uno de los principales donantes de hillary clinton

James Simons, el matemático que oculta 15.000 millones en Bermudas

Ni siquiera 'Forbes' fue capaz de estimar la fortuna de Simons, que ha creado un esquema 'offshore' de enriquecimiento familiar

Foto: Simons, en una imagen de archivo.
Simons, en una imagen de archivo.

En diciembre de 2010, un abogado asociado a James H. Simons, el millonario matemático fundador del 'hedge fund' Renaissance Tecnologies, envió un requerimiento secreto al más alto tribunal de Bermudas: estaba buscando su aprobación para una serie de cambios en el trust que Simons mantiene en la isla desde 1974. Para que las modificaciones obtuviesen luz verde, que incluían añadir una fundación como beneficiaria de la fortuna del fondo, el tribunal exigió una cuantificación del patrimonio de Simons, algo que sus abogados negaron al tratarse de “un asunto estrictamente privado”.

“Una simple búsqueda en Google sobre el señor Simons sirve para estimar bastante aproximadamente la riqueza de su familia”, escribió en secreto el abogado John Balfour Richmond en 2010. “Wikipedia, citando a 'Forbes', por ejemplo, cuantifica su patrimonio en 8.500 millones de dólares”. Lo que Richmond no decía en el escrito es que 'Forbes' no había cuantificado toda la riqueza de Simons.

Con casos como este, descubrimos lo poco que sabemos de las grandes fortunas del planeta

Richmond sabía lo que 'Forbes' aparentemente ignoraba: además de su fortuna en bienes, Simons ha amasado 7.250 millones de dólares en un trust de bajo perfil en Bermudas, que a la sazón es uno de los fondos privados más grandes jamás descubiertos. Un documento confidencial adjunto a la documentación de constitución del fondo indica que su fortuna asciende a 15.000 millones a final de este año, y llegará a 35.000 millones en 2030.

La revelación de los ingentes 'holdings offshore' de Simons cambia la visión que los ciudadanos tenían de la fortuna de Simons, ofreciendo un nuevo enfoque: lo poco que sabemos de las grandes fortunas del planeta. Un informe publicado el año pasado por Oxfam Internacional, que se basa en las cifras de 'Forbes', estima que 62 personas controlan más dinero que otros 3.000 millones de personas, que suponen la parte más pobre de la población mundial.

El donante demócrata

Los detalles sobre el fondo de Simons en Bermudas, llamado Lord Jim Trust, fueron desvelados durante una investigación conjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y otros 95 medios asociados, El Confidencial y La Sexta en España. Los registros proceden de 6,8 millones de archivos filtrados de la firma Appleby y el proveedor de servicios corporativos Estera, dos negocios que se operaban conjuntamente desde Appleby hasta que Estera se independizó el año pasado. A lo largo de los años, Appleby ha conseguido el liderazgo a la hora de mover el dinero de los más ricos a destinos ‘offshore’.

Simons es uno de los mayores donantes del Partido Demócrata norteamericano, y también es bien conocida su labor filantrópica. Su fundación, con sede en Nueva York, aporta abundantes fondos a la investigación de las matemáticas y las ciencias aplicadas a la educación. 'Forbes' dice que Simons ha contribuido con 2.100 millones a obras benéficas. Ahora la cantidad puede ser mucho mayor: en 2011, los representantes legales de Simons crearon en silencio otra fundación en Bermudas, la Simons Foundation International, que recientemente ha recibido más de la mitad de los bienes de Simons. Y, aunque se trata de una de las fundaciones más acaudaladas nacidas de capital estadounidense, no tiene sitio web ni informaciones públicas, ni siquiera el anuncio de su creación.

El gran impacto de los trust

Los registros filtrados al ICIJ proporcionan una ventana a través de la que examinar el mundo de los trust 'offshore’, una poderosa herramienta para los ricos con la que guardar, proteger y ver crecer su dinero bajo el velo de la privacidad financiera. En general, los trust permiten a la gente manejar sus bienes por encima de la propiedad técnica, que pertenece a un trust, que lo maneja según las necesidades de sus clientes.

Los trust añaden una capa de complejidad a la estructura de la cadena de propiedad. Un 'offshore' con sede en Bermudas puede, por ejemplo, poseer bienes en Taiwán que gestiona un beneficiario en California. Algunos trust extranjeros, como el de Simons, poseen activos de ciudadanos estadounidense, pero tributan como lo haría un extranjero, sin siquiera violar las leyes fiscales del país. Otra complicación además de la nebulosa propiedad es el déficit de transparencia con que operan. Este secreto se ha incrementado en paraísos fiscales como las Islas Caimán e incluso en estados de Estados Unidos como Dakota del Sur, que han aprobado leyes para hacer de los trust el vehículo de los ultrarricos que buscan privacidad. “El trust es ahora la más importante, compleja y opaca figura de todo el mundo financiero”, dice Jeffrey Winters, politólogo de Northwestern University que estudia las élites económicas. “Hay una razón para que te sientas como dentro de un laberinto de espejos al buscar en ellos: están diseñados así”.

