Yates y aviones libres de impuestos

Hamilton evitó el pago de 3,8 millones en IVA por su 'jet' con una sociedad en la Isla de Man

Isla de Man es el destino favorito de los multimillonarios para evitar pagar el IVA en concepto de adquisición de yates y aviones privados

Foto: Lewis Hamilton. (Reuters)
Lewis Hamilton. (Reuters)

Cuando en 2013 el tetracampeón de Fórmula 1 Lewis Hamilton compró un avión privado del Bombardier Challenger 605, lacado en color granate brillante, en lugar de desembolsar el IVA por la adquisición, recibió íntegra la devolución del impuesto. Los abogados de Appleby, el despacho 'offshore' fundado en Bermudas, estaban allí para supervisar la compra y hacérsela más ligera al bolsillo del piloto.

Appleby trabajó en equipo con la consultora con sede en Londres Ernst & Young para diseñar un plan que permitiese al piloto británico esquivar el pago del IVA. Para ello, el vuelo inaugural de Hamilton en su nuevo juguete debía hacer escala en la Isla de Man, dependencia de la Corona británica conocida por su laxa presión fiscal con los ricos. “Supondrá una pequeña escala inferior a dos horas”, explicaba por escrito Appleby sobre la estrategia a seguir.

[Consulte el especial sobre los Paradise Papers]

Hamilton aceptó el encargo. Planeó una escala en su primer viaje fuera de Europa en su nuevo 'jet' privado, de acuerdo a un itinerario de viaje enviado a Appleby. Se desconoce si finalmente Hamilton hizo o no ese viaje. En cambio, sí sabemos que el piloto británico recibió un reintegro de 3,3 millones de libras (3,85 millones de euros) por concepto de IVA, de acuerdo a los documentos obtenidos por el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung' y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), El Confidencial y La Sexta en España y otros 94 medios internacionales.

Paradise Papers también pone en el foco en una larga lista de multimillonarios que se sirven de operaciones 'offshore' para moldear a su antojo las obligaciones fiscales relacionadas con la adquisición de aviones y yates. Además de Hamilton, esa lista está compuesta, entre otros, por Donald Trump, el príncipe de Arabia Saudí Mohammed ben Salman, y por políticos e individuos con conexiones políticas bien arraigadas, como los hermanos millonarios rusos Arkady y Boris Rotenberg, personas de confianza de Vladimir Putin.

En el caso de Trump, aparece en el registro de las Islas Bermudas como dueño de una sociedad pantalla, D.J. Aerospace (Bermuda) Limited, que se creó para comprar un Boeing 727 que usó hasta que lo puso en venta en 2009.

Boeing 757-200 de Donald Trump, también conocido como el 'Trump Force One'.
Boeing 757-200 de Donald Trump, también conocido como el 'Trump Force One'.

En diciembre de 2016, 'The Wall Street Journal' ya publicó que otro avión de Trump, un Boeing 757-200, estaba controlado por un complejo entramado de empresas que le habían ahorrado más de tres millones de dólares en impuestos. Lo usó en la campaña electoral que lo llevó a la Casa Blanca, habitualmente referido por los medios estadounidenses como el 'Trump Force One'.

Tanto Trump como los Rotenberg declinaron pronunciarse antes las preguntas de los medios participantes en Paradise Papers.

Incluso el lucrativo negocio que suponen los problemas derivados de la tenencia de aviones y barcos ha atraído a grandes firmas financieras estadounidenses, como Wells Fargo y Bank of Utah, y reputados despachos de abogados como Akin Gump Strauss Hauer & Feld. Los profesionales de esas empresas ayudan a extranjeros perdidos en la legislación a que registren en Estados Unidos sus yates y aviones privados para revalorizar su reventa o para ahorrar dinero en IVA. Según la documentación analizada, en al menos nueve ocasiones estos gigantes financieros trabajaron con Appleby para ofrecer una vía de registro de sus naves a los multimillonarios no estadounidenses.

[Álbum: estos son todos los implicados en los Paradise Papers]

La Isla de Man no es la única jurisdicción opaca utilizada por Appleby. El despacho también tiene una vía de negocio abierta en el registro de yates en las Islas Caimán. Allí, ha abierto compañías 'offshore' propietarias de docenas de barcos y yates. Entre los propietarios finales de estas embarcaciones están las familias de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, el multimillonario ruso Andrey Guryev y el cofundador de Microsoft Paul Allen.

