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Mariët Westermann: “La mitad del presupuesto del Guggenheim proviene de donaciones y eso es demasiado alto”

Por María de la Peña Fernández-Nespral

Es directora y CEO del Museo y la Fundación Solomon R. Guggenheim desde hace apenas un año. También es la primera mujer en ocupar semejante responsabilidad al frente de cuatro titanes como la constelación de museos de Nueva York, Venecia, Bilbao y una futura sede en Abu Dhabi

Todos coinciden en que se propuso su nombramiento gracias a su perfil global único. Historiadora del arte, Cum Laude por la prestigiosa universidad de Williams College, en Massachusetts, y máster en el Institute of Fine Arts de New York University, se ha criado y vivido a caballo entre los Países Bajos, Estados Unidos y Abu Dhabi, donde fue la responsable de la apertura de la Universidad de Nueva York en Oriente Medio.

Su perfil no podía ser más completo y, además, es mujer. Se suma a las otras tres que lideran la marca Guggenheim en el mundo. La última, la española Miren Arzalluz, que acaba de sustituir al longevo director Juan Ignacio Vidarte en el satélite de Bilbao. Un cuadrilátero femenino sin precedentes.

Westermann nos recibe en Madrid tras participar en una charla en torno al futuro de los museos y la arquitectura en el foro NEXT IN Summit de Acciona. Resulta tremendamente energética, pero con una clara vocación por escuchar y abrirse a los demás.

Impresiona su currículum. Se ha formado y trabajado en tres continentes.

Me fui con 18 años a Estados Unidos y, desde entonces, mi vida siempre ha estado ligada al espacio académico y artístico americano. Esos son mis dos hogares: Europa y Estados Unidos, especialmente Nueva York. Mi tercera casa es Abu Dhabi por haber empezado allí la New York University. Fui la empleada número 1.

¿Esperaba su nombramiento como directora y CEO del Guggenheim y Fundación?

Conocía bien el Guggenheim pero, ¡nunca pensé que sería su directora! Pensaba quedarme unos años más en la New York University Abu Dhabi. Creo que vieron que tenía conocimiento de la historia del arte y que además venía de una universidad americana con otras sedes como el Guggenheim. NYU tiene, además de los campus de Nueva York, Madrid y Abu Dhabi, otro en Shanghái. Allí aprendí lo que significa tener satélites.

Fachada del Museo Guggenheim de Nueva York
          © Getty Images

¿Cuál debe ser hoy el perfil de un director de museo? Sobre todo, cuando los museos compiten con el mundo del entretenimiento.

Hubo un tiempo en los 70, 80 y 90 que se decía que había que tener un doctorado. Después ocurrió lo contrario, porque había que pensar en el museo en términos financieros: con tiendas, restaurantes… Entonces se empezó a creer que se necesitaban directores que recaudasen dinero, que tuvieran MBAs o fuesen abogados.

La mayoría de directores de museos son historiadores del arte: Miguel Falomir en el Prado; Glenn Lowry en el Moma, su próximo sucesor, Christophe Cherix, también. Todos venían de ser brillantes conservadores. Usted, también lo fue como especialista en pintura flamenca. De hecho, comisarió en el Museo del Prado la exposición de Vermeer junto con Alejandro Vergara en 2003. ¿Cree que hoy es suficiente con tener un doctorado?

No lo creo. Y creo que el péndulo se ha movido hacia saber lo que es importante en el arte: por qué se colecciona, por qué se presta. Glenn Lowry, en el Moma, tenía la curiosidad y también el nervio y la resiliencia, y desarrolló una habilidad empresarial. En EEUU aprendes mucho de tu patronato y yo tuve el placer de aprender de ellos en NYU. No creo que pudiera hacer este trabajo solamente por mi curiosidad y mis ganas de estar con la gente si no hubiera tenido la experiencia de estar nueve años en la Mellon Foundation, que es donde aprendí la importancia de las donaciones en las instituciones americanas o a manejar un equipo grande. Dábamos entre 300 y 400 millones de dólares al año a diferentes organismos culturales. Aprendes a leer mucho mejor los presupuestos. Si no hubiera aprendido los distintos modelos empresariales de las instituciones culturales, no creo que hubiera estado preparada para asumir el puesto del Guggenheim.

