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El Banco de España revela que solo un grupo de edad tiene más ingresos ahora que hace 22 años
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Desigualdad generacional

El Banco de España revela que solo un grupo de edad tiene más ingresos ahora que hace 22 años

La riqueza mediana de los hogares de más de 75 años era un 52% superior a la de los jóvenes en el año 2002. La brecha se ha disparado hasta ser ahora un 834% superior

Foto: Manifestación de pensionistas en Madrid. (Europa Press/Juan Barbosa)
Manifestación de pensionistas en Madrid. (Europa Press/Juan Barbosa)
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La Encuesta Financiera de las Familias publicada el jueves por el Banco de España muestra que la renta de los hogares españoles superó en 2024 el máximo histórico previo que databa del año 2002. España ha tardado más de dos décadas en volver a la situación que tenían los hogares hace 22 años. En concreto, la renta mediana por hogar en el año 2024 fue de 36.100 euros (media de 46.300 euros), un 1,6% superior a la de 2002.

Sin embargo, la mejoría va por barrios. O, más concretamente, por edades: una vez más, la brecha generacional vuelve a aparecer. Los hogares que están en máximos históricos de renta son los que están encabezados por una persona que supera los 65 años de edad. Por el contrario, los demás grupos de edad todavía siguen peor que a principios de siglo. —Para esta comparativa se emplearán los datos de las medianas y no las medias, para así evitar el efecto distorsionador que tienen las rentas más altas, pero las variaciones son muy similares en ambos casos—.

Los jóvenes son los perdedores del siglo XXI. Los hogares de menos de 35 años están todavía un 17% por debajo de los ingresos que tenían en el año 2002. Esto son 6.500 euros menos al año. También el grupo de edad de 45 a 54 años está lejos de los niveles de principio de siglo, con un descenso del 15%.

La caída se modera a partir de los 55 años, hasta el 4%, pero sigue siendo negativa. La mejora no llega hasta el grupo de edad de los jubilados. Los hogares de entre 65 y 74 años tienen hoy un 37% más de renta que a principios de siglo y los de 75 años o más han aumentado su renta un 50%.

Hay un factor adicional a tener en cuenta, que afecta a las dos colas de la distribución: los mayores y los jóvenes. En el caso de los jóvenes, esta estadística mide la situación de los hogares y no de los individuos, medida en función de la edad del cabeza de familia. Esto significa que los jóvenes que siguen viviendo en casa de sus padres no aparecen en la estadística y cada vez son más (superan el 60% de los menores de 30 años). Eso significa que lo que se está midiendo es la situación de los jóvenes que tienen mejor situación económica y, por tanto, han podido emanciparse. La situación real de esta cohorte es incluso peor de lo que muestra esta estadística.

Por el contrario, en el caso de los mayores de 65 años, cada vez hay más hogares unipersonales debido al aumento de la esperanza de vida. Esto significa que es posible que la renta per cápita hubiera crecido incluso más que la renta por hogar en el caso de los mayores.

La situación económica de los jóvenes cambió drásticamente a partir de la crisis financiera. El aumento de la tasa de desempleo hasta niveles históricos y la reducción de los salarios han provocado que su situación económica sume ya 15 años de crisis. Por contra, el sector público se ha volcado en proteger las rentas de los jubilados, el grupo social más numeroso, capaz de determinar unas elecciones. El resultado es que España tiene uno de los sistemas de pensiones más generosos del mundo, lo que ha permitido elevar paulatinamente las rentas de los mayores de 65 años. Esta situación ha derivado en un ensanchamiento de la desigualdad generacional que aún es más evidente en la riqueza.

Desigualdad de riqueza

Además de la distribución de la renta, en los últimos años ha habido otro hecho diferencial que ensancha la brecha generacional: la revalorización del patrimonio. En la última década, pero especialmente desde el inicio de la crisis inflacionista, el precio de las inversiones se ha disparado. Ha ocurrido de forma generalizada en los mercados financieros, pero también en el mercado inmobiliario.

Esto ha provocado un ensanchamiento de la desigualdad patrimonial entre quienes tenían inversiones y quienes no. Una brecha que vuelve a tener un claro patrón de edad. Cuando se compara la riqueza por franjas de edad del año 2024 con la de 2002 se constata cómo la brecha generacional se ha ensanchado más en la riqueza que en la renta.

La riqueza neta (descontada la deuda) de los hogares encabezados por un menor de 35 años ha pasado de superar los 77.000 euros al inicio de siglo a situarse por debajo de 23.000 euros en 2024 (con datos deflactados). Esto es un hundimiento del patrimonio del 71%. Por el contrario, el patrimonio de los mayores de 75 años se ha disparado un 81% en este periodo, pasando de 118.000 euros al inicio de siglo a superar los 214.000 euros en la actualidad.

Visto de otra forma: a principios de siglo, el patrimonio de los hogares mayores de 75 años era un 52% superior al de los jóvenes menores de 35 años. En el año 2024 la brecha ha crecido exponencialmente: ahora es nueve veces mayor.

Es muy probable que esta brecha haya seguido creciendo desde entonces, porque los precios de los activos no han dejado de aumentar. De esta forma, mientras los mayores se benefician de una apreciación de su patrimonio, los jóvenes apenas tienen riqueza que se pueda apreciar. De hecho, la mayor parte del aumento de la riqueza neta de los jóvenes se produce por el desapalancamiento de quienes pudieron pedir una hipoteca. Una brecha social que empieza a generar tensiones entre cohortes.

La Encuesta Financiera de las Familias publicada el jueves por el Banco de España muestra que la renta de los hogares españoles superó en 2024 el máximo histórico previo que databa del año 2002. España ha tardado más de dos décadas en volver a la situación que tenían los hogares hace 22 años. En concreto, la renta mediana por hogar en el año 2024 fue de 36.100 euros (media de 46.300 euros), un 1,6% superior a la de 2002.

Desigualdad Distribución de la riqueza