Protagonistas

Lo que se esconde tras los cuadros de Lita Cabellut

Por María de la Peña Fernández-Nespral
Lita entre obra Goya. Foto: Lluc Queralt

Lo que probablemente no sepa el que compra uno de sus cuadros, es que en realidad se está llevando dos. La explicación se encuentra en que la artista española emplea una técnica única. Hablamos con Lita Cabellut antes de su próxima exposición en la Real Academia de San Fernando.

Le han llovido los reconocimientos en los últimos meses. Doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona, Orden de Isabel La Católica en la Haya, el próximo 23 de octubre recibirá un Premio Influyente en la categoría Cultura de manos de El Confidencial, y próximamente inaugurará la exposición Goya por Lita Cabellut, una serie inspirada en los Disparates del artista aragonés en la Real Academia de San Fernando.

Casual coincidencia pues Lita Cabellut, cuya referencia artística siempre ha sido Goya, también ha nacido en Aragón, en la localidad de Sariñena hace 63 años. Haber llegado a la Academia y dialogar con la obra de Goya es el “último empujón” en su larga carrera que está a punto de cumplir 50 años. Otra celebración más en su voraz trayectoria. “En mi vida, he tenido 12 años de mala suerte y 50 de buena suerte. Lo he tenido difícil los primeros años, pero como millones de niños”, explica.

No le gusta hablar del pasado, pero a la vez es prisionera de su propia historia. “Me pesa muchísimo”, afirma tajante. De la orfandad al éxito, riqueza y reconocimiento. Un claro ejemplo de constante trabajo con final feliz: siendo representada por Opera Gallery, que en Madrid ocupa un enorme local en plena calle de Serrano.

Pero lo realmente interesante de esta mujer rotunda, segura de sí misma y que habla con la verdad por delante, es conocer realmente qué hay detrás de todos esos retratos que protagonizan su obra.

‘Leonor’,  Lita Cabellut

Un material secreto y 12 capas

Más que retratos, son “autorretratos”, rostros que le ayudan “a entender quién soy”. Y lo primero que salta a la vista es su original técnica. Hace 30 años empezó a trabajar con un material de laboratorio que únicamente fabrican para ella en Francia. ¿Cómo se llama? Secreto profesional, como las recetas de los grandes chefs. Antes de intervenir el lienzo, le aplica 12 capas de ese material secreto y “cada capa tiene un tratamiento de humedad y secado”.

A partir de ahí, empieza la acción porque su pintura es “física”. Empieza a “deconstruir” ese material que deja unas grietas y pinta el cuadro de forma clásica. Una vez hecho, vuelve la acción de destruir: “Vamos cortando la composición con unos cuchillos japoneses, haciendo líneas rectas o desquiciadas…según el personaje”. Ahí no acaba el proceso porque, simultáneamente, prepara otro lienzo, pero este sin capas ni el material secreto. “Aquí simplemente utilizo óleo y hago una pintura abstracta, entre Saura, Tapiès, Pollock o Street art”.

El que compra un cuadro de Lita, en realidad está comprando dos. Los junta, los pega y los coloca en el bastidor como si fuera un solo lienzo. Para ella es como unir tres tipos de arte: el de la performance, el abstracto y el tradicional. Goya, Chris Burden y Kandinsky. Para ello, previamente selecciona a sus modelos que vienen a su estudio. Las viste, les hace ella misma la ropa, las peina y les toma miles de fotos. “Les provoco que saquen esa nostalgia que veo en su cara pero que no la expresan; no quiero el estado contemplativo con el que llegan al estudio”, alude.

Trabaja por series, como Andy Warhol que seriaba como instrumento para democratizar, para llegar a todas las casas. En sus múltiples referencias artísticas y en su multidisciplinariedad, también es escenógrafa. No hay más que ver las fotos de su enorme casa / estudio en Holanda, donde se fue a estudiar con 19 años. “Mi casa está donde está mi estudio”, proclama como sentencia, sin descartar su vuelta a España.

Detrás de su personal técnica está un equipo que le facilita esa manera de producir, entre ellos dos de sus cuatro hijos, uno de ellos músico y artista, y el otro escultor. Su mano derecha es una bailarina de danza contemporánea. “Necesito su agilidad, nos tiramos al suelo… Y también la agilidad mental para seguirme. Tiene esa disponibilidad de movimiento y de mente, y sigue mi ritmo”, explica Cabellut que añade a “su familia”, a un cortador y al técnico que aplica las capas. “Todos están revueltos, pero no juntos. Hablo en plural cuando aludo a mi trabajo”, afirma. Pluralidad, multitud, para un retrato que busca encontrar la nostalgia.

