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Estos son los ‘blue chips’ del arte que le están dando una paliza al S&P 500

Por Alberto G. Luna / Rocío Romero

 El personal de Sotheby's sostiene

Existe un arte con un precio que oscila entre los seis y los ocho dígitos, y una sólida masa de fieles coleccionistas, que muestra unas fuertes tasas de apreciación. Superiores, incluso, a las de los índices bursátiles. ¿Cuáles son los artistas que más se revalorizarán en un futuro cercano?

Son las 7am. Los primeros rayos de la mañana comienzan a asomar cuando la doctora en Económicas e Historia del Arte, Elisa Hernando, se dirige a su despacho. Con la pantalla del ordenador ante sus ojos, un bolígrafo azul en la mano derecha y un café bien cargado en la izquierda, comprueba las subastas internacionales, próximas exposiciones, el mercado de las galerías… Uno de sus clientes quiere invertir en arte y le interesa especialmente Tàpies, así que trabajo precisamente no le falta. “No estamos buscando una pieza concreta, por lo que tendremos que hablar con galerías y particulares que ofrezcan obras de este autor. Es posible que obtengamos precios muy diferentes, así que los tasaremos y valoraremos si se trata de una buena inversión”.

Hernando lleva más de 20 años asesorando a coleccionistas de todo tipo, desde particulares que amasan grandes fortunas hasta institucionales como Arco o Fundación Banco Santander, entre otros. Aunque, según relata, cada vez son más los pequeños inversores interesados en este mercado: “Es posible adquirir grabados originales firmados por artistas de primer nivel como Dalí o Miró desde 1.000 euros. Estas revalorizaciones, como es lógico, no serán las mismas, pero son una buena forma de empezar porque actúan como valor refugio”.

Siendo honestos, las probabilidades de que cualquiera de nosotros adquiera una pintura, pongamos por caso, en una galería de Nueva York por 10.000 dólares y que en algunos años valga millones, son remotas. Sin embargo, existe un arte con un precio que oscila entre los seis y los ocho dígitos, y una sólida masa de fieles coleccionistas, que muestra unas tasas de apreciación mucho más predecibles. Los artistas que entran en esta categoría suelen ser conocidos como blue chips y cuentan con un historial de ventas altas en subasta a lo largo de los años, si no récord. Muchos de ellos de hecho no han dejado de revalorizarse en los últimos años, y continúan haciéndolo hasta hoy. Solo en 2022 la obra de Pablo Picasso por ejemplo se revalorizó un 8,6%; la de Jean-Michel Basquiat un 4,4%, Andy Warhol un 4,2%, Claude Monet un 4% y Zao Wou-Ki un 3,8%.

retrato pintado por Pablo Picasso de Françoise Gilot. Vendido por 18 millones de dólares
Zao Wau-Ki

Artprice realizó recientemente el ejercicio de simular una cartera con los 100 artistas más vendidos del mundo en función de sus ingresos por subastas, y reveló el resultado que se habría obtenido en el hipotético caso de haber invertido en ellos (un crecimiento anual del 8,9% desde el año 2000 hasta el 2018). Durante ese mismo periodo de tiempo, el mercado de valores S&P 500 se incrementó a un ritmo anual del 3,5% mientras el Ibex 35 cayó un 1,3%.

El mercado del arte ha mostrado también una mayor fortaleza en tiempos de crisis. En 2009, cuando el S&P 500 tocó suelo con un 57% por debajo de su máximo y comenzó a recuperarse lentamente, las obras de arte cayeron entre el 26% y el 28%, la mitad que el índice bursátil. Más recientemente, en 2022, marcado por el impacto económico de la pandemia y los nuevos desafíos tras la invasión de Ucrania, el S&P 500 perdió el 19% de su valor; así como las criptomonedas, que entraron en un mercado bajista. Sin embargo, el mercado mundial de subastas tuvo un año próspero; de hecho, uno de los mejores de su historia. Esto se debe a que el arte siempre ha sufrido las consecuencias de las crisis más tarde. La colección de obras de Lehman Brothers por ejemplo, que incluía prestigiosos artistas contemporáneos como Damien Hirst, Takashi Murakami, Richard Prince o Gerhard Richter, entre otros, se vendió al completo en Nueva York un año después de su quiebra. Es decir, cuando el mundo se encontraba en pleno hundimiento económico.

Pero, ¿cuáles son esos grandes artistas que previsiblemente más repuntarán en un futuro próximo?

El auge del Surrealismo

La mayoría de gestoras especializadas en fondos consultadas apuntan hacia el Surrealismo por el hecho de que en 2024 se cumplirán 100 años del Primer Manifiesto del Surrealismo de André Breton (1924). Una opinión compartida por las casas de subastas.

