La situación política cada día está peor; el Gobierno no ha sido capaz de aprobar unos presupuestos en toda la legislatura desde 2023, pero el consumo de las familias españolas no para de crecer y la bolsa española es una de las que más sube del mundo en 2025. Históricamente, los economistas explicábamos una correlación entre el ciclo económico y el ciclo político, y es más que evidente que en España se ha roto. A continuación explicaré algunos de los fundamentales de la bolsa española y su subida y también la parte más emocional, ya que los inversores toman sus decisiones con la parte del cerebro que heredamos de los reptiles hace millones de años.
Para empezar, es un error relacionar el Ibex 35 con la economía española, pero es muy habitual que lo cometan los políticos y también los medios de comunicación. El Ibex es un índice ponderado por capitalización y el caso español es un caso atípico en el mundo, ya que somos una economía pequeña que tiene empresas multinacionales de mucho éxito. Si un fondo soberano quisiera comprarse todas las empresas del Ibex 35, tendría que pagar hoy un billón de euros, pero si se compra Inditex, Banco Santander, Iberdrola y BBVA, valen más de medio billón. Por eso voy a analizar sólo el comportamiento de estas cuatro compañías, que son las que explican que la bolsa española se haya revalorizado tanto en 2025. El precio de una acción en bolsa depende de las expectativas de beneficios futuros, descontadas a valor actual a un tipo de interés. Empezaré explicando las expectativas de beneficios futuros de cada uno y luego la tasa de descuento, que es común a las cuatro y depende de variables globales y emocionales.
Los bancos españoles han estado innecesariamente penalizados en su rentabilidad por la decisión del BCE de situar los tipos de interés en negativo durante demasiados años. La banca moderna se inventó en Castilla en el siglo XIII y desde entonces se basa en captar depósitos y prestarlos a un tipo más alto y con ese margen hay que pagar a los empleados, el alquiler de las sucursales, los desarrollos tecnológicos y dar rentabilidad a los accionistas en bolsa. En el BCE se obsesionaron con poner tipos negativos para conseguir que las familias alemanas ahorraran menos y fracasaron estrepitosamente. Toda decisión de política económica tiene efectos no deseados y el principal fue penalizar la rentabilidad de la banca, que se veía obligada a cumplir la regulación de liquidez e invertir esa cantidad ingente de dinero a tipos negativos, una anomalía que no se había producido nunca en la historia en 800 años. El otro efecto colateral es que todos los Gobiernos pensaron que endeudarse no tenía coste y aumentaron su endeudamiento significativamente. Los incentivos los carga el diablo.
En 2022, la crisis del gas y el cierre del suministro de Putin provocaron la peor crisis energética desde 1979, la inflación reapareció y el BCE se vio forzado a subir los tipos de interés. Hoy los tipos están al 2%, nivel históricamente bajo pero positivo, y los bancos vuelven a prestar a tipos por encima de su coste de financiación, y esta es la principal causa que explicaba su baja valoración en bolsa hasta 2022, y la subida de 2025 debemos entenderla como un proceso de normalización muy necesario y positivo. Cuando el negocio bancario es rentable, fluye más el crédito, las empresas invierten y aumenta el empleo, que es lo que está pasando en la economía española en 2025.
Otra cosa que no se entiende bien es que, por ejemplo, el 70% del beneficio del Banco de Santander en 2025 se ha generado fuera de España y, por esa razón, la evolución del Ibex ya no refleja la evolución de la economía española. El Santander genera casi el mismo beneficio en Reino Unido y en EEUU que en España y allí los tipos de sus bancos centrales han estado este año por encima del 4%; lo mismo les sucede en Polonia, donde compraron un banco local; en México los tipos están al 7% y en Brasil al 15%.
Inditex es otro fenómeno de éxito global que hemos tenido la enorme fortuna de que sea español. Amancio Ortega empezó siendo autónomo, comprando retales a las fábricas textiles para hacer batas guateadas; ha revolucionado el mundo de la moda y hoy es líder mundial. La empresa que más capitaliza de la bolsa española y la empresa europea de mayor éxito de los últimos cuarenta años. Ahora la empresa la dirige Marta Ortega y ha superado los beneficios de su padre, un reto que era extremadamente complicado. Por eso los inversores siguen confiando en Inditex y por eso el precio de su acción sigue subiendo. Y de nuevo, la mayor parte de ingresos y beneficios de Inditex vienen de fuera de España, ya que tienen tiendas en las principales ciudades del mundo.
Y el otro gran éxito mundial es Iberdrola, que es una máquina de generar valor para sus accionistas haciendo el bien al pequeño planeta Tierra, ya que es la empresa del mundo que más ha contribuido en la descarbonización para mitigar el cambio climático, en las principales economías, desde EEUU a Australia. Es, junto a Inditex, la empresa cuyo precio de la acción se ha revalorizado más desde 2008 y es el reflejo de muchas decisiones acertadas en un entorno global muy incierto por el cambio climático y el intenso cambio tecnológico en el mercado energético y cada vez más competitivo por la irrupción de China.
