La economía europea está estancada, el empleo en EEUU se ha frenado desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero, China ha frenado su crecimiento por el impacto de los aranceles, el comercio mundial en las economías desarrolladas se ha frenado desde los aranceles de Trump, las exportaciones españolas se han estancado. La pregunta es: ¿realmente va bien la economía española? Y sobre todo ¿va a seguir creciendo el próximo año?
Dato mata relato y, por fortuna, en España disponemos de los mejores datos para analizar la coyuntura económica del mundo. Los datos los facilita la Agencia Tributaria que es la más digitalizada y eficiente del mundo. Si el estado español usase el mismo nivel de digitalización y tecnología que usa para cobrarnos impuestos para todo, seríamos el país más digitalizado del mundo, si lo usara Red Eléctrica, el Ministerio de Transición y las Consejerías de las comunidades autónomas que tienen que dar los permisos para desarrollo de red eléctrica seríamos una potencia industrial y si lo usaran ayuntamientos y comunidades autónomas para el desarrollo de suelo estaríamos construyendo el triple de viviendas.
La Agencia Tributaria publica cada mes los datos de recaudación por tipo de impuesto. El IVA es un impuesto proporcional al gasto de las familias y entre enero y octubre aumentó próximo al 10% con respecto a enero y octubre de 2024. Por lo tanto, la economía española crece y mucho y las perspectivas para 2026 son buenas, salvo algún hecho inesperado como sucedió con la guerra de Ucrania en 2022 y la crisis del gas o una crisis financiera como sucedió en 2007. Las economías tienen mucha inercia principalmente porque la mayoría de ciudadanos son aversos al riesgo y no les gusta cambiar bruscamente su patrón de consumo.
Salvo la excepción de 2020 que el consumo se desplomó fulminantemente porque los gobiernos nos obligaron a quedarnos en casa para evitar contagios y el colapso del sistema sanitario las economías tardan en pasar de dinámicas de fuerte crecimiento a recesión. En la peor crisis económica en España desde la Guerra Civil, el frenazo del boom de construcción de viviendas y el contagio de la crisis financiera subprime comenzó a principios de 2007 y hasta febrero de 2008 no comenzó la destrucción de empleo. En 2026, salvo otra pandemia, la economía crecerá.
Lo que podemos hacer los economistas gracias a modelos teóricos y análisis de datos es anticipar si la tendencia es sostenible y si será más intensa, igual o menos intensa. Y de nuevo la Agencia Tributaria nos ayuda con sus datos al desagregar la recaudación de IVA entre consumo, inversión, exportaciones e importaciones, como hace el Instituto Nacional de Estadística con el PIB. La diferencia es que los datos que proporciona Hacienda son reales declarados por las empresas. El consumo privado en España, descontada la inflación, crecerá en España próximo al 4% anual. Es una barbaridad, teniendo en cuenta que la economía mundial ha frenado su crecimiento en 2025. Es cierto que está llegando mucha inmigración pero la población crece próxima al 1% y, por lo tanto, el consumo por habitante en España crece próximo al 3%, lo cual, repito, es una barbaridad.
¿Por qué crece el consumo privado? Para responder a esa pregunta, los economistas usamos principalmente un modelo que usó John Keynes en su Teoría General en 1936 que dice que el consumo es proporcional a la renta disponible y esta depende principalmente del empleo y de la evolución del salario, lo cual está contrastado empíricamente desde entonces que es así. De nuevo la Agencia Tributaria nos facilita datos trimestrales precisos para contrastar esta hipótesis. La recaudación del Impuesto de la Renta también crece un 10% anual en 2025 y cada mes las empresas declaran cuántos trabajadores tienen, cuál es su salario e ingresan una parte de ese salario al estado como pago a cuenta del impuesto de la renta.
