella derrota sería la primera victoria de mi carrera". También fueron "duros" los últimos meses de 2000, cuando se sentaba en la ejecutiva de Zapatero y se sucedían los atentados de ETA. "He conocido a gente fantástica y he vivido momentos de mucha intensidad. Tengo que sosegar recuerdos, procesarlos y ponerlos en valor", dijo, sin dejar su amplia sonrisa. Marca de la casa. 

Nunca dijo no a Zapatero. Ni siquiera cuando le ofreció el caramelo envenenado de la candidatura por Madrid, para lo que tuvo que batirse el cobre frente al aparato regional de Tomás Gómez. Perdió por pocos votos, aunque aquella derrota no la contó entre sus malos momentos en política. Tal vez porque su jefe la premió con Exteriores, cartera que gestionó sin demasiados borrones, como pasó con Sanidad. Fue leal a Zapatero, después a Alfredo Pérez Rubalcaba, que la incluyó en su ejecutiva, y a Pedro Sánchez. 

"Nena, que tú vales mucho", le decía la malagueña Celia Villalobos, vicepresidenta primera del Congreso, en cuanto se enteró de la noticia y la fue a buscar a los pasillos de la Cámara. A Jiménez se la veía este miércoles "contenta", radiante, descargada de la presión de los últimos días, en los que ya había adelantado algunos compañeros sus intenciones de dejar el escaño. Se va por la puerta grande, sin recibir críticas de los suyos. "El PSOE es mi vida, mi casa, y lo seguirá siendo". Pero ya no será de protagonista. O sí, porque la política da muchas vueltas, incluso para aquellos que dicen que se van. 

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