EL 490º HOMBRE MÁS RICO del mundo

El millonario que promovía el capitalismo para 'millenials' y otros donantes de partidos

Warren Stephens se benefició de un esquema fraudulento de préstamos a personas necesitadas. Su nombre aparece en los Paradise Papers junto a otros donantes Republicanos y Demócratas

Foto: Warren Stephens - Crédito: Stephens Inc.
Warren Stephens - Crédito: Stephens Inc.

Los videos no son demasiado elaborados, pero cumplen su función: narrar, con un ritmo dinámico y una música inspiradora, las historias de grandes emprendedores que triunfaron en un sistema de libre mercado. La idea, según explica la web, es mostrar a la generación 'millenial' las virtudes del sistema capitalista y combatir la creencia de que es un modelo “que enriquece a unos pocos a expensas de muchos”. Pero el promotor del portal “This is capitalism” (“Esto es el capitalismo”), el multimillonario estadounidense Warren Stephens, puede dar pocas lecciones morales.

'This is Capitalism', web de Stephens Inc.
'This is Capitalism', web de Stephens Inc.

La investigación internacional de los Paradise Papers, filtración recibida por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung' y compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y El Confidencial y La Sexta en España, revela que Stephens no solo ha obtenido grandes beneficios mediante un sistema de préstamos fraudulentos a ciudadanos en situación de necesidad, sino que participó en varias sociedades offshore con el objetivo de ocultar sus actividades, reducir su responsabilidad legal y fiscal y evitar el pago de impuestos. Stephens, el 490º hombre más rico del mundo y poseedor de una fortuna personal de 2.800 millones de dólares, es además el octavo mayor contribuyente al Partido Republicano de EEUU.

El magnate de los casinos Sheldon Adelson, los gestores de fondos de inversión Robert Mercer y Paul Singer, otros donante 'offshore'

Stephens no es el único donante republicano importante cuyo nombre aparece en los documentos del despacho Appleby fundado en Bermuda. Otros personajes relevantes son el magnate de los casinos Sheldon Adelson, el propietario de resorts turísticos Steve Wynn, los gestores de fondos de inversión Robert Mercer y Paul Singer y los inversores privados Tom Barrack, Stephen Schwarzman y Carl Icahn.

George Soros
George Soros

También hay algunos contribuyentes al Partido Demócrata, entre los que destaca el magnate George Soros, implicado en una empresa llamada S Re Ltd., cuya estructura incluye entidades basadas en paraísos fiscales en Bermuda y en las Islas Vírgenes británicas. Más controvertida aún es la presencia de Penny Pritzker, antigua Secretaria de Comercio con Barack Obama en 2013, un cargo para el que tuvo que comprometerse a renunciar a su participación en más de doscientas empresas. Según los documentos de Appleby, en al menos dos ocasiones Pritzker transfirió activos a una compañía propiedad del trust de sus hijos.

Pero el caso de Stephens destaca sobremanera del resto. Según la documentación analizada en los Paradise Papers, el multimillonario utilizó fondos de los trusts familiares para hacerse con una amplia participación de la empresa Integrity Advance, dedicada a la emisión de préstamos a un altísimo interés. La empresa lleva años bajo investigación de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) estadounidense por prácticas fraudulentas hacia sus clientes. También ha sido objeto de numerosas demandas y sentencias civiles por este motivo. En noviembre de 2012, sus actividades habían sido vetadas por los reguladores estatales de Connecticut, Kentucky, Illinois, Mississippi y Carolina del Sur.

En mayo de 2013, un tribunal de Minnesota condenó a la empresa a pagar casi 8 millones de dólares en multas y compensaciones a las víctimas de fraude. Según el fallo judicial, el proceso habitual era el siguiente: “Los clientes encontraban información sobre Integrity Advance en internet, recibían pequeños préstamos -de 500 dólares o menos-, y entonces veían cómo se producían importantes retiradas de efectivo de sus cuentas bancarias en concepto de intereses y tasas del servicio”. A menudo, tan solo los costes excedían las cantidades prestadas, con tasas de interés de hasta un 1.369% en algunos casos. Casi todo el dinero era transferido a paraísos fiscales fuera de EEUU.

El grueso de su clientela eran gente que estaban a solo un cheque de convertirse en sin techo


De acuerdo con la sentencia, el objetivo de estas prácticas eran “algunos de los ciudadanos más vulnerables financieramente”. “Creo que el grueso de su clientela eran gente que estaban a solo un cheque de convertirse en sin techo”, ha declarado una de las víctimas, Nils Paul Warren, al ICIJ. El propio Warren se vio forzado a pagar 1.300 dólares por un préstamo de apenas 500 dólares de Integrity Advance en 2009. Otra de las damnificadas que participó en una demanda colectiva contra la empresa aseguró haber recibido llamadas de sus representantes “afirmando ser del FBI” y exigiendo el pago de la deuda: 956 dólares por un préstamo de 400.

A principios de 2013, cuando la acumulación de irregularidades y procesos legales llevó a la CFPB a exigir información sobre cualquier accionista que poseyera más de un 5% de Integrity Advance, la agencia federal recibió un detallado informe al respecto, que sin embargo no mencionaba a Warren Stephens. No obstante, los documentos filtrados de Appleby demuestran ahora la importancia de su participación en la sociedad a través de otra empresa matriz, Hayfield Investments Partners, un tercio de la cual pertenecía al multimillonario en 2012. La venta de Hayfield muestra la firma del representante de Stephens, y el rastro documental prueba que el inversor recibió beneficios millonarios de dicha operación.

En noviembre de 2015, la CFPB emitió cargos contra Integrity Advance y el socio de Stephens en Hayfield, James Carnes, por un esquema “sistemático” para engañar a sus clientes y privarles de sus fondos entre 2008 y 2012. La firma ha sido sentenciada a pagar más de 50 millones de dólares en multas y compensaciones, aunque ha apelado la decisión, asegurando que “el relato de hechos, las conclusiones legales y la compensación propuesta son arbitrarias, caprichosas y una decisión abusiva”. A través de un portavoz, Stephens ha rechazado hacer comentarios al ICIJ para este artículo.

Stephens no era partidario de Donald Trump: los 13 millones de dólares que aportó a grupos y candidaturas republicanas fueron a parar a otras figuras del partido. Pero entre los beneficiarios se encontraba el Club del Crecimiento, un comité de acción política conservadora que aboga por el debilitamiento y la desaparición de la CFPB, uno de los proyectos estrella de Barack Obama. Por suerte para Stephens, el nuevo presidente parece empeñado en revocar todas las iniciativas puestas en marcha por su predecesor, y las ideas de estos grupos son bien recibidas en la Casa Blanca. El futuro de la CFPB pende de un hilo. Y si los organismos reguladores son reducidos a la inanidad, las posibilidades de prevenir o limitar las dudosas operaciones de ingeniería financiera de individuos como Stephens son escasas.

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Paradise Papers

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