cs deja clara su primera opción: pactar con pp

Susana Díaz montará en el Parlamento su puesto de mando blindada frente a Ferraz

Necesitaría un acuerdo con Adelante Andalucía para tener mayoría en la Mesa y poder ejercer de contrapeso de izquierdas a un Gobierno de PP y Cs

Foto: La presidenta andaluza en funciones y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz. (EFE)
La presidenta andaluza en funciones y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz. (EFE)

Si algo saben los socialistas andaluces es manejar los hilos para controlar las instituciones. Tienen 36 años de experiencia en el poder. Susana Díaz, después de que Ferraz haya reculado en sus planes iniciales de forzar que diera un paso atrás en el PSOE andaluz, tiene ya la bendición de su partido para tratar de liderar la formación del futuro Gobierno andaluz. Propone un bloque constitucionalista que permita frenar y aislar a Vox.

Susana Díaz montará en el Parlamento su puesto de mando blindada frente a Ferraz

La candidata socialista dejó claro que optará a esa investidura solo si tiene amarrados los apoyos y que abrirá el diálogo con todos los partidos que respeten la Constitución y el Estatuto. Necesitaría a Adelante Andalucía y Cs para que le llegue la suma. Ese escenario es prácticamente imposible. Cs deja claro que su primera opción sigue siendo negociar con el PP y su ejecutiva nacional decidirá mañana la estrategia. La primera apuesta del partido de Albert Rivera es un pacto con el PP con la abstención del PSOE.

El PSOE tratará de que la Cámara andaluza ejerza de 'contrapoder' de izquierdas a un Gobierno de PP y Cs en San Telmo

Los socialistas, aunque no paran de lanzar fórmulas improbables que les permitirían quedarse en el Gobierno, saben ya que no tienen posibilidades, salvo milagro, de seguir en la Junta. Darle la presidencia a Cs absteniéndose para permitir una investidura de Marín a lo 'Borgen', por la serie danesa, no entra en sus planes. Prefieren que se retraten con Vox. Susana Díaz sabe que la única institución desde la que podría seguir conservando parte del poder en Andalucía es el Parlamento autonómico. Sin ánimo de dimitir, de momento, y con Ferraz de su lado, por ahora, los socialistas abrirán negociaciones para hacerse con la presidencia de la Cámara andaluza y ejercer desde allí como contrapoder a un Gobierno de derechas en San Telmo.

Operación Vara

La candidata del PSOE tendría así en el Hospital de las Cinco Llagas, sede parlamentaria, su puente de mando y su último asidero para tratar de cumplir su plan de volver a presentarse en unas elecciones y volver al poder en Andalucía. Así al menos lo trasladan desde su equipo, convencidos de que a la socialista andaluza le quedan aún muchos trienios en la primera línea de la política y descartando tajantemente que su carrera esté agotada ni vaya a dimitir o a dejar el partido en Andalucía. Si hay alguna fórmula de relevo pensada en Ferraz, van a tratar de frenarla a toda costa.

Los socialistas andaluces ni olvidan ni perdonan el aviso deI secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, asegurando que Ferraz iba a “regenerar” el partido en Andalucía. Los ha revolucionado. Después lo suavizó, diciendo que ayudarán a la “renovación”. Aún encendidos por esa maniobra última de Pedro Sánchez, en las filas de Susana Díaz invocan al presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que perdió las elecciones en 2011 pero continuó al frente del partido como líder de la oposición en el Parlamento extremeño y fue reelegido secretario general del PSOE en Extremadura. Cuatro años después, en 2015, volvió a ganar las autonómicas y se puso al frente de la Junta de Extremadura. Es lo que ahora pide Susana Díaz, que va a intentarlo, advierten, aunque suponga reabrir la guerra con el federal y desangrar al partido.

Si Ferraz vuelve a la carga y reabre la guerra, Díaz tiene un grupo socialista donde no hay ni un solo sanchista y estará blindada en el Parlamento

Para repetir esta operación Vara en Andalucía, Susana Díaz necesita su espacio en el Parlamento andaluz. De momento fue hábil y en el grupo socialista no se sienta ni un solo sanchista. Está blindada con todos los diputados de su cuerda si la ejecutiva federal vuelve a tratar de derribarla. Por eso los socialistas hacen números y calibran cuál sería la mejor operación para tener el control de la Mesa e incluso la presidencia de esta institución. La Cámara autonómica se constituirá el 27 de diciembre y ese mismo día se elegirá a los siete miembros de la Mesa. El PSOE abrirá negociaciones con Adelante Andalucía, que aclara que aún no ha abierto una línea de diálogo con ningún partido, para pactar en el Parlamento. También hablará con Cs.

Rodillo socialista

Ocurrió en 2015, en la última constitución del Parlamento andaluz: aprovechando la falta de experiencia de los nuevos partidos, entonces Podemos y Ciudadanos, los socialistas se hicieron con el control absoluto de la Mesa de la Cámara. Susana Díaz optó por líderes orgánicos y de su máxima confianza para ocupar esos sillones. Los entonces secretarios provinciales del PSOE de Córdoba (Juan Pablo Durán), Sevilla (Verónica Pérez) y Granada (Teresa Jiménez) fueron sus alfiles en la Mesa.

De siete sillones en la Mesa del Parlamento andaluz, el PSOE se quedó tres y dejó a PP, Podemos, Cs e IU con uno cada grupo. Los populares recurrieron al Constitucional y ganaron la batalla obteniendo dos. Para entonces, los socialistas ya habían ejercido el rodillo como si tuvieran una mayoría absoluta que no habían conseguido en las urnas. Bloquearon iniciativas de la oposición, hasta el punto de que el letrado mayor emitió un informe alertando de responsabilidades jurídicas personales de los miembros de la Mesa. El PP trató de cerrar un acuerdo con Podemos para evitar el control socialista, pero Teresa Rodríguez optó en aquel momento por ni siquiera coger el teléfono.

Hace tres años, el PSOE aprovechó la inexperencia de Cs y Podemos para hacerse con el control de la Mesa como si tuviera mayoría absoluta

El reglamento señala que todos los partidos deberán tener un sillón en la Mesa del Parlamento, así que Vox tendrá como mínimo una vocalía. El 27 de diciembre, tras la constitución del Parlamento, empezará el baile. Habrá tres votaciones, para presidente, vicesecretarios y secretarios de la Mesa. Los sillones se irán ocupando en este mismo orden por los candidatos que obtengan más votos. Será la Mesa la que proponga después la fecha de un debate de investidura cuando surjan candidatos. Hasta que no se celebre la primera votación de investidura no corre el plazo ni empieza la cuenta atrás. A partir de ahí, si en dos meses ningún candidato obtiene mayoría absoluta en primera votación o simple en las sucesivas, se disolverá automáticamente la Cámara y se celebrarán elecciones. El control de este calendario puede determinar de forma clave las negociaciones. Aunque todos amenazan con una repetición electoral, nadie quiere en realidad ese escenario. Quien presida el Parlamento podría decidir por ejemplo la coincidencia con unas generales o con las municipales de mayo. De ahí que PP y Cs también vayan a empezar a hablar con este asunto sobre la mesa.

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