Del palomitero de Yoshi al jarrón de la abuela: cómo los españoles se engancharon a especular
Cada vez más españoles buscan una vía de ingresos extra y la reventa ha aparecido como una de las formas más socorridas para intentar conseguirlos. Aunque el riesgo es gigante
Martín tiene 25 años y ya lleva bastante tiempo haciendo sus pinitos como revendedor. Su gran virtud es comprar, sobre todo, ropa y zapatillas con descuentos y saber que puede sacar un buen dinero extra en un mercado secundario. Ha ido profesionalizándose y, aunque no es su trabajo principal, en 2024 logró más de 20.000 euros solo con la compraventa. Eso sí, apunta a que el sector ya no es tan boyante. "Por eso la gente está girando a otros productos. Las cartas de Pokémon, muñecos como los labubus, otros coleccionables de edición limitada, ticketing de eventos... Ahora el hype está ahí y es donde va todo el mundo a intentar ganarse un dinero", señala.
Dada su experiencia, a este joven gallego no le sorprende para nada lo que ha pasado estos días en los bares de los cines españoles. Ha llegado a las salas Super Mario Galaxy, la segunda entrega de una saga que explota un clásico noventero que engancha a todo tipo de públicos. Pero el interés no se ha centrado tanto en la cinta como en un producto, un palomitero con forma de Yoshi (el dinosaurio que acompaña a Mario en su aventura), que costaba en torno a 35 o 40 euros. Ha sido tal la fiebre que se ha agotado por todas partes y ahora hay cientos de ejemplares en plataformas como Wallapop a precios que multiplican hasta por 10 el precio original.
"Creo que, en lo que respecta a este caso, se ha hecho más eco en redes sociales de lo que realmente supone para la industria, pero es cierto que en el sector este tipo de mercados están teniendo cabida. Principalmente porque lo que antes era muy rentable, footwear y ropa, ahora no lo es tanto", cuenta Martín. Algunos fraudes, caídas en los precios y la pérdida de exclusividad provocaron el hundimiento de un entorno que era el más socorrido para muchos y que generaba unos 5.500 millones de euros en España en 2025. "La gente está diversificando en busca de nuevas opciones", detalla el experto.
El coleccionismo vive un momento dorado. Hay ediciones limitadas de todo tipo de productos que se agotan con solo ponerlas en el mercado y los consumidores no tienen problema en gastar un buen dinero en nostalgia o ejemplares exclusivos. Un juego redondo con el que las marcas también han encontrado un filón para multiplicar sus cuentas mientras hacen la vista gorda con la reventa. Pero que esta fiebre acabe en un boom de la reventa especulativa también tiene otra lectura en la que coinciden los expertos: cada vez más gente necesita ingresos extra y está buscando sin parar cómo conseguirlos.
Se da una situación curiosa. Los coleccionables de sagas como Pokémon nunca tuvieron un momento mejor, con revalorizaciones que superan el 500% en algunas cartas. Volviendo a los palomiteros, estos objetos han triunfado tanto que se han convertido en uno de los inventos que están salvando las salas de cine, con facturaciones que superan ya los 54 millones de dólares en Estados Unidos. Pero, a la vez, nunca hubo tanto pluriempleo y jóvenes interesados en conseguir ingresos fuera de su nómina. En España, el número de pluriempleados tocó techo a finales de 2025, con más de 632.000 personas que tienen dos o más trabajos.
Más delicado aún es lo que muestran los estudios de Randstad u Oxfam Intermón. Según el informe de la compañía de recursos humanos, publicado a finales de 2025, un 41% de los españoles que tienen más de un trabajo afirma compatibilizar empleos para aumentar sus ingresos, mientras que un 24% lo hace para cubrir gastos básicos y un 22% se ve obligado por la falta de estabilidad en su empleo principal. El trabajo de la ONG asegura que más de un tercio de los españoles (37,5 %) reconoce necesitar un segundo empleo o fuente de ingresos extra para mantener su nivel de vida.
Sacan un palomitero de Yoshi.
— Llorchs (@LegoLlorchs) April 2, 2026
Miles de niños ilusionados en el cine para conseguir el suyo, pero no quedan porque están casi agotados.
Y luego vas a Wallapop y ves CIENTOS de anuncios así.
Dejadme deciros a los que hacéis ésto que SOIS UNOS RASTREROS Y DAIS MUCHO ASCO. pic.twitter.com/2LDkpely85
Además del auge del pluriempleo, en esa búsqueda de ingresos extra entraría el boom de las apuestas deportivas, las inversiones en vehículos financieros o la citada reventa. Para el economista Joan Tubau, hay un cambio claro en la mentalidad del ciudadano en cuanto a la inversión, pero también alerta sobre este tipo de mercados como la reventa. "Que aumenten este tipo de inversiones estrambóticas responde más a los impulsos que encuentras en internet y las promesas que se hacen que a una apuesta lógica", señala el experto, responsable del podcast Kapital y profesor de la Universidad Pompeu Fabra.