Una de las responsabilidades más grandes de un director de un museo grande y más en EEUU, es la recaudación de fondos.

La misión del museo y los recursos tienen que ir de la mano. Recaudar fondos es una parte gigantesca de las instituciones americanas privadas, pero no puedes hacerlo si no tienes a la gente comprometida con tu misión.

¿Qué presupuesto anual proviene de las donaciones en el Guggenheim?

La mitad del presupuesto proviene de donaciones y eso es demasiado alto. En el caso del Moma, es el 40-45% de su presupuesto. En España, sería el equivalente al presupuesto que procede del Estado.

¿Cómo entra en juego la misión del museo?

Dependemos mucho de las entradas. A no ser que ofrezcas algo que la gente quiere, el público no vendrá. Estoy empeñada en actualizar nuestra oferta de tal manera que la gente la entienda. Por eso me interesa acercar el arte a lugares poco habituales. Sorprender un poco. Necesitamos ser muy ágiles en la parte online; lo podemos hacer mucho mejor para mejorar nuestra posición social.

La sede de Abu Dhabi se abrirá en los próximos dos años

¿Cómo se compite con Youtube o Tik Tok?

Sabemos que las familias están preocupadas por sus hijos; sabemos cuál es la popularidad de Tik Tok y la cantidad de gente que está en Youtube, y que nada tiene que ver con las cifras de visitantes a museos. Tenemos que ofrecer algo alternativo al tipo de contenido tóxico o aburrido. Hay que convencerles de que hay algo de mucho valor en los museos para la gente de hoy.

¿Cómo se les convence?

Hay que estar en la calle para leer a la gente, probar cosas y experimentar. Es muy importante ser ágil. Si hay un contenido que no funciona, no lo vuelves a repetir. Porque vivimos en un ciclo de 24/7 sin descanso.

El Guggenheim es una marca. Tiene una personalidad única. ¿Cómo se quiere enfocar esa marca hoy en día?

Somos una organización de cuatro museos y cada uno muestra arte moderno y contemporáneo. Tenemos esa misión en cuatro ciudades distintas en tres continentes. Nuestro objetivo es que la gente conecte con el arte y los artistas. Y eso solo puede suceder si tienes buenos espacios para hacerlo.

¿Esa es la parte única de la marca Guggenheim? ¿Sus espacios? El edificio de Frank Lloyd Wright en Nueva York es Patrimonio de la Humanidad.

Sí, cada uno de nuestros museos está alojado en una joya arquitectónica que es absolutamente diferencial. El de Nueva York es efectivamente el único edificio que es World Heritage Site, junto con la estatua de la libertad. Ese edificio que se inauguró en 1959 de Frank Lloyd Wright ha sido el primer museo inmersivo. Porque es tremendamente acogedor, te envuelve; ves a todo el mundo. Tienes el sentido del tiempo de la visita; sabes cuánto tiempo tardarás en estar allí. Si pierdes a tu abuela, la puedes ver al otro lado. Es un sitio que invita a compartir pensamiento mientras vas subiendo o bajando la rampa. Cuando veo llegar a los niños por la mañana al museo, los veo dando vueltas nada más llegar. No les decimos que no. Está en nuestro ADN.

¿Cuándo se abre la sede de Abu Dhabi?

No podemos dar una fecha precisa, pero será en los próximos dos años. El edificio de Frank Ghery está casi terminado.

¿Qué quieren transmitir con la marca Guggenheim?

No se trata solamente de ser una marca sino de recordar a la gente que cuando vean la palabra Guggenheim sepan que va asociada a experiencias de una gran calidad en un ambiente acogedor. El arte moderno y contemporáneo puede ser difícil de entender, pero ese ambiente tan especial que se genera en los Guggenheim hace que te vayas habiéndote llevado algo. No te olvidarás de la primera vez que viste la escultura de Serra en Bilbao o la primera vez que viste a Kandinsky en Nueva York gracias al aura de la arquitectura. Es realmente diferenciador de otros museos.