El número de perceptores crece próximo al 3% en 2025 y las retenciones que practican las empresas crecen próximas al 7%. Aplicando el cálculo diferencial que desarrolló Isaac Newton sabemos que el salario medio en España crece próximo al 4%, la diferencia entre el crecimiento de la masa salarial y el del empleo. La inflación promedio en 2025 ha estado próxima al 2,5% y, por lo tanto, el salario real medio ha crecido en España próximo al 1,5% en 2025. Usando el modelo de Keynes, el cálculo diferencial de Newton y sumando el crecimiento del empleo y del salario real ya podemos explicar por qué el consumo crece próximo al 4% en España.
Para explicar cuánto puede crecer el consumo en 2026 la cosa se complica ya que los economistas no conocemos el futuro, al igual que le sucede al resto de seres humanos que habitamos en el pequeño planeta Tierra. Se puede proyectar la evolución del empleo y del salario real con métodos estadísticos que han evolucionado mucho con el desarrollo de la inteligencia artificial. Pero yo sigo usando un modelo desarrollado por Milton Friedman y Franco Modigliani por el que recibieron el premio Nobel de economía.
El modelo se basa en la premisa que los consumidores quieren tener un nivel de consumo estable en todo su ciclo vital y eso fuerza a estimar sus expectativas sobre renta permanente. Lamentablemente esa variable no es observable, como si lo son las variables que determinan el modelo de Keynes,. Por esta razón, no podemos ser precisos pero si podemos decir si el consumo va a ir igual, mejor o peor, lo cual nos permite responder a la pregunta recurrente de si la economía irá bien en 2026.
El CIS publica mensualmente una encuesta a los consumidores, con preguntas sencillas y que, al estar fuera del foco, no toca Tezanos. Cuando les preguntan por la situación económica en general hay mucha polarización y ahora los que votaron al PSOE en 2023 lo ven fenomenal y los que votaron al PP lo ven horrible. Pero cuando les pregunta por la situación de su propio hogar la confianza de los españoles, de izquierdas y de derechas, está en máximos desde 2006. Esto refleja indirectamente que sus expectativas sobre renta permanente son positivas y por eso gastan.
Otro indicador que usamos los economistas para inferir las expectativas son las ventas de coches. Si nos compramos fruta, el coste es bajo en relación a nuestra renta, el producto es perecedero en días y los consumidores no mostramos nuestras expectativas futuras. Cuando compramos un coche, normalmente tenemos que pedir un crédito y pensamos usarlo durante años y aquí las expectativas son determinantes, como nos enseñaron Friedman y Modigliani. Las ventas de coches de particulares crecen en 2025 un 20% anual, por lo que las expectativas no es que sean positivas es que son desbordantes.
Otro indicador aún más fiable son las compras de casas ya que el plazo de uso es mayor que el de los coches y las expectativas influyen más aún que en la compra de un coche. Las compras de vivienda en 2025 crecen un 15% anual y confirman las expectativas positivas sobre el futuro de los españoles. El hecho que haya escasez de vivienda nueva y los precios suban tanto sin duda es el principal problema actual de muchos españoles pero en términos de analizar el comportamiento del consumo a los economistas nos indica que la demanda de vivienda es mucho menos sensible al precio y ayuda a explicar también el crecimiento del consumo privado.
De nuevo la revolución del dato nos ayuda a analizar mejor el comportamiento de los consumidores en la compra de viviendas que en 2007. Los notarios se vieron obligados, por la trasposición de la directiva europea de blanqueo de capitales, a pedir más de 50 datos por cada compraventa y a registrarlos. Eso les ha permitido disponer de la mejor base de datos del sector y han decidido crear una filial tecnológica y hacer públicos los datos anonimizados. Hay miles de mercados de vivienda, cada barrio tiene uno, y la demanda y la oferta son distintos en cada barrio. Aquí sólo voy a usar los datos agregados de toda España pero animo a los economistas académicos a solicitar los micro datos, los notarios los están facilitando gratuitamente para las universidades, y hacer investigaciones con ellos que nos permitan conocer mejor el problema de la vivienda y aportar soluciones para solucionarlo.