Lita y la Muerte. Foto: Lluc Queralt

La exposición en la Real Academia de San Fernando

¿Cómo se encuentra a pocos días de su debut en la Academia? “Estoy como cuando estás enamorada, con mariposas en el estómago. No sabes bien qué lugar dar a las emociones”, explica. Cuando nos conectamos por teléfono para realizar esta entrevista, la sorprendemos eligiendo la ropa que lucirá el gran día de la inauguración. “Soy presumida, pero, part time. Paso mucho tiempo en chándal-pijama”, recalca. Ha trabajado dos años en preparar la exposición. 35 obras, muchas de ellas de dos metros y medio y varias esculturas. “Esta exposición es comparable a una olimpiada en mi carrera”, aclara.

¿Se imaginaba llegar al Olimpo de la Academia y además frente a Goya? “No. Goya siempre ha sido un referente en la parte artística e intelectual de ver la vida. Me apoya más en su virtualidad humana”, asegura. Sin saber si el comité y el patronato de la Academia aprobarían su idea de exposición, empezó a trabajar en la serie de los Disparates “con mucho dolor”. Para ella, ha sido enfrentarse a la violencia doméstica, el abuso de poder o la discriminación hacia lo diferente. “La muerte es lo más dulce que he tratado en toda la exposición”.

En ese trance, mientras se enfrentaba al blanco y negro de Goya, se “ahogaba”. Le faltaba el aire y tenía que volver a sus cuadros de color. “Lo que Goya vio hace 200 años es lo mismo que estamos haciendo ahora, las mismas miserias”, puntualiza. ¿Su herencia de Goya? “No dejar de creer en la humanidad. Goya me ha enseñado a no juzgar lo feo sino a reconocer que la crueldad es parte de nosotros”, explica Cabellut.

Su pintura nace de las entrañas, como la de Bacon y algunos de sus retratos recuerdan esas posturas forzadas de los del artista británico, pero mucho más amables. Normalmente son retratos que destilan belleza a pesar de ser personajes de orígenes desfavorecidos “porque me acercan a mi historia”. Vuelve a no poder desligarse de su biografía e insiste en ella a través de su temática y en su estilo figurativo que bien podría hacer un guiño a los profundos retratos de Julian Schnabel. Esos retratos fueron acogidos de manera muy crítica en Holanda, un país con una tradición de arte más conceptual y abstracto. “Ahora empiezan a abrirse porque la figuración está adquiriendo poderío en el mundo del arte”, asevera. “Siempre he sido una pintora fuera de las modas”, prosigue. Y, sin embargo, ante un lienzo de Cabellut, estamos frente a un breve compendio de la historia del arte.

‘Disparate 17 - La Lealtad’,  Lita Cabellut
‘Disparate 17 - La Lealtad’, Lita Cabellut
Lita con Modelo Goya. Foto: Eddy Wenting
Lita con Modelo Goya. Foto: Eddy Wenting
Shoot Goya. Foto: Eddy Wenting
Shoot Goya. Foto: Eddy Wenting
‘Disparate 12 - Disparate alegre’, Lita Cabellut
‘Disparate 12 - Disparate alegre’, Lita Cabellut
‘Disparate 02 - Disparate del miedo’, Lita Cabellut
‘Disparate 02 - Disparate del miedo’, Lita Cabellut
‘Mariselva’, Lita Cabellut
‘Mariselva’, Lita Cabellut
Lita con fragmentos. Foto: Iris Dorine
Lita con fragmentos. Foto: Iris Dorine

Sus precios oscilan entre los 30.000 euros y 130.000, los más grandes. “Creo que estoy vendiendo bien, lo suficiente para mantener una carrera sana. Quiero ser fiel a mí misma y no ir por un camino que apoye la fama, las ventas. Me aterroriza el camino tan comercial. Quiero seguir trabajando sin pensar si le va a gustar al galerista o si alguien lo va poder comprar”, apostilla.

Los caminos del arte son muchos y el de Lita Cabellut, al igual que Evelyn Wang, personaje de la oscarizada película Todo a la vez y en todas partes, se entremezclan infinitos géneros y gestos, invitándonos a buscar la unicidad dentro de este multiverso artístico donde muchos aún vagamos perdidos en esta revisión academicista con tintes conceptuales. En la plenitud de su carrera, tiene la madurez de reconocer que los premios no “le emborrachan”. En parte, gracias precisamente a la imposibilidad de no poder desligarse de su vida pasada, “de las herramientas maravillosas que me ha dado para ser quién soy”.

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