Manuela Villa, la mujer que susurra arte al oído de Sánchez y no sabe pronunciar "10% de IVA"

Por Mario Canal
La ‘tutora’ de Urtasun cobrará 3.000 euros menos que Pedro Sánchez. Foto: PSOE

Dirige el Departamento de Asuntos Culturales y se sienta a un palmo de la oreja del presidente. Tiene la llave para bajar el 21% de IVA que le está pisando el cuello a los galeristas, pero cuando toca hablar de ponerlo al 10%, igual que al resto del sector de la cultura, se queda muda.

En plena semana del arte en Madrid, con ARCO y el resto de ferias, las galerías españolas atraviesan un momento de preocupación y hastío. Forman parte de la industria cultural del país, pero su trabajo vive un discriminación flagrante por parte del Gobierno, que grava el intercambio de las obras artísticas con un IVA del 21% en lugar del reducido.

La discriminación se extiende fuera de nuestras fronteras porque las galerías de arte en Europa también tienen un menor IVA. En Francia es del 5,5%. Portugal, el 6%. Italia, el 5%. Y en otros países como Islandia, ni siquiera se aplica un impuesto de valor añadido. El 21% con el que gravan a las españolas implica una pérdida de competitividad respecto al resto de colegas en el mismo espacio económico.

Ni el Ministerio de Cultura ni el de Hacienda dan respuesta clara a una petición muy simple, que podría saldarse rápidamente si hubiera intención de apoyar al sector de las artes visuales. Pero hay una tercera entidad, que existe desde hace dos años, que debería mover ficha para apoyar al tejido cultural del que las galerías son parte.

El Departamento de Asuntos Culturales del Ministerio de Presidencia se creó ex profeso en 2024 para que lo ocupara Manuela Villa, miembro de la ejecutiva del PSOE, con rango de Dirección General ministerial. “Nos hemos reunido con ella y nos pidió que propusiéramos una solución legal”, nos explica Olga Adelantado, vicepresidenta del consorcio que representa a los marchantes. “Nuestro abogado la formalizó: solo tienen que incluir ‘galerías de arte’ en un párrafo determinado de la ley que determina ese IVA reducido para el resto de industrias culturales”.

Sin embargo, aún no han obtenido respuesta alguna.

Manuela Villa es una profesional del mundo del arte conocida principalmente en Madrid. Trabajó en Matadero durante siete años –puesto al que accedió sin concurso público y apenas experiencia de gestión cultural– hasta que fue fichada por el PSOE para entrar al gabinete del ministro Uribes en Cultura, en 2020, tras la destitución por la espalda de Pepe Guirao –profesional muy querido y respetado–, que fue relegado sin razón precisa por Pedro Sánchez. El acceso de Villa a la política se produjo, según fuentes fiables, tras hacer amistad con Begoña Gómez, la esposa del presidente del gobierno.

Ya con carné del PSOE, la de Villa ha sido una carrera meteórica. Fue incluida en las listas a la asamblea de la Comunidad de Madrid antes de entrar a la ejecutiva del partido –un privilegio accesible únicamente a las personas de máxima confianza de Sánchez– y ocuparse de los asuntos de Cultura. Desde entonces, ha hecho campaña en las generales y aparece junto al presidente cuando este se desplaza a algún acto cultural, o político, si este se produce en una institución cultural, aunque no consta que Sánchez haya visitado ninguna exposición de arte contemporáneo en ninguna de las dos legislaturas que lleva siendo presidente.

El Departamento de Asuntos Culturales declinó, mediante respuesta del ministerio al que pertenece, responder cuáles eran las atribuciones y miembros de este gabinete de cultura en la sombra. Solo cuando la petición fue enviada a Transparencia, la información llegó: el departamento está compuesto por cinco personas, de las cuales dos serían de Nivel 17 –administrativo–, además de Villa, con rango de directora general.

El jefe de la unidad es David Donaire Rodríguez, que fue Secretario de Redes Sociales de los Socialistas de Cataluña. Si buscan al responsable de los TikTok del presidente hablando de libros, podríamos tenerlo aquí. El equipo lo cierran Elia Clementine Feuillais, que también trabajó en Matadero Madrid con Manuela Villa, y Bárbara Vidal Munera, con amplia experiencia en comunicación cultural. En sueldos, podríamos hablar de unos 200.000€ al año, siguiendo baremos aproximativos y habituales de la administración pública.

Galería Cayón, ARCO 2025. Foto: Fernando Puente
Galería Cayón, ARCO 2025. Foto: Fernando Puente

Según declaraciones de Villa a EFE cuando se comunicó la creación del Departamento, “esta dirección general se entronca en el gabinete del presidente y es [sic] para trabajar con él en el área cultural, facilitar el diálogo con los ministerios que se ocupan del asunto, como Cultura, Hacienda, Educación o Economía”. Nada de esto parece estar sucediendo para ayudar al mercado del arte español. ¿Estamos ante un departamento de comunicación cultural más que de asesoramiento o diseño de programas culturales? Es difícil saberlo a ciencia cierta, ya que el Ministerio ha preferido no comunicarlo escudándose en que no es obligatorio hacer públicos los documentos internos de ninguna entidad.

Lo cierto es que, por encima incluso del ministro de cultura, que aceptó con desinterés la creación de este departamento –que muchos interpretaron como un ministerio de cultura en la sombra–, la posición de Villa podría ser determinante para cambiar el signo de la situación, ya que se sienta junto a la ministra de Hacienda en la ejecutiva socialista. Sin embargo, el obstáculo no sería tanto económico o de fiscalidad, sino ideológico.

Para el actual Gobierno, las obras de arte se asimilan a los artículos de lujo. En ese imaginario solo se beneficiarían de la bajada del IVA los acaudalados coleccionistas que pueden permitirse su adquisición, aunque es precisamente a los pequeños compradores y a quienes se inician en la aventura de coleccionar, a los que penaliza esta situación. También a los artistas, que se posicionan junto a los galeristas como principales perjudicados y forman parte de las diferentes movilizaciones que se están desarrollando. El bloqueo de la medida por parte del Gobierno, sin embargo, podría leerse como un temor a ser visto como facilitador del negocio del arte y sufrir por ello críticas desde sectores de la extrema izquierda.

Esta es la semana en la que las galerías se juegan el negocio de todo un año y lo hacen con un brazo atado a la espalda. Preguntados, los dos principales ministerios no han respondido al momento de publicación de este artículo. Tampoco ha habido respuesta a la solicitud de interlocución con Manuela Villa. Si este silencio es el preludio de un anuncio por sorpresa en pleno ARCO o un vacío gélido más, lo sabremos en los próximos días.