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Las bolsas disparan la riqueza financiera a ritmo de burbuja y agudizan la desigualdad
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ALGUNOS SOLO PUEDEN CANCELAR DEUDAS

Las bolsas disparan la riqueza financiera a ritmo de burbuja y agudizan la desigualdad

El patrimonio financiero aumentó en 261.000 millones en 2025. La ola de subidas en el mercado fue muy rentable para quienes pudieron surfearla, pero quienes no tenían inversiones se han visto 'engullidos'

Foto: Imagen del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE/Vega Alonso)
Imagen del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE/Vega Alonso)
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La riqueza financiera de las familias marcó en 2025 un máximo histórico, superando los 2,6 billones de euros. El patrimonio neto invertido en mercados y entidades financieras aumentó en 261.000 millones de euros, un incremento de casi el 11%. No se veía una situación igual desde los años de la burbuja inmobiliaria. La estadística de cuentas financieras del Banco de España muestra un país en el que las familias tienen una gran capacidad de ahorro, invierten grandes sumas en bolsa y se lucran gracias a las subidas del mercado. Sin embargo, muchos ciudadanos no ven su realidad reflejada en esos datos agregados.

Los datos totales esconden situaciones de gran precariedad de quienes no tienen capacidad de ahorro o de quienes no tienen activos financieros para subirse a la ola de los mercados. Quienes estaban en una buena posición patrimonial al finalizar la pandemia han podido surfear un ciclo de revalorización de prácticamente todos los activos como no se veía en casi dos décadas. Pero quienes no tenían esa inversión inicial se han visto tragados por la ola, sobre todo porque el principal deseo de inversión siempre es una vivienda que cada vez está más prohibitiva.

Los datos agregados muestran que en 2025 los hogares consiguieron el mayor aumento histórico de su riqueza financiera bruta (sin descontar la deuda). Al final del año tenían casi 300.000 millones más en cuentas bancarias, bolsa, fondos, planes de pensiones, deuda, etc. (activos financieros, descontando vivienda real). El principal motor de este incremento fue la subida de los mercados. La revalorización de los activos elevó el patrimonio de los hogares en 195.000 millones de euros, una cifra nunca antes vista. De hecho, fue casi la misma ganancia que todo lo que perdieron en el año del estallido de la burbuja inmobiliaria (2008).

Animados por el ritmo de los mercados, los hogares españoles siguieron manteniendo un alto nivel de ahorro para invertir. La tasa de ahorro en España se ha consolidado en el 12% de la renta disponible, lo que supone casi cuatro puntos más que la media de los años previos a la pandemia. Un dato que vuelve a mostrar una imagen de abundancia en las familias que choca con una sensación muy extendida de las dificultades para llegar a fin de mes.

El motivo es que el ahorro está siendo más intenso en las clases altas, impulsadas por el aumento de las rentas del capital (dividendos e intereses de sus inversiones). A lo largo del año 2025, las familias españolas destinaron 95.000 millones de euros a comprar activos financieros. Casi la mitad fueron depósitos bancarios, cuentas y efectivo, pero el resto fueron inversiones en mercados.

En los últimos meses de 2025 se popularizó la expresión de 'fomo' en los mercados. Este acrónimo inglés significa miedo a perderse algo ('fear of missing out'), en este caso, a perderse toda la gran subida de los mercados. Los activos estrella ahora son los fondos de inversión y las acciones de compañías, a las que los hogares destinaron nada menos que 42.000 millones de inversión a lo largo del año.

¿Por qué tanto ahorro?

Una de las particularidades de esta fase de crecimiento económico es que los hogares no están aprovechando el efecto riqueza (aumento de su patrimonio por la revalorización de los activos) para elevar su consumo. Al contrario, el ahorro sigue siendo alto. Es posible que parte de este comportamiento sea consecuencia del aprendizaje de los años de la burbuja: los hogares ya no quieren vivir por encima de sus posibilidades.

Pero hay otro factor que es clave: el ahorro se está concentrando en las clases más acomodadas, quienes tienen una propensión al consumo muy baja. Son hogares que tienen sus necesidades y sus deseos de consumo ya satisfechos, por lo que un aumento de su renta o de su riqueza no les impulsa a gastar más. Esto hace compatible el efecto riqueza con el sostenimiento de altos niveles de ahorro.

Además, hay otro factor fundamental: las clases más populares no pueden acceder a una hipoteca, por lo que el buen momento económico no se traslada a un aumento del crédito de la misma intensidad. El alto precio de las viviendas y los estrictos estándares de solvencia que exigen los bancos explican el bajo crecimiento de la deuda de los hogares.

La estadística de distribución de la riqueza que elabora el Banco Central Europeo (BCE) muestra que el 50% de la población con menos recursos todavía sigue desapalancándose (con datos hasta el tercer trimestre de 2025). Para muchos de estos hogares, la mejora de los ingresos se va íntegramente al pago de la hipoteca.

La deuda total de la mitad de la población más pobre se redujo en 1.000 millones de euros en el último año. Por el contrario, la deuda de quienes están en el top 10% aumentó en 6.000 millones de euros. Aunque pueda resultar sorprendente que quienes más patrimonio tengan también sean quienes estén pidiendo más deuda, es una decisión muy racional.

Imaginemos una persona con importantes inversiones financieras que quiere comprar un piso para alquilarlo. Podría vender sus activos financieros para pagar el piso, pero también podría pedir un crédito y mantener el resto de sus inversiones. Como la subida de la vivienda y de los mercados ha sido muy superior a los intereses exigidos por los bancos, la decisión de pedir una hipoteca resulta muy rentable. El problema es que muchos hogares de la parte baja de la distribución no tienen la oportunidad de subirse a la ola del mercado.

Muchos ciudadanos (la mayor parte, jóvenes e inmigrantes) están ahorrando para intentar comprarse una vivienda, pero el ritmo de los precios les aleja cada vez más de ese objetivo. Una buena parte de este ahorro termina en otras inversiones financieras. Si bien en 2025 fueron también muy rentables, no es consuelo para la imposibilidad de comprar una vivienda. Esto explica que las clases populares (50% con menos patrimonio) estén invirtiendo en bolsa más que nunca. Según los datos del BCE, en el verano de 2025 tenían más de 11.000 millones de euros en fondos de inversión y otros 4.000 millones en acciones cotizadas. Aunque es un máximo histórico, no es consuelo para estos jóvenes que preferirían poder endeudarse para comprar una vivienda y escapar del alquiler o abandonar la casa de sus padres.

En definitiva, el crecimiento de la riqueza financiera hasta máximos históricos sigue escondiendo grandes diferencias sociales en España. Los datos agregados son muy positivos, pero solo lo son para quienes hayan podido surfear la ola. El que no tuviera inversiones antes de este ciclo expansivo, especialmente una vivienda, se habrá visto tragado por la ola.

La riqueza financiera de las familias marcó en 2025 un máximo histórico, superando los 2,6 billones de euros. El patrimonio neto invertido en mercados y entidades financieras aumentó en 261.000 millones de euros, un incremento de casi el 11%. No se veía una situación igual desde los años de la burbuja inmobiliaria. La estadística de cuentas financieras del Banco de España muestra un país en el que las familias tienen una gran capacidad de ahorro, invierten grandes sumas en bolsa y se lucran gracias a las subidas del mercado. Sin embargo, muchos ciudadanos no ven su realidad reflejada en esos datos agregados.

Distribución de la riqueza Deudas
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