el encuentro es este martes en el Parlamento

Cs deja en manos del PP la negociación con Vox y tendrá la mitad de las carteras

Los partidos que formarán Gobierno se sientan para abrir la negociación con un reparto claro: Cs tendría la presidencia del Parlamento, el PP presidirá un Ejecutivo al 50%

Foto: Los candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía del PP-A, Juanma Moreno (i), y de Ciudadanos, Juan Marín. (EFE)
Los candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía del PP-A, Juanma Moreno (i), y de Ciudadanos, Juan Marín. (EFE)

Hasta ahora no ha habido contactos formales y tampoco casi informales, más allá de las conversaciones de cortesía para dejar claro que PP y Cs están condenados a entenderse para lograr un Gobierno del cambio en Andalucía tras 36 años de presidentes socialistas. Ellos se tratan como socios prioritarios. El encuentro será este martes en el Parlamento y solo acudirán cuatro hombres. Por Cs, Juan Marín y José Luis Villegas, secretario general del partido. Por el PP, Juanma Moreno y Teodoro García, con el mismo cargo que su compañero en Madrid, porque por primera vez en la configuración de un Gobierno en Andalucía las direcciones nacionales de los partidos tendrán más que decir que las andaluzas. Hay muchas elecciones pendientes en el calendario y lo que pase en Andalucía interferirá.

Cs deja en manos del PP la negociación con Vox y tendrá la mitad de las carteras

De momento, Vox está al margen aunque se necesitan los votos de este partido, al menos los síes de cuatro diputados, para que PP y Cs saquen adelante su Gobierno. Suman 47 diputados y necesitan 51 para que haya más síes que noes en segunda votación. PSOE (33) y Adelante Andalucía (17) suman 50 escaños.

Cs no piensa abrir diálogo con Vox, según fuentes de la organización naranja, y deja este asunto en manos del PP. "Si quieren negociar en el PP, que lo hagan, nosotros no", insistió Juan Marín en una entrevista en 'El objetivo' de La Sexta. Claro que también dijo que su candidatura a la presidencia era una línea roja y un día después Villegas derribó esa condición. Albert Rivera, como sugirió Manuel Valls, quiere un cordón de seguridad frente al partido de la ultraderecha y planea dejar caer en el PSOE la responsabilidad de que Vox vote la investidura.

Si los socialistas se abstienen, los votos de Vox no servirán para nada. Pero la táctica del PSOE no pasa por ahí en absoluto. En las filas socialistas aseguran que si las derechas quieren el Gobierno, que se retraten en un acuerdo con Vox, una estrategia pensada para que ante las municipales y próximas generales Pedro Sánchez gane espacio en el centro político, admiten en el PSOE andaluz, y eso que vuelan cuchillos de nuevo entre San Vicente y Ferraz. De regalar la presidencia de la Junta, advierten, nada de nada.

Cuatro varones

Hoy habrá una mesa de cuatro con muchos asuntos sobre el tablero, que dejará a un lado nombres para empezar a marcar políticas prioritarias . El acuerdo está marcado por un esquema lógico sobre el que pueden surgir, seguro, modificaciones, pero que tiene pocas vueltas más y una fecha tope, el 27 de diciembre, día de la constitución del Parlamento andaluz, donde deberán llegar con un pacto si quieren incluir el reparto de poder en la Mesa de la Cámara, como todo apunta, en una negociación global de todas las instituciones de la Junta de Andalucía.

Sería una coalición clásica en la que el PP tendría la presidencia de la Junta y Cs una vicepresidencia en un Gobierno al 50%, con las mismas carteras para cada uno. Como compensación, el partido de Juan Marín ocuparía también la presidencia del Parlamento andaluz, una guinda que podría parecer accesoria pero que tiene mucho poder sobre el control de los tiempos y la agenda política.

No habrá nuevas elecciones

PP y Cs saben que no pueden permitirse una segunda convocatoria electoral, ni en clave andaluza ni pensando en los intereses de sus líderes nacionales. Están por tanto condenados a entenderse. El otro asunto importante en la ecuación del futuro Gobierno andaluz es Vox. El partido de Santiago Abascal ha puesto una serie de condiciones imposibles para un pacto, entre otras la reforma del Estatuto de Autonomía, para lo que necesitarían dos tercios del Parlamento que están muy lejos de sumar las derechas, suprimir Canal Sur o devolver competencias al Estado, o la derogación de leyes estatales como la de violencia de género o andaluzas como la de LGTBI o memoria histórica. Sobre casi ninguno de estos asuntos PP y Cs están dispuestos a ceder, pero tienen una coartada perfecta: ni son posibles, ni tienen mayoría suficiente para alcanzarlas, ni tienen competencias ni pueden alegremente saltarse las reglas de juego del sistema parlamentario.

Llegados a este punto, se da ya por hecho que Vox no entrará en el Gobierno andaluz. Tampoco les interesa, Abascal quiere una presa mayor y se la quiere cobrar en las generales. Queda por ver si tendrán sitio o no en la Mesa del Parlamento. Ahí se desvelará todo. El letrado mayor tendrá que aclarar si se atiende a la resolución del Constitucional de 2016, que dijo que no todos los partidos tienen que estar en la Mesa, o al Reglamento del Parlamento, que en su artículo 36 dice lo contrario.

PP y Cs deberán prestarse votos en una fórmula exacta e incluir también a Vox, si quieren quedarse con la presidencia del Parlamento y la Mesa y dar entrada al partido de Abascal en este órgano de gobierno. Si no son hábiles, el PSOE se quedaría con la presidencia de la Cámara, exactamente igual que ocurre en el Congreso, que ejerce de contrapoder del Gobierno en minoría de Pedro Sánchez. Entonces, un Gobierno con 47 diputados será mucho más complicado o casi tanto como lo es uno de 84 en Madrid.

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