Apenas duró cuatro años. En su corta pero incisiva andadura, la revista satírica Por favor tuvo tiempo de experimentar hasta cinco secuestros por la todavía poscensura. Nacida en un momento de plena ebullición, en que lo viejo estaba a punto de morir y lo nuevo nacía en cada esquina, aquel 4 de marzo no solo vio la luz otra cabecera de humor. Por favor se convirtió en el hogar semanal de plumas como la de Juan Marsé, Maruja Torres, Fernando Savater y Manuel Vázquez Montalbán. A los pinceles, la mayor pléyade de artistas del momento: Núria Pompeia, Forges, Máximo, Chumy Chúmez y Quino.
Ahora que se cumple medio siglo de la revista, La Fábrica del Humor de Alcalá de Henares, ligada a la Fundación de la Universidad alcalaína, ha organizado una muestra que repasa los grandes hitos de esta publicación a través de documentos originales cedidos por la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca de Catalunya y el Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona. Abierta al público de forma gratuita en la ciudad complutense hasta el 29 de diciembre, los interesados podrán adentrarse en este mundo de humor, sátira y destape en el que, por un momento, parecía que todo estaba permitido.
Pepe Gálvez es uno de los comisarios de la muestra y afirma que Por favor nació en un momento en que la dictadura franquista daba sus últimos coletazos. “Es imposible desligar la cabecera del momento histórico en el que salió a la venta. La gente tenía muchas ganas de leer sobre política, pero también reírse a través del humor gráfico, y tenía todo eso”, enuncia el también crítico de cómic e historietas.
Todo surgió en la mente de tres personajes cuyos nombres todavía resuenan. Manuel Vázquez Montalbán, el Perich y Forges pusieron su sabiduría al servicio de la idea de José Ilario, el editor y fundador de la cabecera, para crear este oasis de libertad. Por casualidad, la llegada de su primer número el 4 de marzo de 1974 pilló a la redacción con caras de abatimiento. Hacía tan solo dos días del asesinato legal del anarquista Salvador Puig Antich. Sin embargo, el debut fue positivo a nivel de ventas, pues agotaron rápidamente la tirada de 100.000 ejemplares que habían preparado para la ocasión.
El sumario aunaba secciones fijas, generalmente literarias, con páginas o dobles páginas dedicadas a las historietas y chistes gráficos de los autores estrella, consiguiendo un conjunto coherente y representativo de una parte de la sociedad. En la parte estrictamente literaria, colaboraron, entre otros, José Martí Gómez, Antonio Álvarez Solís, Josep Ramoneda, Juan Marsé, Maruja Torres, Soledad Balaguer, Ángel Casas, Fernando Savater o Joan de Sagarra.
De hecho, Maruja Torres recuerda en su libro Mujer en guerra. Más masters da la vida las andanzas que vivió en la revista. “Las tardes que pasaba en la redacción escuchando a personas inteligentes, las noches en que prolongamos aquellas charlas en los bares, fueron, junto con el desarrollo profesional de mi capacidad de sarcasmo, un tesoro que ha quedado en mí para siempre”.
En la vertiente gráfica destacaron autores como Cesc, Núria Pompeia, Máximo, Romeu, Vives, Vallés, Chumy Chúmez, Ludovico y Martínmorales, a los que se añadió la aportación internacional de Quino, Oski, Coppi, Fontanarrosa, Reiser y Wolinski. Según el comisario, la revista llevó en sus chistes la fuerza de la síntesis y la abstracción al máximo. “Esa gran variedad de estilos acabó uniendo a todos los autores. Vistas sus obras desde el presente, todavía hoy podemos decir que contemplamos algo bello”, recalca Gálvez.
Jugando con los límites de la libertad de expresión
Gerardo Vilches, historiador y crítico de cómics, también ha comisariado la muestra: “Si El Papus fue una revista más gamberra, ácrata y ácida, también con una gran calidad, Por favor se podría decir que tiene su origen en la intelectualidad barcelonesa, con una visión más política”, introduce. De todas formas, unas y otras cabeceras de este estilo jugaron con los límites de la libertad de expresión de aquel tiempo para ensancharlos.
El primer cierre se produjo por un dibujo en el que un camarero le presenta a Jesucristo la cuenta de la Santa Cena
Precisamente ese es el hilo conductor que Gálvez y Vilches han elegido para la muestra. “Dedicamos un espacio a la censura, pero también a aquellas obras que hablan sobre el impulso al cambio y las resistencias que otros sectores de la sociedad tenían al mismo. Por último, dejamos un espacio para mostrar creaciones de algunos autores en concreto”, subraya el historiador. Además, los dos comisarios se han esforzado para que los chistes exhibidos se puedan entender en la actualidad sin necesidad de comprender demasiado el contexto concreto de la época.
En Por favor, según asegura Vilches, se puede encontrar una preeminencia del pensamiento de izquierdas, influida y determinada por el coordinador de los contenidos y de la línea editorial, Manuel Vázquez Montalbán, que también militaba en el Partido Socialista Unificado de Cataluña. A pesar de ser menos destructiva que otras revistas de su estilo, se las tuvo que ver con el régimen debido a su contenido progresista. Además de sanciones y suspensiones, abrieron expedientes contra ellos y sufrieron diversos secuestros de la revista.
“Unas veces con la justificación de calmar el llamado búnker del franquismo, como en su primer cierre, que oficialmente estuvo provocado por un dibujo de Vives en el que un camarero le presenta a Jesucristo la cuenta de la Santa Cena. En otras ocasiones, el objetivo fue debilitar a la publicación y su capacidad crítica”, explican los comisarios.
El ocaso
Lo cierto es que con este castigo se dañó mucho la economía de la publicación, aunque cuando la revista era suspendida, la redacción confeccionaba una publicación alternativa que salía cada semana con el nombre de Muchas Gracias, pero que no dejaba de ser una solución de emergencia e insuficiente.
La misma Maruja Torres lo recuerda en su libro: “Las primeras vicisitudes económicas que atravesó Por favor me pillaron embarazada y a punto de irme a Londres a abortar. (…) Era una revista que pagaba muy bien y que únicamente entró en agonía bastantes meses después de la muerte del dictador, como todas las publicaciones que, paradójicamente, habían sido más útiles para acompañar a los españoles en los últimos años del franquismo”.
Esta problemática de secuestros y multas económicas por sus chistes hizo que, unida seguramente a la evolución de la sociedad, provocara que la vida de la revista no pasara de julio de 1978. A pesar de ello, en octubre del mismo año el editor José Ilario sacó un nuevo número con autores como José Martí Gomez, Ramoneda y Gin en un intento de reavivarla que no pasó de los dos meses de vida.