Las gasolineras han incorporado ya toda la subida del petróleo: ¿empezarán a bajar precios?
El precio del petróleo lleva dos semanas cayendo, pero el precio en las gasolineras ha seguido subiendo. Ya no hay margen para subirlo más, salvo que las distribuidoras quieran aprovechar la coyuntura para elevar márgenes
Las gasolineras se enfrentan esta semana a un momento clave que pondrá a prueba el famoso refrán de que suben sus precios como un cohete y los bajan como una pluma. El precio de los combustibles empezó a subir el mismo lunes tras el inicio de la guerra en Oriente Medio y desde entonces no ha parado.
Según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Comisión Europea, la gasolina ha subido un 42% desde el nivel previo a la guerra y el diésel, un 74%. Un incremento tan rápido que los distribuidores han agotado todo el margen de subida creado en esta crisis energética en los mercados internacionales. Han tardado apenas cinco semanas en trasladar a sus clientes todo el incremento de precios del mercado. Se constata una vez más que los distribuidores suben sus precios como un cohete. Para hacer la comparativa, se utilizan como base los contratos de referencia en Europa: el petróleo Brent para la gasolina y el gasóleo para el diésel.
El precio antes de impuestos de la gasolina 95 se situó esta semana en 1,05 euros el litro, mientras que el precio del diésel alcanzó los 1,298 euros el litro, según los datos del Boletín Petrolero (medidos a lunes de cada semana). Los supuestos descuentos y promociones que están aplicando algunas compañías son, en general, puro marketing, a la luz de los datos que muestra la estadística. De hecho, la caída de precios posterior a la bajada del IVA aprobada por el Gobierno fue exclusivamente un efecto provocado por el recorte del impuesto, ya que las empresas siguieron subiendo los precios antes de impuestos.
Pero ahora llega el momento de labajada. Los precios mayoristas empezaron a bajar cuando Estados Unidos anunció una tregua con Irán y, a pesar de que las negociaciones no están prosperando, han seguido a la baja en la última semana. En concreto, un 8% el diésel y un 7% la gasolina. Además, el euro ha subido en los últimos días (hasta los 1,18 dólares), por lo que también ha ayudado a recortar el precio que pagan las distribuidoras por los combustibles.
Llega la hora de la verdad para las distribuidoras. Tienen que decidir si trasladan el recorte de los precios mayoristas a sus clientes o si optan por engordar sus márgenes. El discurso habitual del sector es que los costes del producto van más allá del precio de la materia prima en el mercado mayorista, como los salarios de sus trabajadores. Sin embargo, en mes y medio es difícil justificar un aumento significativo de los costes que impida ajustar los precios de venta al mismo ritmo que el mercado mayorista.
El precio del diésel debería bajar un 3% para igualar la variación del precio del crudo desde que empezó la guerra. Y el de la gasolina 95 algo más, un 4,5%. Para este cálculo, se ha utilizado el precio medio de los contratos de Brent y el gasóleo en el mercado internacional en euros. La estadística de la Comisión Europea recopilará los datos de las distribuidoras el lunes y el jueves publicará si han respetado la tendencia de los mercados o no.
La experiencia histórica (expuesta en este artículo) muestra que las distribuidoras inician los ciclos de caída del precio del petróleo de forma más o menos simétrica al mercado. Sin embargo, nunca vuelven a los precios que cobraban antes del shock de precios.
Lo que hacen es fijar suelos de precios más altos. Este es el principal mecanismo que utiliza tradicionalmente el sector para elevar los ingresos por cada litro vendido. En definitiva, no es tanto que los precios caigan como una pluma, sino que llega un punto en el que los carburantes ya no bajan más en los surtidores aunque sí lo sigan haciendo en los mercados internacionales. Está por ver si en esta ocasión deciden hacer lo mismo en el caso de que las conversaciones de paz prosperen.
Las gasolineras se enfrentan esta semana a un momento clave que pondrá a prueba el famoso refrán de que suben sus precios como un cohete y los bajan como una pluma. El precio de los combustibles empezó a subir el mismo lunes tras el inicio de la guerra en Oriente Medio y desde entonces no ha parado.