COSPEDAL VUELVE A APELAR AL 'VOTO ÚTIL'

Las 'populares' asaltan la campaña andaluza tras la 'victoria' de Aguirre y Cifuentes

Moreno Bonilla se rodea de Cospedal, ministras y candidatas de sus listas y sigue llamando a ignorar unas encuestas que llevan semanas augurando su descalabro

Foto: María Dolores de Cospedal, en un acto de ayer en Córdoba. (Efe)
María Dolores de Cospedal, en un acto de ayer en Córdoba. (Efe)

Un día después de que Mariano Rajoy escogiera a dos mujeres del Partido Popular, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, para librar la batalla de Madrid, las populares se han reivindicado en un acto de campaña en Sevilla. Allí estaba la secretaria general, María Dolores de Cospedal, tres ministras (Ana Pastor, Fátima Báñez e Isabel García Tejerina), y la número dos del PP andaluz, Loles López, además de una gran ausencia, la de Soraya Saénz de Santamaría, que se cayó a última hora del cartel por "una indisposición", según fuentes del partido. Gripe, decían los bienpensados. Un "ataque de cospedalitis", según las lenguas más viperinas.

El acto se celebraba en un hotel con 800 personas, moqueta azul y verde, mayoría femenina e intento de formato desenfadado, con las oradoras de pie, moviéndose por el escenario. Las mujeres del PP, algunas acompañadas de sus hijas, aportan un discurso más fresco, una imagen renovada, más moderna, justo lo que quieren proyectar en Andalucía frente a Susana Díaz, la primera mujer que ha llegado a la presidencia de la Junta, la primera que puede ganar unas elecciones en Andalucía, según proclama ella.

Cospedal ha reivindicado que en su partido no hacen falta cuotas porque de los 13 candidatos autonómicos, seis son mujeres. Se ha echado en falta una reivindicación más abierta de la decisión de Rajoy en Madrid. Se ve que no hay que echar sal a las heridas internas. Cuando había que designar cartel electoral en Andalucía muchos en el PP estaban convencidos de que había que fichar a una mujer para medirse frente a Susana Díaz. Estuvieron en las quinielas con pocas posibilidades. La hoy candidata por Almería, Carmen Crespo, o la que llaman la Aguirre del Sur, Esperanza Oña, no invitada al acto, sonaron. Pero el dedo de Mariano Rajoy se paró en Juan Manuel Moreno Bonilla. Por cierto, con el malestar de Cospedal, que no pudo ser más fría y distante en su discurso durante el congreso que designó al hoy candidato, del clan sorayista. Eso pasó.

Moreno Bonilla puso de número dos a una mujer y ha declarado que en su Gobierno ellas serán mayoría. La secretaria general del PP ha entonado la ya clásica llamada al voto útil, "el que asegura el cambio". El candidato andaluz, que sigue arropado por la plana mayor de su partido, el viernes con Rajoy y hoy con tres ministras y la primera fila nacional, ignora las críticas del PSOE por el desembarco de Génova. "Tengo la suerte y el honor de tener compañeros y compañeras con los que me hablo", se defiende Moreno Bonilla, aludiendo a la tensa relación de Susana Díaz y Pedro Sánchez.

José Manuel Moreno Bonilla y María Dolores Cospedal, en el acto electoral de Sevilla. (Foto: EFE)
José Manuel Moreno Bonilla y María Dolores Cospedal, en el acto electoral de Sevilla. (Foto: EFE)

Bonilla ha aludido a las encuestas, esas que reiteradamente pronostican un descalabro de su partido y una caída de más de catorce diputados. El viernes, el día del arranque de campaña, cuando salió la encuesta del CIS, aseguran que hubo reunión de urgencia en la sede andaluza de San Fernando. Los populares insisten en que no se creen los sondeos. Tampoco ese que si tiene cocina es del Gobierno del PP. Moreno Bonilla se queda con un dato, el de los indecisos, ese 35% de andaluces que aún no han decidido su voto.

Las mejores 'delanteras'

El candidato quiere que le llamen Juanma y necesita darse a conocer. Esta noche estará en el plató de Telecinco. Ayer Ana Rosa Quintana vivió un día con el candidato, en familia, entre reuniones, con sus tres hijos, su madre. Si la candidata socialista apela a su condición de mujer y a su futura maternidad, al popular también le interesa ese perfil de hombre normal, clase media, hijo de emigrante y nieto de jornalero.

Esa moda de "humanizar" a los políticos ha llegado con fuerza. Él cuenta la odisea de su madre para sacarse el carné de conducir y llevar una furgoneta en Málaga y da las gracias a su mujer, sentada entre el público. Acuña la frase de moda esta campaña, con el mismo énfasis que Susana Díaz, "ayudadme". Asegura que van a ganar porque tienen "las mejores delanteras", sin darse cuenta del peligroso juego de palabras.

La eurodiputada Teresa Jiménez Becerril ha asegurado que el triunfo de los socialistas en Andalucía, en el gobierno los últimos 33 años, "no nos cae del cielo, no es una maldición divina". La número uno por Córdoba, Rosario Alarcón, ha animado a convencer a las mujeres del mundo rural, que creen que si no votan al PSOE "le van a quitar la paguita".

A Moreno Bonilla le falta el tiempo

Moreno Bonilla llega tarde. Desorientado. Los responsables del acto del Partido Popular le piden que espere un minuto. "¿No puedo pasar a sentarme?", pregunta el candidato mientras espera en un lateral. Cospedal ya está en su sitio. Música, el regidor hace sonar sus palmas, indica al público que le siga y entra el candidato. Con metáfora. Un presidente del PP andaluz al que le puede faltar tiempo. 

Aterrizó hace un año, designado por el dedo de Rajoy, sin anclaje orgánico en Andalucía, a un partido que llevaba meses a la deriva tras quedarse a las puertas de la mayoría absoluta. Más difícil imposible. Superar la larga sombra del hiperliderazgo de Javier Arenas, hacerse con un PP convertido en un reino de taifas de alcaldes y barones provinciales, darse a conocer, convencer, tomar la medida a una presidenta de la Junta en la cresta de la ola mediática... Cuando en el partido empezaban a tener la sensación de que todo comenzaba a encajar, llegaron las elecciones. Sin tiempo, a contrarreloj y con un índice de conocimiento bajo.

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