mientras carga duramente contra pp y podemos

Susana Díaz usa guante de seda con Ciudadanos e Izquierda Unida

La socialista hace un alto en su campaña populista, de calle, besos y abrazos, para convencer a los empresarios de que ella es la "garantía de estabilidad y unidad para Andalucía y España"

Foto: La presidenta de la Junta y candidata del PSOE, Susana Díaz. (EFE)
La presidenta de la Junta y candidata del PSOE, Susana Díaz. (EFE)

Octavo día de caravana electoral y la gran incógnita por despejar sigue siendo cómo resolverá Andalucía el día después del 22 de marzo. La fragmentación del voto, el fin de las mayorías absolutas y la irrupción de nuevos actores que pronostican las encuestas pintan un nuevo escenario político difícil de manejar. Y el camino que se ande en esta comunidad autónoma, justo antes de las elecciones municipales y generales, marcará el paso. Susana Díaz se cuida mucho de desvelar sus cartas, pide una mayoría suficiente para no entretenerse en "líos" de partido, pero tiene preferencias. Puño de hierro con PP y Podemos, desde el primer día, antes incluso del adelanto electoral. Guante de seda con IU y Ciudadanos.

Nadie que esté en una carrera electoral dice otra cosa que no sea que sale a por una mayoría fuerte y sólida para gobernar en solitario. Sin embargo, la dirigente del PSOE, que ha dejado claro que no quiere "líos de partido" ni interferencias en las alianzas desde Madrid, con aviso a navegantes para Pedro Sánchez, desvela sin querer sus preferencias. Mientras que carga duramente contra PP y Podemos por igual, mide mucho con Ciudadanos e Izquierda Unida. A sus exsocios de gobierno ni los menciona, a pesar de que ella sí es diana de las críticas de IU. Con el partido de Albert Rivera no muestra especial preocupación. Ni frío ni calor. Incluso ha reprochado al delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, que atacara a Ciudadanos y su presidente por su origen catalán, en una polémica frase por la que el dirigente popular se disculpó en su cuenta de Twitter.

El PP insiste en que Díaz tiene ya un pacto cerrado con Podemos y Ciudadanos. La dirigente socialista contraataca asegurando que el partido de Pablo Iglesias y el de Mariano Rajoy intercambian los mismos argumentos en Andalucía, en relación con un comentario de la candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, sobre las "redes clientelares" que genera el PER.

La realidad es que con IU, según ha confirmado este periódico, los puentes no están rotos y dirigentes del PSOE mantienen contacto telefónico con la primera fila del partido en Andalucía, pese al sonoro divorcio en la Junta y la indignación de su candidato, Antonio Maíllo con Díaz, con quien siempre ha tenido muy mala relación. Eso sí, con el futuro líder, Alberto Garzón, no hay ningún tipo de química e IU ha dejado claro que sometería un nuevo pacto a referéndum de sus bases, que posiblemente no estarían por la labor.

Con Ciudadanos no han existido contactos oficiales, según fuentes socialistas. Pero admiten que ayuda el hecho de que el candidato andaluz, Juan Marín, gobierne en coalición con los socialistas en la localidad de Sanlúcar de Barrameda desde hace ocho años y que mantenga una interlocución fluida con la exalcaldesa socialista Irene García, hoy secretaria general del PSOE de Cádiz y muy cercana a Díaz.

Mitin de Antonio Maíllo en Almería. (EFE)
Mitin de Antonio Maíllo en Almería. (EFE)

Según los dirigentes del PSOE, la hoja de ruta de Susana Díaz pasa por obtener una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Pero acto seguido explican que podría pactar su investidura, logrando que uno o varios partidos se abstuvieran si resulta ser la más votada, y luego negociar día a día en su tarea de gobierno según los asuntos. Tiene unos presupuestos en vigor que podría prorrogar un año más, insisten fuentes socialistas. En cualquier caso, cabría otra convocatoria electoral en dos años, cuando pase la ola de 2015.

Un gobierno en minoría sería inédito. En Andalucía se han dado tres gobiernos de coalición, dos legislaturas con el Partido Andalucista y una con Izquierda Unida. Si la cohabitación ha sido difícil, negociar ley a ley podría ser caótico. Falta cultura de pacto. Díaz repite que rompió su pacto con IU porque no se sentía "libre" y ha reconocido la hipoteca que supone un gobierno de coalición. Sobre ella, sus adversarios políticos dicen que no tiene cintura para la negociación y que le sobra "soberbia". ¿Podría gobernar sin una mayoría estable?

Esperando a Sánchez, que llega en el ecuador

Lo que está claro es que Susana Díaz sigue cultivando su perfil de mujer de Estado, de presidenta que da confianza a los empresarios y que busca el voto de centro e izquierda moderada. Ese es su caladero. Siempre ha tenido esa habilidad. Aprobó una ley antidesahucios, diseñada por IU, que expropiaba las viviendas a los bancos, mientras que se hacía fotos con los popes de la banca española y grandes empresarios del Ibex 35, que la señalaban en Madrid como una garantía de cambio generacional en el PSOE sin sobresaltos. Si pasea por la calle, es la presidenta del pueblo. Si hace un mitin, chilla para enardecer a las masas. Si acude a un foro empresarial, como la noche del jueves celebró en Málaga con responsables del mundo turístico ante un aforo de unas 800 personas, se transforma, cultiva su perfil estadista, se presenta como garantía de estabilidad, de la unidad de España.

Pedro Sánchez y Susana Díaz en un acto del PSOE en Sevilla. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz en un acto del PSOE en Sevilla. (EFE)

Jugó a eso, a convencer a la patronal de que ella es la mejor opción. Sus relaciones con la Confederación de Empresarios de Andalucía, al contrario que ocurría con sus antecesores, son más fluidas que con los sindicatos. La CEA, en silencio en la campaña, sí lanzó una serie de propuestas a los partidos entre las que destacó la necesidad de proteger la marca Andalucía, alejar los tópicos y la corrupción de la imagen de la comunidad, convencida del daño que hace el caso de los ERE o el fraude de la formación. "Voy a conseguir un gobierno estable y fuerte para esta comunidad, que lo necesita. He tenido que estar en un gobierno de coalición y lo he hecho, pero ahora Andalucía necesita una estabilidad que va a ayudar a la unidad de España y a la Marca España", declaró.

Díaz se adentra en las provincias más difíciles para el PSOE. El jueves se dedicó a Málaga, donde el PP durante años ha obtenido muy buenos resultados electorales y por donde concurre el líder popular, Juan Manuel Moreno Bonilla. El viernes llega a donde empezó hace una semana, Almería, una provincia que es fortín del PP, que dio un 51% de votos a este partido en 2012, y donde ahora los socialistas calculan que hay varios escaños en juego. En Vícar, zona de invernaderos, Poniente almeriense, con unos 14.000 habitantes, aterrizará por vez primera en campaña Pedro Sánchez. "Mi secretario general", como se refiere a él Díaz, sin mencionarlo por su nombre. Hay expectación por ver cómo resuelven el acto tras saberse la tensión que rige en las relaciones entre ambos. De momento, el PSOE confirmó que la presencia de Sánchez está programada sólo para un mitin y que no acompañará a la candidata ni en paseos por la calle ni en ningún otro acto de su agenda.

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