España tendrá menos deuda pública que la media mundial por primera vez en 16 años
La dinámica de gasto de los últimos años, el rápido aumento de la recaudación y el crecimiento económico hacen que España sea uno de los países que más se está desapalancando
En los últimos años se ha debatido mucho sobre la deuda pública española. La pandemia llevó la ratio de endeudamiento hasta el 120% del PIB, lo que volvió a encender las alarmas sobre una nueva crisis de deuda en España. Sin embargo, el crecimiento económico, la inflación y las subidas de impuestos han permitido un rápido desapalancamiento del país. El Fondo Monetario Internacional anticipa que esta tendencia seguirá durante los próximos cinco años y prevé que España tenga menos deuda que el conjunto de países del mundo ya el próximo año.
Según las previsiones del FMI, la deuda pública de España caerá este año por debajo del 100% del PIB por primera vez desde la pandemia. Y mantendrá esta tendencia hasta alcanzar el 90% de deuda en el año 2031. Será el nivel más bajo en una década. La tendencia de estos últimos años también ha sido posible gracias a la ausencia de presupuestos. El Gobierno no ha tenido capacidad para utilizar toda la nueva recaudación al estar en minoría en el Congreso. De ahí que no se pueda ignorar la tentación que tendrán futuros gobiernos de aprovechar el margen fiscal para elevar el gasto (aunque ello implique romper las reglas fiscales europeas).
Este desapalancamiento de España contrasta con las dificultades que tienen la mayor parte de países del mundo para controlar el incremento de su pasivo. Esto es especialmente reseñable en China y Estados Unidos, que están inmersos en una carrera por la hegemonía global cueste lo que cueste al erario público. El FMI prevé que el déficit de EEUU no baje del 7% hasta 2031 y el de China, del 8% del PIB. Será cuatro veces mayor que el déficit español de forma sostenida.
De esta forma, España va a ir a la contra que la mayor parte de países del mundo, con un déficit contenido en el 2% del PIB. Una tendencia que el país ya vivió durante los años de la burbuja inmobiliaria y que, como entonces, se apoya principalmente en un crecimiento de la recaudación que supera el 10% anual.
El FMI prevé que España tenga superávit primario (antes del pago de intereses) de forma persistente, lo que supone una gran ayuda a la reducción de la deuda. Esto, sumado al crecimiento económico y a la inflación, ayudará a reducir la ratio de endeudamiento a un ritmo de 1,5 puntos del PIB al año.
Esta tendencia permitirá a España tener un endeudamiento inferior a la media mundial en el año 2027. En concreto, al cierre de ese año, la deuda de España será del 96,2% del PIB, mientras que la deuda global alcanzará el 98,4%. Y la brecha se seguirá ampliando, porque en el año 2028 la deuda pública global ya alcanzará el 100% del PIB, y subiendo.
Este comportamiento de España no es extensivo al resto de países europeos. El motivo es que hay otros socios de la Unión Europea con grandes dificultades para contener sus déficits públicos. El caso más evidente es el de Francia, que sigue por encima del 5% de déficit, pero hay otros muchos.
El FMI prevé que la deuda pública del conjunto de países de la UE siga creciendo durante todo el horizonte de proyecciones. En concreto, del 82% de endeudamiento a finales de 2024 pasará al 83,5% este año y a superar el 85% hacia el final de la década. Un aumento de medio punto al año que llevará a muchos países a incumplir las normas fiscales. Una de las explicaciones a este aumento de la deuda está en el gasto en defensa, que en otros países ha aumentado de forma más intensa. De hecho, la mayor parte de miembros de la UE ha solicitado la activación de la cláusula de escape para el gasto en defensa, algo que no ha hecho aún España.
Aún así, la deuda pública del conjunto de la UE seguirá siendo inferior a la de España en el año 2031. En concreto, se situará en el 86% del PIB, frente al 90,4% de España, según las previsiones del FMI.
En los últimos años se ha debatido mucho sobre la deuda pública española. La pandemia llevó la ratio de endeudamiento hasta el 120% del PIB, lo que volvió a encender las alarmas sobre una nueva crisis de deuda en España. Sin embargo, el crecimiento económico, la inflación y las subidas de impuestos han permitido un rápido desapalancamiento del país. El Fondo Monetario Internacional anticipa que esta tendencia seguirá durante los próximos cinco años y prevé que España tenga menos deuda que el conjunto de países del mundo ya el próximo año.