El trust es ahora la más importante, compleja y opaca figura de todo el mundo financiero

Los documentos internos de Appleby muestran que Bermudas, una isla remota del Atlántico, se ha convertido sigilosamente en la sede de los mayores fondos privados del mundo, que disfrutan allí de un trato fiscal ventajoso. “El trust de Bermudas”, de acuerdo con la web de Appleby, “es un popular vehículo de planificación inmobiliaria para privados que desean tener sus cuentas tributando de una forma eficiente”. La información filtrada muestra también que, entre 2012 y 2015, la firma proveyó de servicios legales al menos a cinco trust secretos de más de 1.000 millones de dólares cada uno.

Simons, en un acto benéfico, junto a la presentadora Martha Stewart. (Reuters)
Simons, en un acto benéfico, junto a la presentadora Martha Stewart. (Reuters)

Los ‘trust offshore’ pueden servir también a empresas que quieren reducir su carga impositiva. Los archivos revelan que Blackstone, la firma de ‘private equity’ de Stephen Schwarzman, un socio del presidente Trump, minimizó sus pagos fiscales a través de grandes propiedades en alquiler en Reino Unido, parte de ellas con sede en Jersey, una pequeña isla que acoge a más de 4.000 profesionales de los trust.

El matemático

Antes de que James Simons se convirtiese en mánager de fondos buitre, fue un matemático obsesivo y profesor de universidad. Es un hombre con un comportamiento errático que rápidamente se animaba cuando tenía que explicar una compleja ecuación o los orígenes de la vida humana. Cuando trabajaba como jefe del departamento de Matemáticas en la Stony Brook University, en Long Island, Simons estaba investigando por su cuenta, gestionando los procesos de una pequeña pero lucrativa inversión en Colombia.

En 1974, Simons y el prominente matemático Shiing-Shen Chern publicaron la teoría de Chern-Simons, un modelo geométrico que posteriormente se incorporó dentro del estudio de la teoría de cuerdas y convirtió a Simons en un pionero en este ámbito. En agosto de ese mismo año, Víctor Shaio, un industrial colombiano amigo de Simons, montó el fondo Lord Jim en Bermudas. En unas declaraciones, Simons llegó a asegurar que se trataba de “un regalo sorpresa” de 100.000 dólares de Shaio, “quien podría haber establecido el trust en Estados Unidos, pero eligió Bermudas”. Preguntado por estas estructuras financieras, Simons dice que no ha usado el trust para pasar el dinero por debajo del radar tributario: “Cuando se repartió Lord Jim entre mis familiares, mis hijos y yo, el reparto fue notificado al IRS [la Hacienda estadounidense] y se pagaron sus correspondientes impuestos”.

En 1982, Simons fundó Renaissance Technologies, un 'hedge' con sede en Nueva York que ha desarrollado en secreto algoritmos de 'trading' bursátil y que rápidamente alcanzó notoriedad en Wall Street. A lo largo de las siguientes tres décadas, Renaissance se ha revelado como uno de los fondos más lucrativos del planeta, haciendo de Simons un hombre multimillonario varias veces.

El Senado ha acusado a Simons de evadir 6,8 millones de impuestos anualmente

A medida que crecían las inversiones de Renaissance, también lo hacía la huella de Simons en la vida americana. Simons se convirtió en el primer donante para causas políticas del país, apoyando fuerte las candidaturas demócratas. Durante las últimas elecciones, el matemático fue el sexto mayor benefactor del país, entregando más de 26 millones de dólares, casi todo a los demócratas, incluyendo 11 millones para Priorities USA Action, un comité que apoyaba la candidatura de Hillary Clinton. Mientras, el socio en el negocio de Simons, Robert Mercer, se ha caído de entre los principales donantes del Partido Demócrata para convertirse en uno de los financiadores de Donald Trump más influyentes (Mercer es también cliente de Appleby).

La campaña de donación de Renaissance no es la única forma en la que el fondo ha impactado sobre Washington. En 2014, el Subcomité Permanente del Senado de Estados Unidos de Investigaciones acusó, en un informe, a Renaissance y a otro ‘hedge fund’ de utilizar una compleja contabilidad para clasificar engañosamente sus posesiones en acciones y evadir así 6,8 millones de dólares en impuestos. El IRS sigue intentando recolectar información sobre la tributación de Renaissance, según Bloomberg News. Renaissance, por su parte, dice que sus operaciones fueron legales y que eso no significa que estén evadiendo impuestos.

2.000 millones para cada hijo

En diciembre de 2010, los representantes del trust de Simons hicieron una serie de cambios que, teniendo el cuenta las cantidades implicadas, definieron como “trascendental”. El trust debía ser dividido en cuatro sub-trust, con Simons manteniendo el 54% de la fundación y otras obras benéficas. El resto sería dividido en tres partes, una para cada uno de sus hijos, con más de 120 millones de dólares cada uno.

Solo en 2009, el trust Lord Jim creció 1.300 millones. Con estas cifras, cada hijo de Simons recibió en torno a 15 millones, según la documentación que obra en poder del ICIJ. En una proyección simple, si los hijos no han tocado el dinero hasta hoy, deben tener en torno a 2.000 millones de dólares cada uno.

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