Es un hecho que, en los últimos años, este movimiento ha vivido un repunte en las exposiciones de los principales museos del mundo. En 2022 sin ir más lejos, la Bienal de Venecia lo colocó en el centro de su exposición. Ese mismo año, el Museo Metropolitano de Arte y la Tate Modern también montaron su propia obra maestra: 'Surrealismo más allá de las fronteras'. Su auge está llamando tanto la atención que desde la casa de subastas Sotheby's no han dudado en afirmar que “el Surrealismo tiene cien años y nunca fue tan joven. Magritte es hoy tan buscado como Warhol, y la demanda del mercado por Picabia iguala a la de Jeff Koons”.

Leonora en la luz matinal, (1940), Max Ernst
Little Night Music (1943), Dorothea Tanning

No andan muy desencaminados. El valor total del arte surrealista en todas las subastas de Sotheby's, Christie's y Phillips ha pasado de 113 millones de dólares en 2016 a 390 millones de dólares en 2022. Recientemente, Christie's presentó una puja de 32 lotes con obras de René Magritte, Salvador Dalí y Max Ernst, además de Remedios Varo, Dorothea Tanning y Leonora Carrington. Sotheby's hizo lo propio con un grupo de 23 pinturas entre las que se encontraban otra vez Magritte, Dalí y Francis Picabia.

Magritte por ejemplo ya se encuentra en el puesto número siete de los artistas que más venden en subastas según Artprice. Solo este año destacan sus ventas de 'Le promenoir des amants' (por más de 5 millones de euros), 'L’Empire des lumières' (1951) (33,5 millones de euros), 'Le Domaine d’Arnheim' (14,9 millones de euros) o 'Souvenir de voyage' (5 millones de euros). Sin olvidar que en 2022 se colocó su 'L’Empire des lumières' (1961) por 61,9 millones de euros, estableciéndose un récord no solo para el artista, sino para cualquier pintura surrealista y elevando a este movimiento a la altura de los expresionistas abstractos estadounidenses más buscados.

Si nos fijamos en las ventas del pintor belga podemos apreciar que se ha producido un fuerte incremento de su valor entre los años 2010 y 2012, además de 2018 y 2020. Algo que ya está volviendo a ocurrir entre 2022 y 2023.

'Le promenoir des amants'

Además de Magritte, están repuntando los precios de otros pintores surrealistas como Remedios Varo, Wolfgang Paalen, Juliette Jean (que tiene sorprendentes similitudes con Salvador Dalí), Dorothea Tanning, Leonor Fini (de cuyo auge ya hemos hablado en El Grito), Elena Von Kohn (que acapara portadas en Forbes, The Village Voice, LA Weekly y más) y el pintor español Óscar Domínguez.

Mención aparte nos merece Francis Picabia.

El año pasado Picabia batió su récord en subasta con 'Pavonia', una de sus pinturas de grandes dimensiones que componen la icónica serie 'Transparencias' y que se colocó por 8,5 millones de euros. Pero no fue la única que llamó la atención por su elevado precio. 'Nu de dos' (una Venus moderna que es todo un desafío a la belleza clásica) se colocó por 2,7 millones de euros, 'Quatre femmes au bord de l'eau' por 1,2 millones de euros y 'Sans titre' por 1,3 millones de euros.

'Pavonia'

Pavonia, Francis Picabia
Sous les oliviers (Coquetterie), Francis Picabia

Los ‘blue chips’ de más de 85 años

Xavier Olivella, director y cofundador de ArtsGain, señala también otro nicho de mercado: los blue chips de más de 85 años. “Comprar obras de arte de artistas que se encuentran en su última etapa de vida puede generar grandes ganancias tanto en los años anteriores a su fallecimiento como en los posteriores”. Y más concretamente apunta a Fernando Botero, David Hockney y Alex Katz. Para dar luz a esta afirmación, el equipo de ArtsGain llevó a cabo recientemente un estudio en el que analizó a distintos artistas fallecidos entre 2000 y 2017 cuyos precios se incrementaron alrededor de un 57% tras su muerte.

¿Esto significa que ocurra con todos los artistas? Pues eso depende. Desde El Grito hemos analizado el precio de las obras de distintos autores antes y después de su muerte y lo cierto es que sí se cumple este pronóstico en algunos de ellos, aunque no en todos. Cy Twombly por ejemplo, pintor estadounidense de trabajos de gran formato fallecido en 2011, vio incrementada su cifra de negocio en subasta a partir precisamente de ese mismo año, en el que pasa de generar 12,9 millones de euros en 2010 a 23,4 millones de euros en 2011, para situarse en los 45 millones de euros en 2012 y la friolera de 178 millones de euros en 2015. Si actualmente no es raro encontrar remates por 8 y 9 millones en algunas de sus obras, en 2009 todavía no había superado el millón. Este hito lo logró precisamente en 2010, un año antes de fallecer. Otro ejemplo lo tenemos en Sigmar Polke, pintor alemán posmodernista que falleció en 2010, año en que pasa de tener una cifra de negocio en subasta de 4 millones a 26 millones en 2011. También se incrementó el precio de su obra. Así como en 2009 y 2010 muchas de sus subastas se quedaron desiertas y rara vez alcanzó el medio millón, en 2011 y siguientes nos encontramos remates de 1, 2, 3 y 5 millones de euros. Un salto sustancial. Y uno más: Matthew Wong. Quien falleció trágicamente en 2019 a la edad de 35 años y tan solo meses después los coleccionistas se apresuraron a comprar sus obras vendiéndose ocho de ellas por más de un millón de dólares. Desde entonces, el mercado lo ha ensalzado, relacionándolo con Basquiat.