La otra causa que explica que todas las bolsas, las europeas también, estén en máximos históricos es el control de la inflación mundial, tras la crisis de 2021, y eso ha permitido a los bancos centrales bajar los tipos de interés oficiales; el BCE lo hizo el año pasado y la Reserva Federal de EEUU ha comenzado recientemente. En la fórmula matemática para valorar una empresa cotizada en bolsa, el tipo de interés está en el denominador y, cuando los tipos de interés bajan, los precios de las acciones valen más. Basándose en el modelo que le valió a William Sharpe un premio Nobel de Economía, al tipo oficial del dinero hay que sumarle la prima de riesgo asociada a cada activo. Las primas de riesgo corporativas, medidas por los tipos que pagan sus bonos privados en el mercado, están también en mínimos históricos.
Por lo tanto, la bolsa española se beneficia del éxito de cuatro empresas principalmente y de un nivel mínimo de tipos de interés oficiales y de aversión al riesgo que favorece a las bolsas. A eso hay que añadir que la economía española crece este año más que todas las principales economías europeas y también más que EEUU. Los inversores tienen un comportamiento muy procíclico y eso hace muy atractiva la entrada de inversión extranjera en España, porque las expectativas de beneficios de los bancos y empresas que hacen negocios sólo doméstico también son positivas.
Los periodos de euforia en los mercados no suelen tener final feliz y no es sostenible que la bolsa siga subiendo un 40% anual muchos años. No tienen mucho sentido que la mayoría de economistas advirtamos que la inflación va a aumentar en EEUU por los aranceles aprobados que acabarán pagando sus consumidores, que Trump intervenga con impunidad en su banco central para forzarle a bajar los tipos de interés, que el déficit público en EEUU esté próximo al 6% del PIB, que sea estructural, que Trump prometa bajar más los impuestos y que los inversores internacionales compren bonos a 10 años en EEUU a tipos tan bajos y sin exigir ninguna prima de riesgo. Tampoco es normal que Trump haya volado toda la arquitectura de gobierno económico mundial que ha funcionado desde 1945 y los inversores compren bonos basura, con alta probabilidad de impago, exigiendo una prima de riesgo tan baja en términos históricos. Y no tiene ningún sentido el burbujón de la inteligencia artificial en EEUU habiendo empresas chinas que consiguen competir con costes infinitamente más bajos y sin la dependencia ya de los microchips americanos.
Yo empecé a estudiar mi doctorado en 1996, especializado en Finanzas, y los modelos ya daban sobrevaloración en los precios de las acciones tecnológicas en EEUU, pero la burbuja estalló en 2001, cinco años después. La euforia actual en los mercados puede cambiar y, si eso sucede, afectará negativamente al Ibex 35, por las mismas razones que acabo de explicar en este artículo, y eso no será una señal de que la economía española vaya mal, ni será culpa del Gobierno, esté el que esté en la Moncloa en ese momento. No obstante, lo que los españoles deberíamos aprender es a valorar que esas empresas sigan siendo españolas y teniendo su sede en España, que creen sus mejores empleos aquí y paguen sus impuestos, ellos y sus trabajadores, en nuestro país para financiar las pensiones, la sanidad y la educación de nuestros hijos.
Esas cuatro compañías tienen sus sedes corporativas en Madrid, Bilbao, A Coruña y Santander. ¿Qué sería de A Coruña hoy si Inditex siguiera siendo una tienda familiar de batas guateadas en la calle Juan Flórez inaugurada hace 50 años? ¿O que Santander fuera un banco cántabro, BBVA vasco e Iberdrola una empresa española que generaba electricidad con agua, carbón y uranio y no hubiera invertido en eólica y solar? Pues que tendrían muchos menos trabajadores con salarios mucho más bajos, que pagarían muchísimos menos impuestos sobre la renta e IVA y que los beneficios de las empresas serían infinitamente menores y lo que pagan del impuesto de sociedades también.
Más de la mitad de los accionistas de esas cuatro empresas son fondos institucionales que exigen eficacia en la gestión y maximizar la rentabilidad del dinero que han invertido en ellas. Por lo tanto, los españoles deberíamos dejar de pensar qué pueden hacer esas empresas por España y empezar a pensar qué podemos hacer los españoles para que sigan siendo españolas el mayor número de años posibles.
La situación política cada día está peor; el Gobierno no ha sido capaz de aprobar unos presupuestos en toda la legislatura desde 2023, pero el consumo de las familias españolas no para de crecer y la bolsa española es una de las que más sube del mundo en 2025. Históricamente, los economistas explicábamos una correlación entre el ciclo económico y el ciclo político, y es más que evidente que en España se ha roto. A continuación explicaré algunos de los fundamentales de la bolsa española y su subida y también la parte más emocional, ya que los inversores toman sus decisiones con la parte del cerebro que heredamos de los reptiles hace millones de años.