Se compran aún un 25% menos viviendas que en 2007, principalmente por la escasez de vivienda nueva y principalmente por la escasez de vivienda protegida que depende de comunidades autónomas y ayuntamientos. Las compras de vivienda usada ya son similares a las de 2007, aunque el mercado ha cambiado significativamente. La mitad de las compras se hacen sin hipotecas. Las hipotecas en España se están firmando a tipos por debajo del 3% y la accesibilidad al crédito es elevada. Ha aumentado mucho la compra de extranjeros, un 20% del total, y la mayoría son para venirse a residir a nuestro país, lo cual también ayuda a explicar el crecimiento del consumo privado.
Otro cambio radical ha sido la deuda de las familias que ha bajado del 85% del PIB en 2010, de las más altas del mundo, a cerca del 40% ahora. Los tipos al 0% durante años del BCE han permitido acelerar la amortización de la deuda hipotecaria y muchas de las familias altamente endeudadas en 2007, hoy apenas tienen deuda, se cambian de casa vendiendo su vivienda y comprando la nueva sin hipoteca y pueden gastar en consumo sin necesidad de ahorrar para pagar las hipotecas. Las familias españolas acumulan su ahorro principalmente en ladrillos y la subida del precio de la vivienda aumentan su riqueza y también ayuda a explicar las desbordantes expectativas futuras y el crecimiento del consumo.
Los jóvenes y los inmigrantes sufren el problema de la subida de la vivienda y seguramente no tienen expectativas tan optimistas del futuro. Lamentablemente no es obligatorio ir a registrar los contratos de alquiler a un notario y no disponemos de datos para analizar con detalle y transparencia lo que sucede en el mercado del alquiler. Pero lo que sí podemos saber, gracias a los economistas de la escuela austriaca, es que cualquier variación de los precios provoca una redistribución de la renta. La mayoría de alquileres los reciben familias españolas que invirtieron sus ahorros en pisos que ahora ponen en alquiler, que seguramente no tendrán mucha deuda y que se pueden gastar y también ayuda a explicar el fuerte crecimiento del consumo en España.
Por concluir, el consumo en España crece mucho y en el escenario más probable seguirá creciendo en 2026. Paradójicamente los riesgos son muy inferiores a los de 2007. El consumo crece, reduciendo la deuda de las familias, con superávit con el exterior y con una base de depósitos en los bancos 600.000 millones superior a la de los créditos que tienen concedidos. Por lo tanto, nuestras familias y nuestros bancos son inmunes a posibles episodios de inestabilidad financiera mundial como sucedió en 2007.
El riesgo es que nuestro desajuste cíclico hace que perdamos competitividad, especialmente con China. En China hay deflación, por el pinchazo de su burbuja inmobiliaria, los salarios apenas crecen y el yuan se ha depreciado un 10% con el euro en el último año. Por lo tanto, importar bienes de China cuesta mucho más barato este año y eso penaliza a nuestro sector industrial que tendrá que ajustar empleo y salarios, especialmente en el sector del automóvil donde las empresas chinas además tienen mejor tecnología.
Pero, cómo nos enseñó Adam Smith en su obra la Riqueza de las Naciones, los consumidores. Los españoles también, toman decisiones principalmente basándose en su interés personal y es más que evidente que su interés es consumir hoy como si no existiera mañana. En este artículo únicamente me he dedicado a responder a la pregunta que me hacen de cómo va el consumo y cómo irá el año que viene. Por supuesto que seguimos teniendo problemas económicos y que los seguiremos teniendo en 2026 pero cuando el consumo y el empleo crece la preocupación por esos problemas disminuye, salvo para los que los sufren directamente.
La economía europea está estancada, el empleo en EEUU se ha frenado desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero, China ha frenado su crecimiento por el impacto de los aranceles, el comercio mundial en las economías desarrolladas se ha frenado desde los aranceles de Trump, las exportaciones españolas se han estancado. La pregunta es: ¿realmente va bien la economía española? Y sobre todo ¿va a seguir creciendo el próximo año?