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¿Un IVA del 5% en Italia? El agravio comparativo de España con el 21% al mercado del arte

Por Laura Villarraga

Italia anunció recientemente que reducirá el IVA aplicado a las ventas de arte del 22% al 5%, el más bajo hasta ahora en la Unión Europea. A pesar de su promesa de reducirlo, el Ministerio de Cultura sigue anclado en el 21%, lo que deja a nuestro mercado en una situación de desventaja

Del 22% al 5%. Esta es la bajada que ha aplicado Italia al IVA en el mercado del arte. Según Sirio Ortolani, presidente de la Asociación Nacional de Galerías de Arte Moderno y Contemporáneo (ANGAMC), la medida fiscal podría convertir a Italia “en un gran centro internacional, atrayendo galerías de toda Europa y ferias de primer nivel”.

No ha sido el único país en hacerlo. Alemania y Francia (un 5,5% y 7% respectivamente) hace tiempo que también apostaron por este mercado con tipos más reducidos. Una medida que, según la Asociación Federal Alemana de Galerías y Comerciantes de Arte (BVDG) logró corregir el IVA del 19% que había frenado el mercado y provocado el cierre de varias galerías.

España se coloca, por tanto, en una situación de desventaja en el mercado regional y global. Por ahora, el Ministerio de Cultura solo ha prometido reducir el IVA, sin transponer la Directiva UE 2022/542 que permitió a los estados miembros introducir tipos reducidos a la cadena comercial del arte. Una decisión que evidencia, al menos, tres aspectos de fondo sobre el mercado de arte dentro de nuestras fronteras.

Primero, desconocer el rol de las galerías en el mercado del arte. A pesar de la crisis del mercado primario, las galerías continúan siendo el vehículo principal para la circulación de obras de arte. Si bien la Ley 37/1992 establece un IVA reducido del 10% por la venta directa del artista, esta forma de compra no suele ser la regla general en las transacciones. De hecho, el último reporte de Art Basel reveló que el 95% de los compradores adquiere las obras en la galería, a través de su espacio físico, página web, redes sociales o ferias de arte. En España específicamente, un estudio de 2021 reconoció que las ventas de las galerías representan el 76% del valor total del mercado.

El segundo problema es que el alto IVA refuerza la percepción del arte como un lujo y el coleccionista como una persona adinerada. En países como Francia, el tradicional trato de las obras de arte como bienes de lujo ha tenido un giro importante, reconociendo su dimensión cultural y económica, lo que justificó, a su vez, un trato fiscal favorable. Un IVA elevado por la compra de arte castiga al coleccionista en comparación con el comprador de otros bienes culturales como libros o entradas de cine, teatro, música y museos, gravados con tasas del 4% y 10% respectivamente.

Y aunque es cierto que muchas obras de arte pueden tener un precio elevado, lo cierto es que existe un amplio espectro de artistas, obras y coleccionistas más económicos que están muy lejos de la percepción que se tiene de este mercado tan lujoso. Son muchas las ferias menores, por ejemplo, que evidencian el interés creciente de cada vez más público por la compra de obras de arte accesibles. El informe de Art Basel, sin ir más lejos, reveló un cambio notable en el comportamiento de los coleccionistas, resaltando que las subastas menores de 5.000 dólares crecieron un 7%, mientras que las galerías con ventas inferiores a 250.000 dólares aumentaron un 17%. Un IVA del 21% es un claro factor disuasorio para esta generación de nuevos clientes.

Finalmente, esta política refleja la escasa promoción de las artes visuales por parte del gobierno y su comprensión limitada del funcionamiento del sector en un contexto global. Según la experta Claire McAndrew, los gobiernos buscan ingresos fiscales inmediatos, sin considerar que, a largo plazo, aumentarían la recaudación si impulsaran el mercado del arte a través de incentivos fiscales. Sobre este aspecto, el Comité Profesional de Galerías de Arte de Francia (CPGA), señaló en particular que “una tasa del 5,5% para todas las transacciones generaría entre 40 y 650 millones de dólares adicionales en ingresos fiscales a través del empleo y la venta de arte. Mientras que un impuesto del 20% podría generar pérdidas de entre 320 y 610 millones de dólares en ingresos fiscales”.

A pesar de los actores que forman parte de este ecosistema y la variedad de públicos interesados en el arte (más de 24.000 artistas y alrededor de 11.000 empleos), España no ha logrado aumentar su participación más allá del 1% en el mercado mundial desde el año 2009. Sin duda, corregir estos desequilibrios fiscales, podría estimular el mercado, dinamizar las ventas y aumentar su competencia a nivel regional y global. Por desgracia, todo esto no parece ser una prioridad para el Gobierno. El tiempo dirá si el ejemplo italiano sirve de estímulo para que el Ejecutivo español reconsidere su postura y apueste decididamente por el sector.