"Al final, lo que muestra es que a día de hoy se busca el Jackpot, el pelotazo que te haga cambiar de vida, porque se ve como la única opción de conseguirlo", señala este experto defensor de una estrategia de inversión mucho más estructurada y alejada de los gurús. "Son mercados de necesidad, si no la tienes es difícil que te vayas a ir a hacer cola en un cine para comprar palomiteros o entradas de un concierto y luego tener que gestionar todo por Wallapop o sitios similares", añade.
Nihilismo financiero
La búsqueda del pelotazo como algo básico para sobrevivir casa con lo que se ha denominado internacionalmente como nihilismo financiero. Un concepto acuñado por el economista estadounidense Demetri Kofinas, que principalmente se achaca a los jóvenes y que se define, más o menos, como la percepción de que el valor intrínseco de los objetos de especulación carece de importancia. Alguien compra un producto, da igual si es una zapatilla o una criptomoneda, no por lo que se puede hacer con él o su potencial, sino simplemente porque la narrativa dice que su precio será mayor después de adquirirlo. "Lo único que importa es la narrativa", señala Kofinas.
El caso más claro es el de las criptomonedas, con burbujas como la que se vivió con las memecoins, que literalmente solo valían lo que el relato decía que podían llegar a valer. Pero no es muy diferente de lo que ocurre con objetos de coleccionista, como los palomiteros o las cartas Pokémon, que en teoría forman parte de un juego de mesa al que nadie juega. Incluso se ha visto con la bolsa y las llamadas acciones meme como lo ocurrido con las acciones de Gamestop hace algún tiempo.
Una de mis mejores compras en el coleccionismo de cartas, Lamine Yamal Rookie en PSA10 por 280€, hoy vale 22.000€ y subiendo.
— Mancuer (@Mancuer91) April 9, 2026
La importancia de tener conocimientos y estudiar el mercado si quieres invertir. https://t.co/bOl26gLZir pic.twitter.com/HprBwSWJwK
Se relaciona especialmente a los jóvenes con este fenómeno porque ven que ante la imposibilidad de lograr sus hitos económicos vitales por la vía del trabajo estructurado y el ahorro, prefieren gastar su dinero en experiencias inmediatas o especular con activos de alto riesgo. Una sensación que Tubau extiende a más generaciones. "El problema de la vivienda ha generado un muro que la población ve como imposible de franquear. Por eso, ante esa situación, lo que estamos viendo es que la gente tiene muchos ahorros, aunque nunca son suficientes, que tiene varios empleos y que se la juega con inversiones que le permitan dar el salto que necesitan".
En EEUU incluso ya van más allá de la época del nihilismo financiero y hablan de una generación de "ahorradores furtivos". Así los denomina un artículo publicado en The Atlantic sobre estas nuevas generaciones de inversores, en el que cuentan que cada vez más jóvenes acuden a psicólogos porque no pueden parar de pensar en cómo ganar más dinero o ahorrar más. La presencia eterna de las crisis, la llegada de la IA o el encarecimiento continuo de la vida han hecho que estas nuevas generaciones estén enganchadas a las finanzas como algo existencial. Además, son generaciones mucho más informadas en temas económicos, lo que hace que sean más conscientes de la situación global.
Martín compartió hace unas semanas en su cuenta de X (Twitter), donde habla de sus inversiones y reventas, que había tomado una de las decisiones más importantes de su vida: se ha comprado un piso. "Tras varios meses moviéndome y visitando inmuebles, he dado con un piso que considero muy buena inversión a medio/largo plazo", contaba. Más tarde siguió escribiendo sobre el mercado de zapatillas y recomendando cómo encontrarlas más baratas.
Martín tiene 25 años y ya lleva bastante tiempo haciendo sus pinitos como revendedor. Su gran virtud es comprar, sobre todo, ropa y zapatillas con descuentos y saber que puede sacar un buen dinero extra en un mercado secundario. Ha ido profesionalizándose y, aunque no es su trabajo principal, en 2024 logró más de 20.000 euros solo con la compraventa. Eso sí, apunta a que el sector ya no es tan boyante. "Por eso la gente está girando a otros productos. Las cartas de Pokémon, muñecos como los labubus, otros coleccionables de edición limitada, ticketing de eventos... Ahora el hype está ahí y es donde va todo el mundo a intentar ganarse un dinero", señala.