La fórmula para evitar el IVA

Appleby creó la sociedad Stealth en Isla de Man para alquilar el avión a otra registrada en las Islas Vírgenes Británicas llamada Stealth Aviation Limited, propiedad de Lewis Hamilton. De esta forma, pudo importar el avión a la Isla de Man, un territorio dependiente de la Corona británica. Así, el avión ya estaba vinculado a la Unión Europea. La compañía fantasma registrada por Appleby subarrendó entonces el 'jet' privado a TAG Aviation, un operador de aeronaves con sede en Reino Unido.

En este sentido, la legislación es clara: la compañía que importe un avión debe ser real, no un sociedad pantalla, y debe operar en la Unión Europea. Solo es admisible como "establecimiento permanente" el que tenga "cuando el establecimiento de un sujeto pasivo tenga un grado suficiente de permanencia y una estructura apta, desde el punto de vista del equipo humano y técnico, para hacer posibles, de forma autónoma, las prestaciones de servicios de que se trate", señala la normativa europea. Es decir, debe ser una sociedad con actividades económicas reales en la UE.

Sin embargo, Stealth, la sociedad de Isla de Man, no tiene empleados. Llame a la puerta del 33-37 de la calle Athol en Douglas, capital de la isla, y encontrará una oficina de Appleby que también ofrece servicios 'offshore' a otras 1.100 compañías y trust. Stealth no tiene sede ni empleado alguno en nómina. Cuenta con una dirección fantasma y su único director, General Controllers, es otra compañía pantalla de Appleby.

Consultados por ese entramado societario, los abogados de Hamilton señalaron que Stealth no es una compañía fantasma y que su único objetivo era poner en marcha un 'leasing' para arrendar el avión. Además, afirmaron que la sociedad informó de su actividad en todo momento a los funcionarios de Isla de Man, quienes aprobaron la operación.

Una isla para las grandes fortunas

La Isla de Man es un enclave escarpado y lluvioso en mitad del mar de Irlanda, al norte de Dublín y de Liverpool. Atesora un gran historial de servicios 'offshore' para aquellas personas y empresas que quieren eludir o evadir impuestos. Esto ocurre, en gran parte, gracias a su ambigua relación con el Reino Unido. Aunque tiene un 'acuerdo' con el país vecino, la Isla de Man controla su propia política económica. De esta forma, se ha convertido en un núcleo muy atractivo para los multimillonarios, ya que garantiza una tributación muy escasa y grandes dosis de opacidad en su Registro Mercantil.

A día de hoy, hay más de 1.000 aeronaves registradas en la isla que contribuyen a hacer más grande el sector de los servicios financieros, la industria más importante de la Isla de Man. Solo Appleby ha creado sociedades en la Isla de Man que han permitido la compra de al menos 48 aviones privados. El coste de compra promedio de los 'jets' se eleva a 30 millones de euros a precios corrientes actuales.

Además, según los documentos consultados, la Isla de Man ha llegado a acuerdos público-privados con sociedades para facilitar exenciones de impuestos en determinados casos. Esos acuerdos no están accesibles al escrutinio público. Esa es una decisión que también pueden tomar los países miembros de la UE, pero que habitualmente evitan debido a la presión que se ejerce sobre ellos. Aunque Irlanda y Países Bajos sí practican esa excepción con grandes multinacionales como Apple o Nike.

El ICIJ y sus medios asociados preguntaron al Gobierno de la Isla de Man sobre esos acuerdos. El Ejecutivo de la isla reaccionó y convocó una rueda de prensa el pasado 23 de octubre en la que su primer ministro, Howard Quayle, afirmó: "No hemos encontrado ninguna prueba de delito o razón para creer que nuestro servicio de aduanas haya cometido algún error a la hora de devolver el IVA. La Isla de Man no es un lugar que dé la bienvenida a quienes pretendan eludir o evadir impuestos".

Para María Martínez, una abogada especialista en fiscalidad internacional que trabaja para la ONG Oxfam América, las estructuras y los acuerdos alcanzados por la Isla de Man para beneficiarse de una exención del IVA, revelados en los Paradise Papers, "no pasan la prueba del algodón".

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Cécile Schilis-Gallego y Mike McIntire han contribuido a este artículo.

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