QUIÉN ES QUIÉN EN LA 'UNIDAD POPULAR'

El puzle de la confluencia en el que Podemos se resiste a encajar

La "confluencia" se ha convertido en la palabra fetiche de la izquierda, que todos pregonan pero nadie conoce. Un puzle en el que Podemos, como pieza central, trata de imponer su hegemonía

Foto:  El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la presentación de la candidatura Equipo Pablo Iglesias. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la presentación de la candidatura Equipo Pablo Iglesias. (EFE)

Todas las formaciones de izquierda, desde Podemos a Izquierda Unida, pasando por Equo, los sectores escindidos del PSOE (Izquierda Socialista y Decide en Común, además de los agrupados en Somos Izquierda) y las formaciones de corte autonómico en Galicia (las mareas con Anova y EU a la cabeza), Cataluña (ICV, EuiA, CUP y Procés Constituent) Valencia (Compromís y EUPV) o Baleares (Més) pregonan la unidad popular. La paradoja es que lo hacen, de momento, desde la división, cada una metida en su trinchera.

La confluencia se ha convertido en una palabra fetiche desde el éxito de las candidaturas unitarias que se hicieron con las alcaldías de las principales ciudades el pasado 24M, pero al mismo tiempo representa una amenaza para las organizaciones que anteponen la preservación de su marca e identidad en estos procesos. La dirección de Podemos, por su posición de fuerza frente al resto de formaciones, es la que más resistencias ha mostrado. Una actitud que no es nueva, recordando las trabas interpuestas en el proceso de negociación con Ganemos Madrid, plataforma a la que finalmente se sumaron para conformar Ahora Madrid. 

Dicha cerrazón no está exenta de contradicciones, al dar luz verde a la candidatura unitaria con ICV y EUiA, 'Catalunya, Sí que es Pot', para el 27S, mientras que se renuncia a replicar esta fórmula en otros territorios o a nivel estatal, donde Pablo Iglesias se propone aglutinar al resto de la izquierda bajo la marca Podemos. IU, en cambio, ha mostrado una total predisposición agarrándose como un clavo ardiendo a la confluencia, como garantía de supervivencia.

Las numerosas piezas del puzle siguen sin encajar en el tablero de la centralidad, y si un día se producen guiños positivos, al siguiente se contrarrestan con declaraciones que parecen tumbar cualquier posibilidad de acuerdo. La política es conflicto como bien han demostrado los líderes de la izquierda en este culebrón de verano, y más aún el acelerado momento histórico en el que se mueven los “nuevos partidos”. En medio de todo este maremágnum ha surgido la plataforma Ahora en Común (AeC). Su principal objetivo pasa convertirse en un “espacio cómodo” de encuentro para facilitar la confluencia “de todos los actores sociales y políticos”, como recalca Isabel Elbal, una de sus portavoces.

Reunion entre Iglesias y Garzón. (EFE)
Reunion entre Iglesias y Garzón. (EFE)

El viaje de Podemos desde la centralidad del tablero hasta el tablero de la confluencia produce ciertos mareos entre los líderes de la formación, que se debaten entre renunciar al control total del aparato o reducir sus expectativas electorales. A causa de la ley D'Hondt, principalmente, la presencia de otra fuerza de izquierdas al margen de la formación morada, como podría ser un Ahora en Común sin Podemos, provocaría que la lista de Pablo Iglesias dejase de obtener numerosos escaños en las provincias medianas y pequeñas. Según los cálculos de AeC, esta diferencia podría ir de los 35 escaños, si Podemos se presenta en solitario, hasta los 70 si lo hacen en confluencia, puesto que en la mayoría de provincias señaladas se necesitan porcentajes elevados para entrar al reparto.

El secretario general de Podemos en Aragón y responsable del comité electoral, Pablo Echenique, reiteró ayer, durante la presentación de los resultados de primarias, que la formación reservará huecos en su lista, “en los diferentes territorios y nacionalidades, para acomodar posibles alianzas”. La oferta, pues, sigue siendo para las formaciones de ámbito territorial, no para las estatales como IU o Equo.

La formación liderada por Pablo Iglesias está centrando sus esfuerzos en negociar alianzas en Cataluña, Galicia, Valencia y Baleares. Con las fuerzas catalanas de izquierda la fórmula está prácticamente cerrada, tanto para las autonómicas como para las generales. En Galicia, las fuerzas integradas en las mareas, con Anova y EU a la cabeza, se resisten a formar parte de una alianza en los términos propuestos por Iglesias. Si bien este último ha accedido a su petición de formar un grupo parlamentario propio, no parece estar dispuesto prescindir de las siglas. Su oferta pasa por presentarse con el nombre de Podemos seguido de un guión y la marca de las mareas.

En Valencia, las negociaciones con Compromís también están encalladas. La clave, según coinciden en señalar desde todos los frentes, dependerá de los puestos que Podemos esté dispuesto a ceder en las circunscripciones. Tanto en lo referente a la posición como al número, aunque desde las mareas, por ejemplo, marcan como línea roja que se celebre un proceso de primarias abiertas, rechazando cualquier tipo de pactos de despacho por arriba.

Carolina Huelmo (i), de Podemos, y Beatriz Talegón, PSOE, durante el acto de presentación Somos Izquierda. (EFE)
Carolina Huelmo (i), de Podemos, y Beatriz Talegón, PSOE, durante el acto de presentación Somos Izquierda. (EFE)

Del puzle al rompecabezas

El calendario aprieta los tiempos, pero Echenique se ha dado de plazo “los próximos meses” para cerrar acuerdos. Para las mareas la fecha límite es “hasta el último día en el que se puedan presentar las listas”. Más explícitos han sido desde Ahora en Común, cuyos portavoces se fijaron septiembre como meta para alcanzar la tan ansiada confluencia. De lo que no hay duda entre las diferentes fuerzas de izquierda y es de que se encuentran ante una oportunidad histórica para consumar sus aspiraciones.

Desde la asamblea constituyente de Podemos celebrada en Vistalegre se han producido diferentes hitos, principalmente el alcanzado por las candidaturas de unidad popular el 24M, que no han pasado desapercibidos. La pérdida de terreno de los partidos mayoritarios también está dejando estampas que visualizan la fuga del PSOE de los sectores más izquierdistas, representados por Beatriz Talegón (integrada en la plataforma pro unidad popular Somos Izquierda) o Alberto Sotillos (de Decide en Común).

Talegón ha rechazado la primera oferta de Iglesias para integrarse en su lista, con la esperanza de que finalmente se produzca una confluencia más amplia. “Sin haber antes un programa cerrado, de cambio y que se enfrente al neoliberalismo, no puedo presentarme como diputada”, aduce. Sotillos, por su parte, dice “estar en conversaciones con todos los actores favorables a la unidad popular, aunque todo sigue abierto”. La socialdemocracia que ha roto con Pedro Sánchez, pues, intenta hacerse un hueco en el bloque “del cambio”, que tiene como telón de fondo la apertura de un proceso constituyente. El puzle sigue sin encajar, y cada día que pasa aumenta la amenaza de convertirse en un rompecabezas.

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