Negociaciones en Andalucía

El acuerdo se tensa: Vox arremete contra Rivera y exige sitio en la Mesa

Las advertencias de Rivera dejando claro que no negociará con "populistas" indignan a Abascal y dificultan la coalición de derechas en Andalucía. Vox insiste en que no dará nada gratis

Foto: Santiago Abascal y el número uno de Vox en Andalucía, Francisco Serrano. (EFE)
Santiago Abascal y el número uno de Vox en Andalucía, Francisco Serrano. (EFE)

Las delegaciones de PP y Cs se encerraron este jueves por la tarde en la sede del Parlamento andaluz negociando lo que llaman la guía del Gobierno, las medidas que conducirán al próximo Ejecutivo de coalición en Andalucía que deben cerrar en los próximos días. Mientras, en Twitter, el líder de Vox, Santiago Abascal, dio otro aldabonazo y dejó claro que PP y Cs no lo van a tener tan fácil. Contestó directamente al presidente del partido naranja, Albert Rivera, que desplazado en Bruselas este jueves para cerrar su alianza liberal para las próximas elecciones europeas volvió a marcar distancias con Vox con palabras duras.

"Rivera —que lo mismo es socio de Susana que de Libertas— desprecia a los 400.000 andaluces de Vox. Si lo que pretende es el visto bueno socialista, para continuar el socialismo con otras siglas y no levantar alfombras, que no cuenten con nosotros". Esto es lo que escribió Abascal en su cuenta de Twitter, y su gabinete de prensa difundió otro mensaje muy claro sobre si Vox quiere tener sitio en la Mesa del Parlamento. "La Mesa es como una pequeña representación del Parlamento y no es aceptable que 400.000 andaluces no tengan representación en ella. Vox tiene derecho a estar presente en la Mesa y por tanto solicitará estar".

Matemáticas poselectorales

Traducido: si Cs quiere quitarle la presidencia del Parlamento andaluz al PSOE, lo que entraba en las negociaciones con el PP, debe dar entrada a Vox en la Mesa y negociar con esta formación su apoyo. Es la primera vez que el partido de Abascal deja claro con tanta rotundidad que quieren estar en la Mesa del Parlamento.

Esta será la primera batalla. Si cada partido se vota a sí mismo, el reparto sería tres sillones para el PSOE, dos para PP y dos para Cs. Adelante y Vox quedarían fuera. Pero las negociaciones y un posterior préstamo de votos el próximo 27 de diciembre, día de la constitución del Parlamento, pueden modificar sustancialmente este reparto.

Mientras, PSOE y Adelante Andalucía exploran vías para llegar a un acuerdo de todos los partidos excepto Vox, que permita un reparto de sillones de dos para PSOE, dos para PP, dos para Cs y uno para Adelante. Los socialistas no piensan renunciar a la presidencia de la Cámara, lo que les permitiría tener el control de los tiempos en la investidura y una poderosa arma como contrapoder frente a un Gobierno de PP y Cs en minoría, de 47 diputados.

Llama la atención la virulencia con la que el PSOE atacó a Cs, cuando hace nada eran sus socios prioritarios en Andalucía y le dieron la investidura

El PSOE insiste en poner el foco en Cs, a quienes tratan de arrinconar dejando claro que son ellos quienes deben decidir de qué lado están, si "con los constitucionalistas o con la ultraderecha". Llama la atención la virulencia con la que el PSOE atacó a Cs, cuando hace nada eran sus socios prioritarios en Andalucía y le dieron la investidura en 2015. Pero claro, solo si este partido vira en el Parlamento y evita a Vox, el partido de Susana Díaz podrá hacerse con la presidencia de la Cámara.

La decisión de Ciudadanos

Mientras tanto, los dos partidos que quieren formar Gobierno, PP y Cs, siguen negociando en solitario. En esa negociación a dos entra también la Mesa del Parlamento. El reparto señala que el PP se quedaría la presidencia de la Junta y Cs, con la del Parlamento.

Todo el foco está en Ciudadanos. Si este partido quiere ostentar el sillón de segunda autoridad de Andalucía desde la atalaya parlamentaria, deberá aceptar los votos de Vox y dar sitio a esta fuerza en la Mesa junto al PP, arrinconando a Adelante Andalucía y minimizando la representación del PSOE. Eso sí, esto supondría un mensaje claro: Cs se hace con la institución por un pacto con Vox y sabe que sus adversarios le van a pasar una dura factura con este asunto. Además, es esto justo lo que desde el primer momento le han pedido que no ocurra sus socios europeos al líder de Cs.

Albert Rivera, que este viernes estará en Sevilla en un desayuno coloquio de la SER y después visitará el Parlamento andaluz para fotografiarse con sus 21 diputados, tiene un problema en su grupo liberal, con el que concurrirá a las elecciones de la mano también del presidente francés, Emmanuel Macron, y que tiene entre sus principios aislar a fuerzas "populistas, nacionalistas o xenófobas". La misma noche electoral andaluza, el líder del grupo liberal, Guy Verhosftadt, felicitó a Cs por sus buenos resultados en Andalucía, pero llamó a la responsabilidad para no pactar nada con la ultraderecha. Por eso este jueves en Bruselas se mostró muy contundente cerrando la puerta a Vox, que equiparó con partidos como Wilders, la extrema derecha holandesa, o Marine Le Pen, de la Agrupación Nacional Francesa.

Fricciones entre los dos

"Cs no irá de la mano de los que van con Le Pen", dijo Rivera en la capital europea dando un portazo a Vox, cuando su partido depende de sus votos en el Parlamento andaluz. Dejó claro que solo negociarán con "partidos constitucionalistas" y reclamó al PSOE que se abstenga y dé paso al nuevo Gobierno, lo que despejaría todo el escenario y convertiría a Vox en una fuerza irrelevante en las negociaciones. Si el PSOE se abstiene, dejarían de tener la llave. Como respuesta, Abascal le dejó una advertencia muy clarita.

Dieron que por supuesto cuentan con el respaldo y el apoyo de Vox sin nada a cambio, y ya saben con claridad que eso no será así

Un día antes, ya el candidato de Vox en Andalucía, el juez en excedencia Francisco Serrano, había advertido a PP y Cs de que no iban a admitir el "ninguneo" ni el "desprecio" hacia sus votantes. Ocurrió después de que los líderes andaluces de estos partidos, Juanma Moreno y Juan Marín, pusieran en escena con gran solemnidad el inicio de las negociaciones para desalojar al PSOE del poder después de 36 años, pero hicieran hincapié en que no negociarían con Vox. Necesitan sus votos, en concreto cuatro de los 12 diputados de Vox para sacar adelante el futuro Gobierno y también para arrebatar al PSOE la presidencia del Parlamento, pero no piensan, dijeron, negociar con ellos. Dieron por supuesto que cuentan con el respaldo y el apoyo de Vox sin nada a cambio y ya saben con claridad que eso no será así. Tendrán que retratarse y dejar que el partido de Abascal, la gran sorpresa de las autonómicas, entre en el Parlamento andaluz por la puerta grande.

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