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¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Este es el arte que ya está creando la IA

Por Elisa McCausland y Diego Salgado

Cuadro McDonald's in Underwater

La Inteligencia Artificial ya es capaz de interpretar nuestras palabras y crear imágenes artísticas, lo que nos hace cuestionarnos sobre qué hace humanas las creaciones humanas y qué dice de nosotros el hecho de que puedan ser replicadas artificialmente.

Pasado el boom de los NFTs, la nueva sensación de la esfera virtual son las imágenes generadas a través de redes neuronales como DALL-E, Imagen, Starryai, Midjourney o la popular Craiyon. Para obtenerlas solo es necesario introducir una descripción textual de lo que queremos ver y, si se nos antoja, también el estilo. Por ejemplo, una jornada de compras de dos osos de peluche en modo hiperrealista o, por qué no, ukiyo-e. A continuación, los algoritmos interpretan nuestras palabras en términos gráficos genéricos y la red neuronal las transforma, gracias a una arquitectura de aprendizaje profundo, en imágenes concretas.

Los responsables de DALL-E, la más evolucionada de estas aplicaciones junto a Imagen, anunciaron hace unos días que, en su fase beta, pasará a estar disponible para los usuarios que se apunten en una lista de espera. Hasta un millón de personas materializarán por tanto próximamente las ideas más descabelladas en imágenes realistas o artísticas que no requerirán de dotes para el dibujo o el diseño gráfico. Además, podrán alterar, combinar y redefinir imágenes ya existentes y, en un futuro, articular imágenes en movimiento. “Muchos usuarios”, revelan los artífices de DALL-E, “ya nos han trasladado su intención de emplear las imágenes que les facilitaremos en libros ilustrados, diseño de arte y personajes para videojuegos, y storyboards de películas”.

Cuadro DALL-E

Hay quienes creen que la popularización de estas redes supondrá otro paso en la democratización de las imágenes y su conceptualización artística. Para el investigador y periodista Felipe G. Gil, cabe esperar un efecto beneficioso sobre los paradigmas presentes de la publicidad y la ilustración vía fenómenos como las cursed images o imaginería del extrañamiento, y el shitposting —contenido que apuesta por el feísmo para poner irónicamente en cuestión los estándares estéticos e ideológicos imperantes—. En sentido contrario, han saltado voces de alarma que vaticinan una hecatombe para los creadores profesionales de contenidos visuales: desde los fotógrafos publicitarios y de imágenes de stock a dibujantes, ilustradores, diseñadores gráficos y artistas digitales, que pueden ver amenazada su habilidad para ofrecer trabajos personalizados y de calidad por la producción tosca y en masa de las imágenes que se vislumbra en el horizonte.

Anticipándose a las posibles repercusiones del vuelco industrial y artístico que se avecina, hay creadores que han decidido ser constructivos y pactar con el diablo. Entre los muchos artistas que ya se han asomado a estas imágenes destaca el cineasta experimental Stephen Broomer, que ha indagado en los signos que conforman la identidad plástica creando ‘obras imaginarias’ del historietista Gary Larson o el pintor Robert Rauschenberg; y al ilustrador multidisciplinar Dave McKean. Su nuevo libro, 'PROMPT: Conversations with AI', es una obra de guerrilla que nace de su curiosidad ante las tecnologías. McKean, cuyo propio estilo es objeto habitual de reinterpretaciones mediante inteligencia artificial, ha declarado que, “puesto en la tesitura de retirarme o responder al desafío que suponen las IAs, dediqué doce días a comunicarme intensivamente con ellas. El resultado es 'PROMPT'”.

Ejemplo de PROMPTo traducción y procesamiento artificiales

Se trata de noventa y seis páginas integradas por relatos gráficos que toman como puntos de partida varios argumentos: la traducción canónica al inglés de Gilgamesh, que permite a McKean establecer un puente entre el hálito poético de un clásico inmemorial y su traducción gráfica por los algoritmos digitales; las primeras planas de la prensa británica, lindantes con la literatura del absurdo y lo grotesco; y un diálogo de McKean con las inteligencias artificiales atravesado por todo tipo de interrogantes sin posible respuesta que derivan por sorpresa en la sensación paranoica de que “son los algoritmos quienes están rebuscando en mi cerebro”. Para McKean esta experiencia no es nueva. Si algo ha caracterizado su labor como ilustrador es el juego con los útiles, los formatos y la tecnología, y los insospechados hallazgos expresivos que ello trae consigo.

En 1994 McKean ya se atrevía a combinar dibujo, collage y Photoshop en las míticas portadas del cómic Sandman. Ha dirigido largometrajes como Mirrormask (2005) y Luna (2014). Y varios de sus proyectos han tenido vertientes musicales y escénicas. 'PROMPT' constituye por tanto el enésimo ejemplo de una trayectoria marcada por el ánimo experimental, lo que le ha permitido poner contra las cuerdas a las redes neuronales. Estas no tienen hoy por hoy demasiados problemas a la hora de emular rostros humanos de verosimilitud notable. Tampoco para nutrir plataformas de videojuegos. Pero sí para orquestar grupos de imágenes con correspondencia visual entre ellas y una narración de conjunto; es decir, cómics. Incluso cuando se ha recurrido, como en el caso del Osamu Tezuka Project, a decenas de miles de páginas dibujadas por el conocido mangaka y a los mayores avances en aprendizaje automático, los cómics resultantes han exigido una laboriosa implicación humana en su preproducción y posproducción.

Ejemplo de PROMPTo traducción y procesamiento artificiales

Por eso, quien lea PROMPT: Conversations with AI se dará cuenta enseguida de que no se halla ante una mera sucesión de historias guiadas por las capacidades de las IAs, sino ante una reflexión compleja de Dave McKean sobre las relaciones entre los constructos del lenguaje y los de la imagen, y sobre los potenciales y límites de la inteligencia artificial para entender el cómic como medio expresivo. A diferencia de The Abolition of Man, cómic de Carson Grubaugh que se publicará a finales de año y que proclama con pesimismo “el ocaso inminente del orden de lo humano en un apocalipsis de contenidos virtuales banales” —lo que no deja de resultar paradójico teniendo en cuenta que su principal reclamo publicitario es que ha sido generado a través de la red neuronal Midjourney—, 'PROMPT: Conversations with AI' es un trabajo especulativo, que renuncia a dictámenes concluyentes sobre la influencia de la inteligencia artificial en la creación gráfica y, en particular, la del cómic.

Viñetas de The Abolition of Man

Vale la pena concluir recordando una historia visionaria del escritor de ciencia ficción Harry Harrison, Retrato del artista (1964), en la que un autor de cómic comprende que su profesión ya no tiene sentido el día que un robot se revela capaz de imitar a la perfección el estilo de uno de los grandes del medio, Milton Caniff. En 'PROMPT: Conversations with AI', Dave McKean nos deja claro que la inteligencia artificial está lejos hoy por hoy de haber llegado a ese punto, pero sobre todo se pregunta y nos pregunta qué hace humanas las creaciones humanas y qué dice de nosotros el hecho de que puedan ser replicadas artificialmente.

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