Vista interior del Museo Guggenheim de Nueva York
            © David Heald

“Tenemos una colección gigantesca y mostramos menos de un 1%”

Vista interior del Museo Guggenheim de Nueva York © David Heald

¿Y cómo diferenciarse del MoMA?

El MoMA es totalmente diferente. También fue creado por personas privadas. No podría ser replicable en otra ciudad. Sus espacios son todos octogonales en construcciones gigantescas con salas cuadradas. Te orientas más o menos bien por el museo pero fácilmente te puedes perder si no estás totalmente familiarizado. Te sientes un poco encerrado. Y está totalmente identificado y ligado a la ciudad de Nueva York.

Usted tiene un reto inmenso por delante. Es la primera mujer directora del Guggenheim y ha coincidido que también Miren Arzalluz acaba de tomar posesión del Guggenheim de Bilbao y, al frente de la colección de Peggy en Venecia está Karole Vail. Tres mujeres; una situación única.

¡Y la sede de Abu Dhabi también! Cuatro en total. Yo soy la primera consejera delegada de la Fundación y la primera mujer directora de la constelación de los cuatro museos. La fortaleza de la institución es seguir trabajando a través de fronteras y culturas. Nosotros podemos hablar en el lenguaje de todos.

En los orígenes del Guggenheim hubo otras mujeres.

Sí, Hilla Rebay. Y Peggy Guggenheim fue esencialmente la primera mujer directora de su propio museo. Decía que ella misma era un museo, no una coleccionista. Todas estas mujeres me inspiran mucho. Y hubo otra mujer directora de la sede de Nueva York entre 2005 y 2007, que se olvida a menudo, Lisa Dennison, ligada desde hace tiempo a Sotheby’s. Ella fue una gran conservadora para el Guggenheim y la que sucedió al director Thomas Krens después de 17 años. Hay mujeres predecesoras, pero no en este sentido tan global como es mi caso.

¿Qué libro recomendaría sobre la historia de Peggy Guggenheim?

Sus memorias. Primero escribió Out of the century en los 40 y más tarde Confesiones de una adicta al arte. Las hemos publicado ahora juntas. Son las memorias más sinceras que he leído. A muchos no les debió gustar cuando se publicaron por primera vez. Era una mujer con el corazón abierto, tremendamente curiosa y con mucha resiliencia. Y, por supuesto, también divertida, con mucha energía. Venía de una familia adinerada pero no demasiado. Su padre era el menos rico de los hermanos Guggenheim y murió en el Titanic. Tenía más medios que la mayoría, claro, pero los usó para el arte. Cuando lo descubrió vivió por y para el arte.

El MoMA no podría ser replicable en otra ciudad

Fue ella quién apoyó a Jackson Pollock al principio.

Sí, y le patrocinó para que pudiera pintar. Es totalmente inspiradora.

¿Cuál sería su sueño para el Guggenheim?

Mi sueño es que en 5-10 años, una población muy diversa de gente venga a uno de nuestros museos, ya sea en Abu Dhabi, Bilbao, Venecia o Nueva York y que tengan una muy buena experiencia con el arte, que les haga ser más curiosos, experimentar algo asombroso o emocionalmente muy atractivo. E irse del museo inspirada.

¿Seguirá siendo comisaria de exposiciones? Acaba de comisariar la de Mondrian en el Guggenheim.

Me enteré al llegar que teníamos hasta nueve obras de Mondrian, más siete dibujos, y los únicos cuadernos de bocetos intactos. Es bueno para un líder meter un pie en el contenido también. Comisariando o dando alguna conferencia. Hay que mantenerse cerca del corazón del trabajo. Pero soy la directora y tengo asegurarme de empoderar a los conservadores.

A corto plazo, ¿hay algo que quisiera acometer en el Guggenheim?

Mostrar más nuestra colección. Tenemos una colección gigantesca y mostramos menos de un 1%. Somos un edificio pequeño, pero con mucha imaginación.

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