Inés Figaredo

 Héctor Serrano

Inés Figaredo (Madrid, 1976) ha proyectado un espacio en el estand de El Confidencial lleno de arraigo y autodeterminación en el que se producen infinidad de conexiones asociativas. Sus obras, llenas de movimiento y simbolismo, dan forma a un universo onírico lleno de vida en el que el espectador se infiltra mientras esta transcurre sin su participación.

Figaredo reflexiona acerca de los conceptos espaciales de “dentro” y “fuera”, articulando el ambiente a través de unos límites definidos, donde se crean tres lugares, todos ellos unidos mediante una línea de fuga. La artista no trabaja estos conceptos como simple geometría, sino como una experiencia existencial y psicológica.

Está la posición del observador, desde fuera, con perspectiva. Aquí hay algo forzosamente fronterizo: una linde divisoria física que te impide entrar, pero te hace partícipe a través de una ventana. Hay algo protector pero privativo, capaz de generar un desconcertante anhelo.

Hay un segundo lugar, “el dentro” o “adentro”, ya que la intención es que haya ubicación y movimiento al mismo tiempo. Un esbozo de lo cotidiano cuya estética se dibuja en rincones. Una gran construcción alegórica donde distintos elementos referenciales acompañan a un solo gesto: el lavar. Una acción cotidiana y repetitiva enmarcada en un bucle con el único propósito de escuchar música a través de la lluvia que destila el lavado. Purificando la propia naturaleza de la que uno se compone, se generan esas primeras notas que conmueven el alma y ponen de manifiesto la grandeza de lo pequeño. Durante esta repetición, la madre observa, con una identidad indefinida, vigilante y sin descanso, tras romper la separación espacial y fusionar ambos mundos (dentro y fuera) a través de una obra compuesta por piedras del jardín de la artista y alfombras familiares.

Por último, una zona de transición dibuja una línea en el horizonte que lleva a una salida. A través de una segunda ventana nos encontramos con una estufa solar que nos marca, mediante cambiantes colores lumínicos, las distintas horas del día. Por medio de una obra cinética mecánica, hay un cielo azul y pájaros volando en un esperanzador y evocador gesto de profunda libertad.

Sin título, 2025

Percheros de la década de 1950 cuelgan de un motor cinético, instalados a su vez sobre un colchón antiguo español procedente de León, datado en la década de 1930.

“Esta es una obra que contrapone lo etéreo y lo contundente, lo ligero y lo pesado, nacida desde la libre asociación pero siempre dentro de un territorio íntimo y seguro: lo doméstico. Me interesa que el dentro y el fuera se confundan, que un cielo con nubes y pájaros pueda suceder en el interior de una casa, como parte de un imaginario propio. El colchón, heredero de otras vidas, cargado de memoria y de peso, se convierte en una nube, en un paisaje, en un portal cósmico. Con mecanismos caseros y materiales cotidianos, la pieza habla del relevo generacional, de convivencia entre opuestos y, sobre todo, de esa posibilidad vital de estar fuera estando dentro”. (Inés Figaredo)

Estufa solar, 2026

Tubos de neón de distintos colores dispuestos sobre una estantería metálica de supermercado de la década de 1990. 

“Aunque es una obra autónoma, siento que acude al socorro de los pájaros y el colchón, no para auxiliarla, sino para potenciarla y expandir su vida. Como los pájaros en sus migraciones, guiados por la luz, las estaciones y señales invisibles, esta pieza funciona como un reloj solar más lírico que realista, más musical que exacto. No busca reproducir la verdad de las horas, sino la verdad de la emoción. Da igual si el amanecer es rojo o verde azulado: lo importante es su carga expresionista, su poética lumínica. Se trata de crear un faro emocional que guíe ese imaginario y lo dote de una partícula de autenticidad”. (Inés Figaredo)

Lost in thought, 2026

Tubos textiles rellenos, suspendidos sobre una barra metálica, sostenida por canaletas pluviales de 1920 y dispuestos en el interior de una bañera. Las canaletas se apoyan sobre balanzas industriales de 1980.

“La obra de ‘Lost in thought’ es una reflexión sobre la belleza del tedio y la rutina: el acto repetitivo de lavar, monótono y doméstico, se transforma en un eco que conmueve, como el sonido de la lluvia. En lo cotidiano surge libertad: decidir el ritmo, el tono, la intención de cada acción, y convertir lo mecánico en un gesto poético y cósmico”. (Inés Figaredo)

Sin título, 2026

Rocas recubiertas con alfombras familiares antiguas.

“No basta con dejar migas, ni siquiera piedras, para encontrar el camino de regreso. Puedes llegar, pero si no hay acogida, no puedes quedarte. Solo cuando el arraigo y el arropamiento se encuentran, un lugar se convierte en hogar”. (Inés Figaredo)

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