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Así burló Mossack Fonseca el control de las autoridades fiscales españolas

Una petición de información de la AEAT tardó más de un año en pasar de la Dirección General de Tributos de Panamá al despacho de abogados

Foto: Los despachos de la firma de abogados Mossack Fonseca. (Reuters)
Los despachos de la firma de abogados Mossack Fonseca. (Reuters)

Mossack Fonseca intentaba esquivar como buenamente podía los requerimientos de información enviados por las autoridades tributarias de otros países. Así se desprende de los 11,5 millones de documentos internos de la firma panameña a los que han tenido acceso el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), 'Süddeutsche Zeitung', El Confidencial y La Sexta, además de otro centenar de medios, en el marco de la investigación periodística conocida como 'Los papeles de Panamá'.

[Especial 'Los Papeles de Panamá': destapamos a Mossack Fonseca, la gran trama de las sociedades 'offshore']

Archivos del despacho revelan que la firma legal proporcionaba información ambigua a las solicitudes de información que le llegaban de agencias tributarias. También de la de España, país que desde 2011 ya no considera a Panamá un paraíso fiscal. En septiembre de 2015, Mossack Fonseca dio respuesta a una petición de información remitida por la Agencia Tributaria española (AEAT) en relación a un contribuyente español con domicilio en Sotogrande, una zona residencial en Cádiz para altos patrimonios. El Confidencial ha decidido no revelar la identidad de esta persona, al considerar que sus datos personales no son de interés público.

Así burló Mossack Fonseca el control de las autoridades fiscales españolas

La AEAT preguntaba por “las actividades principales de la sociedad anónima panameña Storkfields Foundation durante los ejercicios fiscales de 2009 a 2012” y la “identificación de la persona física fundadora de la sociedad anónima panameña Storkfields Foundation, en caso de ser otra entidad, identificación de sus socios personas físicas”.

El escrito remitido por la Dirección General de Ingresos y Tributación Internacional del Ministerio de Economía y Finanzas panameño fue enviado a Mossack Fonseca el 14 de septiembre de 2015. En el inicio de la carta, se afirma que la nota enviada por la AEAT tenía “fecha 30 de julio de 2014” y fue “recibida en este despacho el pasado septiembre de 2014”. Es decir, la llegada del escrito al bufete de abogados se alargó durante un año, lo que acredita los “tropiezos” admitidos ayer por la embajadora de Panamá en España, María Mercedes de la Guardia de Corró, en el intercambio de información entre ambos países.

Diez días más tarde, una abogada de la firma enviaba al departamento de cumplimiento una plantilla con la respuesta provisional. “Podemos mandarla el lunes [el correo electrónico se envió un viernes] e insistir en recabar la información de parte del cliente por si viene otro requerimiento”.

La carta firmada por Mossack Fonseca afirma que “no contamos con esta información en nuestros registros”, en alusión a la actividad de Storkfields Foundation, además de admitir que el fundador es una entidad del propio bufete panameño. La primera respuesta coincide literalmente con otro escrito de Mossack Fonseca, esta vez en relación a un caso tributario en Suecia, con fecha de 23 de septiembre.

Si bien apenas hay documentos relacionados con Storkfields Foundation entre 2009 y 2012, los archivos internos de Mossack Fonseca a los que ha tenido acceso El Confidencial revelan que la firma panameña sí tenía el reglamento de la fundación privada.

 

Respuesta de MF al requerimiento.
Respuesta de MF al requerimiento.

En los documentos internos del despacho constan los documentos de fundación, los estatutos y los detalles de los beneficiarios de la entidad, aunque sin información específica a los años 2009-2012. Esta entidad contaba con cinco millones de euros en bienes y sus beneficiarios eran dos ciudadanos portugueses. En caso de que estos fallecieran, el patrimonio iría a Babu, Lama, Cookie, Shatoosh y Lunes, los perros familiares. La fundación, además, prevería "fondos suficientes" para dar educación de "alto nivel" a una española todavía menor de edad. En el caso de que ninguno de los beneficiarios pudiera recibir los fondos, se darían en beneficiencia a ONG de España y Portugal.

Errores de la petición

Además de la española, también se encuentran en la documentación del despacho requerimientos de las autoridades francesas, holandesas y suecas. En todos los casos, Mossack Fonseca ha defendido, en una carta remitida al ICIJ, que "siempre" coopera "cuando las autoridades solicitan información".

Existen también casos en los que el despacho panameño se aprovecha de la escasa precisión de las peticiones de las autoridades fiscales. En todas los casos, las peticiones se remiten al Gobierno panameño que, a través de su Dirección General de Ingresos, las remite a Mossack Fonseca. En el caso de Strockfield, el requerimiento se hace por "la sociedad anónima panameña Storkfields Foundation", cuando se trata de una fundación de interés privada y no de una SA, algo que puede llevar al despacho a desviar su respuesta.  

Algo parecido ocurre con una petición de la Agencia Tributaria de Suecia. Siempre a través de la Dirección General de Ingresos de Panamá, la autoridad sueca pide saber quiénes son los "accionistas de la sociedad anónima panameña The Arts Foundation". Pero, una vez más, se trata de una fundación que, como se contesta desde Mossack, por su naturaleza no tiene accionistas, sino protectores y beneficiarios. 

 

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