Jim Jarmusch, entre la imagen fija y el movimiento
Por Sofía Guardiola
El director de cine de culto, conocido por filmes como Solo los amantes sobreviven o Más extraño que el Paraíso, ha desvelado con motivo del festival Paris Photo algunas de las fotografías que más han inspirado su universo visual.
En su última película La habitación de al lado, Pedro Almodóvar rindió un homenaje claro al mundo de la fotografía. En una escena en la que los personajes encarnados por Juliane Moore y Tilda Swinton charlan en un sofá, puede verse, colgada sobre este, una instantánea de Cristina García Rodero. Aunque este es, por reciente, el primer nexo entre cine y fotografía que se me viene a la mente, es evidente que existen miles, pues el cine es, si lo reducimos a la mínima expresión, fotografía en movimiento. Podemos encontrar, por ejemplo, la figura de cineastas que son también fotógrafos, como Win Wenders; o artistas que entienden sus instantáneas como fotogramas de una película, siendo aquí Gregory Crewdson el ejemplo perfecto.
Jim Jarmusch el director de culto, puede unirse a esta lista desde que, el pasado mes de noviembre, mostrase en la feria de arte más importante del mundo, Paris Photo, un recorrido por algunas de sus instantáneas preferidas.
Para ello escogió a una serie de artistas y obras que se relacionan con la estética de sus películas o que han condicionado su cine, tan personal, tan especial, tan comprometido con todo lo que se encuentra en los márgenes. Sobre esto, el músico y también amante de lo contracultural Tom Waits afirmó en una ocasión que: “La clave para Jim fue que se quedó canoso cuando tenía 15 años... Como resultado, siempre se sintió como un inmigrante en el mundo adolescente. Ha sido un inmigrante –un benévolo y fascinado extranjero– desde entonces. Y todas sus películas son sobre eso”. derse, llevando sus índices de precios a territorio negativo.
Quizá también influyó en ello, además de su pelo blanco, que en aquella época comenzase a robar a su hermano los libros de William Burroughs, Jack Kerouac y compañía, plagados de personajes fascinantes precisamente por su carácter marginal. De hecho, una de las fotografías que el cineasta ha destacado es un retrato de Kerouac realizado por Robert Frank, quien fue amigo personal de Jarmusch y del que este año se ha celebrado el centenario de su nacimiento.
Sin embargo, el eje central de la labor de comisariado del director gira en torno al surrealismo como celebración del aniversario de este movimiento. A nadie que haya visto una de sus películas le sorprenderá el amor que profesa por él. Jarmusch afirma que “su belleza parte de mirar las cosas de una manera diferente”, y añade que “se trata de yuxtaponer lo mundano y lo fantástico”. Confiesa, incluso, que fue este movimiento el que lo llevó a París a sus veinte años, y que utilizó Nadja, la novela de André Breton, como una especie de guía para recorrer la ciudad.
‘A Young Man in Curlers at Home’, Diane Arbus 1966, West 20th Street, N.Y.C.
‘John St. Clair Swimming’, David Hockney, 1972, cortesía de Equinox
A los grandes nombres como Man Ray –del que además se han presentado una serie de grabaciones a las que el director puso música junto a su grupo SQÜRL– o Dora Maar se han sumado también algunos españoles como Darío Villalba o Carmen Calvo, que se encontraban en París de la mano de la galería valenciana Luis Adelantado. Este añadido a las fotografías puramente surrealistas se debe a que el director ve en ellas esa combinación entre lo mundano y lo fantástico que es precisamente lo que más le interesa del movimiento fundado por Breton.
Entre estas piezas destacan también instantáneas de nadadores en piscinas de David Hockney, los retratos de la comunidad transexual de la Italia de los 60 de Lisetta Carmi o las catacumbas de Palermo capturadas por Peter Hujar. En muchas de ellas, además, aparecen personajes extraños o aislados, así como cierto aire onírico, de irrealidad, que hace pensar que estas instantáneas y la filmografía de Jarmusch provienen de un mismo lugar.