CON LOS QUE esperan llegar A ACUERDOS

Podemos reservará puestos en sus listas para candidatos de otros partidos

La formación liderada por Pablo Iglesias espera llegar a pactos puntuales con otras fuerzas para sumarlas a la lista que presentarán para las generales, siempre bajo el paraguas de sus siglas

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante una reunión con el coordinador de ICV, Joan Herrera, el pasado viernes. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante una reunión con el coordinador de ICV, Joan Herrera, el pasado viernes. (EFE)

Podemos no cerrará la puerta a negociar pactos puntuales con otras organizaciones, mayoritariamente de ámbito no estatal, para quienes se reservarán determinados puestos en la lista para las generales. El reglamento de primarias no sufrirá más cambios sustanciales, según la propuesta que Pablo Iglesias presentará hoy al resto de la dirección. Varias corrientes críticas y círculos celebraron diferentes encuentros este fin de semana con la pretensión de reclamar un debate en el seno de la organización sobre la posibilidad de articular una candidatura de unidad popular de cara a las elecciones generales, pero coinciden en señalar que el borrador final de la dirección supone un “cerrojazo” a la inclusión de otros actores y un control desde arriba.

El cabeza de lista se votará por separado, al igual que las candidaturas para el Congreso y la del Senado, según los últimos borradores. Las listas para las generales estarán compuestas por entre 60 y 350 candidatos o, a título individual, mediante circunscripción única. Según la posición en la que quede cada candidato, estos elegirán la provincia y el puesto por el que concurren, exceptuando los que finalmente se puedan reservar para otras fuerzas. Los militantes podrán votar tanto a miembros de diferentes candidaturas como a una única lista al completo, un método conocido como “plancha” que beneficia a la lista más votada. En última instancia, el que más votos obtenga se lo lleva todo al prescindir de una ordenación ponderada por puntos, una opción más inclusiva similar a la utilizada por candidaturas municipalistas como Ahora Madrid.

Tania Sánchez, promotora de Convocatoria por Madrid. (EFE)
Tania Sánchez, promotora de Convocatoria por Madrid. (EFE)

Desde las bases y los sectores críticos, cada vez más activos ante la negativa a participar en los procesos de confluencia, advierten de que Podemos se parece cada vez más a un partido jerárquico al uso y con un control férreo de la dirección. Tanto el modelo de primarias como la configuración de programa no harían más que constatarlo. Esta fue la conclusión a la que se llegó en el encuentro estatal de círculos celebrado el pasado domingo en Madrid. “Se trata de un intento de tener controlada la organización, pues inhabilita la posibilidad de ejercer oposición interna, como reclamaron algunas voces en el encuentro”, explican desde el Círculo de Trabajadores, uno de los impulsores de la asamblea, de la que saldrá un manifiesto conjunto a consensuar en los próximos días.

En otro encuentro sobre unidad popular organizado por la corriente crítica Entre Tots Podem y Abriendo Podemos en Valencia (junto a otras fuerzas como Compromís, Esquerra Unida o candidaturas municipalistas) se puso sobre la mesa la posibilidad de que la estrategia de la dirección, con listas cerradas o plancha, podría tener como consecuencia que no hubiese alternativas a la lista oficialista. Máxime si el tiempo límite para confeccionar las listas se limita a dos o tres semanas y coincide con el periodo vacacional.

Con la propuesta actual no sólo se seguirían fomentando los “dedazos”, sino que “se perdería la oportunidad de promover liderazgos territoriales que desde Madrid no conocen y, con ello, la movilización en la campaña electoral de los círculos territoriales”, lamenta Jonathan Moriche, candidato de Podemos a la Comunidad de Extremadura y miembro de Abriendo Podemos. Como ejemplo de las virtudes que acarrea descentralizar las listas por circunscripciones, dejando la posibilidad de elegir a los militantes en sus respectivas provincias, recuerda él éxito de la candidatura Por Cádiz Sí Puede, y su cabeza de lista y actual alcalde, José María González 'Kichi'.

Reservar puestos para candidatos de otros partidos o colectivos sociales con los que se llegase a acuerdos a posteriori es una estrategia similar a la que ya se siguió en Andalucía con Equo y la CUT de Sánchez Gordillo o en Madrid con los ecosocialistas de Equo y la plataforma Convocatoria por Madrid, impulsada por Tania Sánchez. Sin embargo, el recién elegido candidato de Equo, Juan López de Uralde, defiende para las generales una “confluencia amplia” que también incluya a IU.

Juan López de Uralde, candidato de Equo a las generales. (EFE)
Juan López de Uralde, candidato de Equo a las generales. (EFE)

Presión interna y externa

Para Moriche, este modelo intermedio con acuerdos a posteriori "desde arriba" seguiría cerrando la posibilidad a un debate y, por lo tanto, “representando un déficit democrático y unas diferencias incomprensibles en función de los territorios”. En definitiva, si finalmente se confirman estos temores se trataría de “un cerrojazo a cualquier forma de confluencia y de autonomía territorial”.

La negativa de la ejecutiva a abrir espacios de debate sobre el formato con el concurrir a las elecciones, así como el intento de control de las primarias, está generando un creciente división en el seno de Podemos, con un alejamiento cada vez más evidente entre bases y cúpula. Cada vez más voces reclaman un giro en la organización para aumentar la participación y la horizontalidad, y no descartan que haya concesiones o algún tipo de negociación ante la creciente presión interna.

En los últimos actos públicos de Pablo Iglesias, como la investidura de Manuela Carmena o la manifestación de apoyo al ejecutivo griego del pasado domingo, los allí congregados lo recibieron al grito de “unidad popular”. En ambas citas estaba presente el candidato de IU Alberto Garzón, organización a la que ha dirigido duras críticas durante los últimos días, lo que refleja un clima no demasiado proclive a la postura oficial de Podemos entre los militantes más activos de la formación.

La fórmula defendida por la dirección para participar en candidaturas de unidad popular es que estas se articulen bajo el paraguas de Podemos, con sus siglas y logo. Unas condiciones que sólo estarían dispuestos a rebajar en territorios donde cuentan con menos músculo y donde los procesos de confluencia están muy avanzados, como Cataluña, con ICV, EUiA y Procés Constituent, y Galicia, con las mareas formadas por movimientos sociales y respaldadas por EU, Anova, Espazo Ecosocialista y a las que baraja sumarse también el BNG.  

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