Second Voyage to Italy (Second Version), Cy Twombly
A Dream, (2019), Matthew Wong © 2019 Matthew Wong Foundation

Sin embargo, no sucede lo mismo con otros artistas, como es el caso de Tápies. La mayoría de sus remates se encontraban por debajo del medio millón antes y después de su muerte en 2012, sin producirse llamativas variaciones. De hecho, ese año y el siguiente muchas de sus subastas fueron desiertas. Lo único que se incrementó fue su cifra de negocio, que pasó de 3 millones y medio en 2010 a casi 5 millones en 2011. Es decir, se vendieron más cuadros, pero no necesariamente más caros. Tampoco fueron sus mejores años, ya que estos fueron en 2006 y 2007, cuando alcanzó su récord de casi 6 millones y medio.

Las mujeres artistas, en alza

Históricamente, las ventas de obras de arte más relevantes han estado siempre ligadas a un selecto grupo de hombres famosos. En los últimos años, sin embargo, las mujeres artistas han cobrado cierto protagonismo incrementando el precio total de sus obras vendidas en subasta hasta un 194% entre 2012 y 2022, según Artsy. De hecho, el valor de sus obras crece actualmente un 29% más rápido que el de los hombres, lo que supone una oportunidad para los coleccionistas ávidos de inversiones con un gran rendimiento. Esto se debe, en cierta medida, a que parten de una base mucho más baja. O dicho de otra forma, suben más porque cuestan menos.

Si forma parte de ese pequeño número de privilegiados que puede permitirse el lujo de invertir seis millones de euros en un cuadro, le interesa especialmente las cifras de Artprice que muestran cómo se han incrementado los remates de estas artistas en los últimos años.

Lee Krasner, Tamara de Lempicka, Ethel Schwabacher, Cecily Brown, Helen Frankenthaler, Sarah Crowner, Shara Hughes, Maria Lai, Mary Weatherford, Agnes Martin… A nadie se le escapa que este fenómeno ocurre precisamente al mismo tiempo que el mundo está cambiando. Los museos están tratando de equilibrar sus colecciones -algunas pinacotecas incluso están vendiendo arte de hombres para comprar más de mujeres-, con exposiciones protagonizadas por artistas femeninas como por ejemplo 'Invitadas' de El Prado; Artemisia en la National Gallery; Lee Krasner en el Barbican; Hilma af Klint en la Tate Modern; o 'Women Artists and Global Abstraction 1940-70' en Whitechapel Art Gallery, entre muchas otras.

Las casas de subastas se han sumado a esta ola con remates dedicados íntegramente a mujeres artistas. Un ejemplo: Sotheby's ya organiza sesiones tituladas '(Women) Artist' -que, por cierto, han sido criticadas por cierta parte del público al considerar que exponer solo a mujeres no tiene nada que ver con la igualdad de género-. Un último dato: según el informe The Art Market 2023 la proporción de mujeres representadas por las galerías también se ha incrementado en los últimos cinco años.

El auge de las mujeres artistas se puede apreciar igualmente en el segmento ultra contemporáneo. No serán consideradas blue chips pero la lista de obras más caras vendidas durante el año pasado refleja un predominio de mujeres cuyos precios oscilan entre el millón y medio y los 5 millones. Y subiendo.

Los cuadros de la estadounidense Avery Singer por ejemplo, que era la artista más joven de Hauser & Wirth cuando comenzó a representarla en 2019 (32 años en ese momento), aparecen en esta lista cinco veces, incluyendo el primer puesto. Una de sus pinturas que batió récords, 'Happening', se vendió en 2022 por la suma de 5,25 millones de dólares. Sus otros récords de subasta más importantes se produjeron desde 2021, y todos estuvieron por encima de los 3 millones de dólares.

El buen ojo de Hauser & Wirth les ha llevado también a representar a otra de las mujeres menores de 40 que más se ha revalorizado, Christina Quarles, a la que entrevistamos recientemente en El Grito por su primera exposición en España. 2022 fue un año importante para su obra, estableciendo 8 de sus 10 mejores resultados en subasta.

Junto a Singer y Quarles también destacan Lynette Yiadom-Boakye, Flora Yukhnovich, Anna Weyant (con un ascenso meteórico en muy corto espacio de tiempo), Jennifer Packer o Njideka Akunyili Crosby. El crecimiento de esta última ha sido constante: su obra superó por primera vez la marca del millón de dólares en 2016 y desde entonces ha alcanzado de forma regular precios de siete cifras en subasta. Que sean o no las próximas Georgia O’Keeffe, Frida Kahlo o Tamara de Lempicka es algo que solo dirá el tiempo.