La guerra tensa las cadenas de suministro y sufren los peores registros en tres años
Las arterias por las que circula el comercio mundial, según la Reserva Federal de Nueva York, comienzan a atrofiarse. La causa, lógicamente, tiene que ver con la guerra en Oriente Medio. Y las consecuencias serán un aumento de los precios
Las arterias por las que circula el comercio mundial comienzan a atrofiarse. Lo muestra el Índice de Presión de la Cadena de Suministro Global (GSCPI, según sus siglas en inglés), elaborado mensualmente por la Reserva Federal de Nueva York. El índice refleja el punto más alto desde el último trimestre de 2022, es decir, desde hace algo más de tres años. En concreto, se sitúa en 0,68 puntos.
Lo que mide el índice es la desviación estándar respecto de su promedio histórico y lo que muestra es cómo se ha acelerado en el mes de marzo, como era de prever, como respuesta a la guerra desatada por EEUU e Israel contra Irán. El índice, de hecho, se había mostrado estable en los últimos tres años después de alcanzar un récord histórico de 4,49 puntos en diciembre de 2021 debido a los cierres que se produjeron en el comercio mundial a consecuencia de la pandemia. Posteriormente, el índice comenzó a bajar, pero se mantuvo en zonas elevadas los dos años siguientes debido a las perturbaciones provocadas por la guerra en Ucrania.
La importancia del índice es elevada porque investigaciones de la propia Reserva Federal de Nueva York han encontrado evidencias de que el alza de los precios está estrechamente relacionada con el comportamiento de las cadenas de aprovisionamiento, especialmente en lo que respecta a la inflación que soportan los productores, tanto en EEUU como en la eurozona. Y el mundo, tras los ataques mutuos en Oriente Medio, ha entrado en una espiral de restricciones comerciales cuya manifestación más evidente es el cierre casi total del estrecho de Ormuz.
El empresario emiratí Badr Jafar ha puesto cifras en 'Financial Times' a lo que significa el colapso de esa vía para el comercio. El 30% del transporte marítimo mundial de petróleo y una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado transitan normalmente por una vía marítima de 21 millas náuticas de ancho (38,8 kilómetros). Un tercio de los fertilizantes comercializados por vía marítima y casi la mitad de las exportaciones mundiales de azufre dependen de este mismo paso, con implicaciones directas para la seguridad alimentaria mundial. Lo mismo ocurre con volúmenes significativos de aluminio y helio, este último esencial para la fabricación de semiconductores y la cadena de suministro global de IA. La concentración de tanto comercio mundial, asegura Jafar, en un único corredor en disputa "es una anomalía que el mundo ha tolerado durante décadas. Esa tolerancia ha llegado a su fin".
Más inflación
La influencia de las cadenas globales en los precios se manifiesta de forma precisa en las expectativas de los consumidores, como revela la encuesta de la Reserva Federal de Nueva York conocida este martes. En marzo, en concreto, las expectativas medianas de inflación aumentaron en 0,4 puntos porcentuales, hasta el 3,4% en el horizonte de un año.
El índice global de cadenas de valor integra los costes del transporte marítimo y aéreo, además de varios componentes relacionados con la cadena de suministro a partir de la información que suministran los gerentes de compras. Se centra, para ello, en empresas manufactureras de siete economías interconectadas: China, la zona euro, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Reino Unido y EEUU.
Lo que ha pasado en marzo es altamente significativo, como lo demuestra el comportamiento del mercado de contenedores, que es un indicador fundamental para entender cómo están funcionando las cadenas globales del suministro. Así, según 'Container News', la menor disponibilidad de capacidad "se convirtió en un problema importante debido a las grandes interrupciones en el transporte marítimo mundial", lo que generó una enorme presión operativa en el sector. Entre otras razones, porque el incremento en vertical de los precios de los hidrocarburos redujo la demanda provocando un enfriamiento de la economía.
La menor demanda, de hecho, es lo que más contribuye al menor crecimiento de contenedores y, por ende, a la reducción del tráfico marítimo. Se han quebrado, por lo tanto, las previsiones de un fuerte aumento de la demanda de contenedores en 2026.
Este debilitamiento, en todo caso, es coherente con un fenómeno de más largo alcance que tiene que ver con las mayores limitaciones al comercio mundial. Básicamente, por la nueva tendencia, todavía es reciente, a la relocalización y regionalización de la producción por parte de las principales economías, como China, EEUU y la Unión Europea. Como sostiene un reciente informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los tres grandes colosos de la economía han reducido su dependencia del valor añadido extranjero en el consumo interno, "lo que sugiere un cambio hacia la relocalización".
Un ejemplo cercano es el de Apple, que ha anunciado su intención de adquirir componentes fabricados en EEUU en lugar de un proveedor japonés. La iniciativa hay que situarla en el propósito de su director ejecutivo, Tim Cook, de repatriar partes de su cadena de suministro y reducir su enorme dependencia de Asia. El fabricante del iPhone ha anunciado acuerdos de colaboración con cuatro proveedores más —Bosch, TDK, Cirrus Logic y Qnity Electronics— para mejorar la producción nacional de tecnologías relacionadas con semiconductores y otros componentes de vanguardia.
Las arterias por las que circula el comercio mundial comienzan a atrofiarse. Lo muestra el Índice de Presión de la Cadena de Suministro Global (GSCPI, según sus siglas en inglés), elaborado mensualmente por la Reserva Federal de Nueva York. El índice refleja el punto más alto desde el último trimestre de 2022, es decir, desde hace algo más de tres años. En concreto, se sitúa en 0,68 puntos.