posee una de las mayores fortunas de canadá

El recaudador de la campaña de Trudeau movió millones a través de una 'offshore'

El fondo de inversión de Stephen Bronfman, amigo de la familia del primer ministro, está implicado en movimientos de capitales que los expertos creen destinados a evadir impuestos

Foto: Justin Trudeau, con Stephen Bronfman, durante un acto de campaña en 2013.
Justin Trudeau, con Stephen Bronfman, durante un acto de campaña en 2013.

Es probable que, sin Stephen Bronfman, Justin Trudeau jamás hubiese llegado a ser primer ministro de Canadá. El candidato del Partido Liberal tenía tirón entre el electorado y un enorme potencial político, pero carecía de un elemento fundamental: dinero en abundancia para su campaña. Pero tras su nombramiento, Bronfman, un inversor veterano de las causas benéficas con amplia experiencia en cuestiones de recaudación, logró duplicar los fondos de la formación en apenas dos años, posibilitando su victoria.

[Consulte el especial sobre los Paradise Papers]

Ahora, una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y más de 90 medios de prensa en 67 países, incluyendo El Confidencial, ha revelado que el fondo de inversión de Bronfman, Claridge Inc., lleva años moviendo millones de dólares a sociedades 'offshore' con el probable objetivo de evadir impuestos en Canadá, EEUU e Israel, según indican los llamados Paradise Papers, una serie de documentos internos de la firma legal Appleby, con base en las Islas Caimán. Trudeau, un político que se ha pronunciado dura y frecuentemente contra la evasión fiscal, debe ahora hacer frente a numerosas preguntas incómodas.

[Álbum: estos son todos los implicados en los Paradise Papers]

De acuerdo con estos documentos, dos de las familias más ricas de Canadá, los Bronfman y los Kolber, estrechamente relacionadas tanto en lo personal como en lo financiero, han estado realizando movimientos de capitales poco ortodoxos durante décadas a través de sociedades 'offshore', que, según los expertos, tendrían como objetivo evitar el pago de impuestos en Norteamérica y otros lugares. Muestran, por ejemplo, préstamos del fideicomiso Bronfman al Trust Kolber ejecutados sin intereses. Las agencias tributarias, incluyendo el Internal Revenue Service de EEUU y la Agencia de Impuestos de Canadá, ven esto como señal de un probable esquema de fraude fiscal, que disfraza de préstamos los ingresos o regalos tasables.

En los casos en los que esas transacciones sin interés resultaban imposibles bajo la legislación estadounidense —como una de 4,1 millones de dólares realizada en 2002 reseñada en los Paradise Papers—, los 'trusts' acordaron que Kolber abonaría esos intereses pero se le compensaría mediante otros canales. Como indica un correo electrónico de 2004 enviado por el asesor de inversor de los Kolber, Don Chazan, al heredero del imperio familiar, Jonathan, Claridge tenía “intención de compensar de algún modo” las tasas derivadas de una transacción cuyo pago exigían las autoridades estadounidenses. “Tal vez se le pedirá que le haga una factura a Claridge por algunos servicios prestados, iguales al interés que Claridge le ha cobrado [al Trust Kolber] por esos préstamos”, escribió Chazan.

No es el único ejemplo. En otro caso de 2005, Chazan le escribió a Jonathan Kolber: “Dado que no se suponía que fuese a producirse ningún pago de intereses en sustancia (solo en forma), el 'trust' [Kolber] tiene que ser compensado por los 'trusts' Bronfman por estos desembolsos de efectivo”. Jonathan reenvió una copia de este correo por fax a su abogado en Israel, señalándolo como 'CONFIDENTIAL'. Además, en varios documentos los representantes de Kolber muestran su preocupación por que no queden registros oficiales que puedan vincular al 'trust' con operaciones financieras en Canadá, algo que, debido a la legislación canadiense (que establece que la sede de una empresa o fondo se encuentra donde estén sus “órganos decisorios y equipo de gestión”), les obligaría al pago de grandes cantidades en materia de impuestos.

Este tipo de maniobras, de hecho, ya había sido detectado por las autoridades canadienses. En 1996, el auditor general del país, Denis Desautels, publicó un informe en el que se mencionaba a una familia rica que en los años anteriores había sacado del país 2.000 millones de dólares canadienses sin pagar los correspondientes impuestos. Aunque Desautels no hizo público el nombre de la familia, la prensa los identificó como Charles Bronfman y sus hijos, Stephen y Ellen.

Stephen Bronfman, con los dueños de las Expos de Montreal, durante la rueda de prensa de un negocio inmobiliario, en 1999. (Reuters)
Stephen Bronfman, con los dueños de las Expos de Montreal, durante la rueda de prensa de un negocio inmobiliario, en 1999. (Reuters)

Un portavoz de Trudeau declinó contestar a las preguntas formuladas por los periodistas de ICIJ y de Canadian Broadcasting Corp.

Por su parte, un abogado que representa a los Bronfman y los Kolber indicó a esos dos mismos medios que "ninguna de las transacciones realizadas o entidades establecidas tuvieron el fin de evadir o eludir impuestos" y "siempre estuvieron en total conformidad con todas las leyes aplicables y los requerimientos de la administración".

Cualquier "sugerencia de documentación falsa, fraude, conducta 'velada', evasión fiscal o cualquier otro comportamiento similar es falsa y corresponde a una distorsión de los hechos", zanjó el letrado.

