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Cartas Magic: hay coleccionistas que se están forrando con cromos frikis

Por Mei Alegre López
 Héctor Serrano

Las cartas Magic se han convertido en un objeto de deseo artístico para muchos coleccionistas. Muchas de ellas se revalorizan cada día que pasa

Creado en 1993 por Richard Garfield, un profesor de matemáticas estadounidense, Magic: The Gathering es un juego de cartas que, con el tiempo, ha pasado a tener cierto valor artístico. Si bien es cierto que en un principio llamaron la atención sus icónicos dibujos y diseños, no fue hasta principios de 2020 cuando su arte cobró cierto protagonismo.

Lo hizo gracias al primer Secret Lair Artist Series ideado por el ilustrador y cineasta Seb Mckinnon, en el que contaba la historia de un caballero y un hada, y que incluía un poema de su hermano Liam McKinnon. Sus imágenes, de un tono oscuro, fantástico y melancólico, lo convirtieron en uno de los nombres más reconocidos dentro de la comunidad de coleccionistas.

Pero no fue el único. Rebecca Leveille Guay es otra de las artistas más reconocidas que incluye referencias a la historia del arte, literarias e incluso iconografías propias del surrealismo, la fantasía y la cultura contemporánea. También destaca el trabajo de Igor Kieryluk. Este último es un ilustrador polaco, admirador de Rembrandt —influencia visible en el tratamiento de la luz y la composición de sus obras—, que ha trabajado para Wizards, Warner Bros., Marvel y DC Comics. Curiosamente, en esta última coincidió con Seb McKinnon, quien ha realizado varias portadas para los cómics de Hiedra Venenosa, ediciones hoy difíciles de conseguir.

Precios desorbitados y mucha especulación

A la hora de adquirirlas, algunas cartas Magic pueden llegar a ser tan costosas como una obra de arte, sin olvidar la especulación que generan las ediciones limitadas. Wizards lanza cada cierto tiempo colaboraciones especiales, ya sea con universos de videojuegos como Final Fantasy o con personajes icónicos de la cultura popular contemporánea como Spiderman, Sonic o incluso Bob Esponja. Un sobre de Magic cuesta de salida alrededor de 5,50 €. Sin embargo, en su interior puede aparecer una carta cuyo valor en el mercado secundario ascienda fácilmente a veinte o treinta euros —y en ocasiones mucho más—. Si esa carta, además, es foil (con acabado brillante) o presenta un arte alternativo, su precio puede llegar a duplicarse o incluso triplicarse por su carácter especial.

Entre las más caras destaca la célebre Black Lotus, considerada la joya del juego. Su precio, que puede ascender a 3 millones de dólares, se debe a una combinación de factores: la extrema rareza —solo se imprimió un número muy limitado en las primeras ediciones y posteriormente en algunas ediciones especiales— y su enorme poder en las partidas, hasta el punto de que terminó prohibida en la mayoría de formatos competitivos.

Por otra parte, al igual que ocurre en la producción fotográfica contemporánea —salvo casos específicos—, algunas cartas se imprimen de forma serializada, lo que incrementa su valor según el número de edición: las más codiciadas suelen ser las comprendidas entre el 1 y el 10, además de otros números especiales como los capicúa. El caso más sonado fue el del Anillo Único, lanzado en 2023 dentro de la colección El Señor de los Anillos. Wizards imprimió una sola carta con la numeración 01/01 que acabó vendiéndose por 2,6 millones de dólares al rapero estadounidense Post Malone. La compra fue tan mediática que incluso se difundió un vídeo del momento en que Post Malone recibió la carta. No era, sin embargo, su primera gran adquisición: un tiempo antes había pagado 800.000 dólares por un Black Lotus firmado por su ilustrador original, Christopher Rush.

Merecen una mención especial los artistas independientes que realizan tanto versiones alternativas de las cartas, como versiones modificadas de las originales, las cuales llegan a subastarse por miles de euros en eBay. Eric Klug es uno de los mejores ejemplos.

Arte de Noche encantada, Seb McKinnon © Magic The Gathering
Serra la Benévola, arte: Rebecca Guay © Magic The Gathering
Condenación, arte: Seb McKinnon © Magic The Gathering
Sembrador de Tentaciones, arte: Seb McKinnon © Magic The Gathering
Monumento a la Perfección, arte: Igor Kieryluk © Magic The Gathering
Nova Limpiadora, arte: Rebecca Guay © Magic The Gathering
Carta de Tierra Básica - Pantano, arte: Seb McKinnon © Magic The Gathering

Si a la serialización le sumamos la rareza de la ilustración, el hecho de que sea una versión alternativa y las mínimas probabilidades de que aparezca en un sobre, el valor de la carta se dispara. Es lo que ocurre con El Anillo Único en su versión alternativa cuyo valor es de 245.000 euros o Saruman of Many Colors, también de la colección de El Señor de los Anillos, cuyo precio en el mercado secundario oscila entre los 7.200 y los 29.000 euros.

Otro asunto es la especulación que rodea a este juego. Por ejemplo, la carta Birgi, God of Storytelling, desde enero de 2024 hasta septiembre de 2025 ha subido un total de 8 euros, desde 12 euros hasta 20 euros. Por su parte, la carta Agatha's Soul Cauldron ha vivido picos de hasta 75 euros en julio de 2025 aunque comenzó el año con un valor medio de 30 euros. Estas oscilaciones de precio de algunas cartas, triplicando su precio en unos pocos días, ha convertido las Magic en verdaderos objetos de inversión.

Para conocer subidas y bajadas de precios en las cartas de MTG hay varias plataformas: CardTrader, TCGPlayer, Cardkingdom, StarCituGames o ManaPool, aunque la más utilizada –al menos en España– es Cardmarket. Además, hay aplicaciones como ManaBox que te permiten escanear tus cartas para llevar un registro de las mismas, elegir un mercado por el que te quieres guiar e ir conociendo dichas subidas y bajas sin tener que consultar estas webs. En este sentido de registro –aunque algo más manual– y una guía aproximada de precios, aunque no tan fiable, es Moxfield, una plataforma web que te permite formar grupos, colecciones o, incluso, lista de deseos.

¿No les parece arte? Pues ya hay galerías de arte y páginas web donde poder adquirir ilustraciones originales de estas cartas. Es decir, que el juego ha traspasado definitivamente la frontera entre un objeto cotidiano y una obra de arte comercial.