Los Bronfman son los beneficiarios de la riqueza generada por el patriarca de la familia, Samuel, un emigrante judío de origen ruso que hizo fortuna en los años veinte introduciendo alcohol de contrabando en Estados Unidos durante la Ley Seca, lo que se convertiría en el origen del emporio Seagram, la conocida marca de ginebra. La firma fue vendida a otros propietarios en 2000, pero los beneficios obtenidos permitieron a los Bronfman invertir en otros negocios importantes, como la empresa de automoción Cadillac, varios estudios de Hollywood, como Universal o MGM, o lujosas propiedades inmobiliarias en Manhattan. En los años cincuenta, establecieron la Fundación de la Familia Samuel y Saidye Bronfman, una de las principales instituciones filantrópicas de Canadá.

Más o menos por la misma época, Leo Kolber empezó a trabajar para Bronfman en negocios inmobiliarios, hasta que en 1957 fue nombrado director de su fondo de inversión. Kolber se hizo rico administrando el patrimonio de Bronfman, al tiempo que se convertía en su mano derecha. Cuando el pequeño Stephen nació en 1964, Samuel le pidió a Leo Kolber que fuese su padrino, lo que muestra la estrecha relación que se desarrolló entre ambas familias, y que aún perdura.

En 1983, el primer ministro Pierre Trudeau —padre del actual mandatario— nombró senador a Kolber, quien al año siguiente se convertiría en el jefe de recaudación de fondos del Partido Liberal, una tarea que desempeñó con gran éxito. El ejemplo de Kolber inspiró a su ahijado Stephen, de modo que cuando Justin Trudeau le pidió que ocupase ese mismo puesto en 2013, aceptó con gusto.

En aquel momento, 'Baby Trudeau', como le llamaban muchos, pugnaba por el liderazgo del Partido Liberal al tiempo que trataba de gestionar el difícil legado de la imagen de su padre, considerado el primer ministro mejor valorado de la historia de Canadá. Bronfman enseguida identificó el potencial de las donaciones 'online' que muchos de sus seguidores juveniles estaban dispuestos a hacer. “Los jóvenes canadienses no responden a las peticiones directas por correo y no pueden permitirse firmar un cheque en una fiesta de cócteles, pero pueden donar en pequeñas cantidades”, comentó entonces el asesor al diario 'The Globe and Mail'. Aproximadamente una cuarta parte de los dos millones de dólares recaudados para esa campaña se lograron de esa forma, y por primera vez en mucho tiempo los liberales superaron en número de donantes a los conservadores. El propio Bronfman se convirtió en un importante contribuyente a la candidatura de Trudeau.

Tras la elección de Trudeau como líder del partido, Bronfman se puso manos a la obra ante el siguiente desafío: convertirle en primer ministro. En pocos meses, duplicó la cifra de donantes, y para finales de 2013 había recaudado la cifra récord de 11,3 millones de dólares (un 42% más que en el año anterior), la base económica que permitiría al joven candidato recorrer Canadá de punta a punta y llegar a casi todos los electores. Un esfuerzo que obtuvo su resultado tras la espectacular victoria sorpresa de Trudeau en octubre de 2015.

Trudeau, con su hijo Hadrien, durante las celebraciones de Halloween en Ottawa, el 31 de octubre de 2017. (Reuters)
Trudeau, con su hijo Hadrien, durante las celebraciones de Halloween en Ottawa, el 31 de octubre de 2017. (Reuters)

"Amigos cercanos"

Tanto Justin Trudeau como Stephen Bronfman han declarado en varias ocasiones ser “amigos cercanos”. El propio mandatario lo aseguró en su cuenta personal de Twitter en 2013, cuando envió sus condolencias a la familia por la muerte de su tío Edgar, un comentario sobre su relación que provocó algunos comentarios cáusticos de sus detractores: “¿Cómo es tener amigos multimillonarios?”, le respondía un usuario de Twitter. “¿Este tío conoce a alguien ordinario? Ah, sí, su chófer”, comentaba otro. “Míster clase media tiene algunos amigos sofisticados”, añadía un tercero…

Pese a ser el primogénito de una de las familias más privilegiadas de Canadá —la fortuna de su padre se estima en unos 2.800 millones de dólares—, Stephen Bronfman no es, sin embargo, un personaje demasiado conocido fuera de los circuitos de las actividades benéficas que frecuenta en Montreal. Su primera vocación fue la de convertirse en esquiador profesional, pero al final descubrió la pasión por las inversiones. Sin embargo, sus actividades financieras a menudo tienen un lado creativo o social, desde una promotora de conciertos a la marca de comida alternativa Claridge Food Group. En ocasiones, ha donado el 15% de los beneficios de algunos negocios a causas caritativas, educativas o medioambientales.

Pero, al mismo tiempo, los Bronfman y los Kolber han sido responsables de importantes campañas de 'lobby' contra la introducción de leyes que combatan “el uso abusivo” de las sociedades 'offshore', que sus abogados y representantes lograron abortar con éxito en varias ocasiones. En 1999, esta presión logró que el Ejecutivo del Partido Liberal retirase una propuesta de ley en ese sentido. Y los archivos de la Oficina del Comisionado de Lobbying de Canadá muestran que los abogados de Davies Ward Phillips & Vineberg se registraron como lobistas en 2005 para trabajar en beneficio del 'trust' Bronfman contra una regulación incipiente que tasaba los ingresos de los 'trusts offshore' e imponía represalias contra los infractores. Como consecuencia, Canadá no adoptó medidas de este tipo hasta 2013. Una información que perjudica a un primer ministro que, tras la revelación de los papeles de Panamá, se jactaba de que su Gobierno había añadido 310 millones adicionales de financiación a la agencia tributaria para luchar contra la evasión fiscal.

Se desconoce, sin embargo, hasta qué punto Trudeau conocía los discutibles movimientos de ingeniería impositiva realizados por su amigo y responsable financiero de su partido. Pero, sin duda, los próximos días se presentan áridos para el primer ministro canadiense.

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Paradise Papers
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