El mapa de los precios de las gasolineras: ¿se están notando las rebajas fiscales?
La crisis desatada en el Golfo Pérsico ha disparado los costes de la energía. Llenar el depósito en una u otra estación de servicio puede marcar la diferencia. Consulte aquí dónde está la más barata.
Entre el 28 de febrero, cuando comenzaron los bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán, y el 21 de marzo, un día antes de la entrada en vigor de las rebajas fiscales a los carburantes, el litro de gasolina 95 se ha encarecido, de media, un 22% y el diésel, un 35,8%. Según los datos reportados por las estaciones de servicio, el gasóleo pasó a costar medio euro más por litro en las tres primeras semanas de la guerra.
Ante esta escalada, muchos conductores esperaron a llenar sus depósitos el domingo 22, para aprovechar los descuentos. Estos maquillaron la subida de la gasolina, pero el diésel sigue 31 céntimos más caro que antes del conflicto. Lo que evidencia una mayor demanda global de este hidrocarburo. Una bajada de impuestos y un ahorro que no afecta al archipiélago canario, sujeto a otra fiscalidad.
Las gasolineras están obligadas a reportar sus precios al Ministerio para la Transición Ecológica, que publica las cifras actualizadas cada media hora. Esto facilita que los conductores puedan conocer casi en tiempo real los precios de los carburantes, lo que mejora la competitividad del sector.
También, gracias a esto, la visualización que encabeza este artículo calcula cuál es la gasolinera más barata según navega por el mapa. Al pulsar en uno de los puntos, puede consultar información de cada estación de servicio, como su precio actual y su evolución. La ficha informativa también hace una lista de los lugares más cercanos en los que repostar por menos dinero. De nuevo, si pulsa sobre cada una de ellas, el mapa le llevará hasta su ubicación.
Los datos permiten, además, analizar cómo se comportó el mercado minorista día a día. Los primeros incrementos masivos de precios ocurrieron del 4 al 6 de marzo, cuando cerca de 7.800 gasolineras revisaron al alza sus productos. El otro gran pico de subidas coincidió con el viernes 20, más que cualquier otro día de la semana previa. Fue cuando se celebró el Consejo de Ministrosextraordinario para aprobar la batería de medidas para paliar los efectos económicos de la guerra en Irán. Unas rebajas que tendrían que esperar a entrar en vigor hasta el domingo.
La tensión en los mercados se debe a la situación en el Golfo Pérsico. En su estrategia militar, el régimen de los ayatolás cerró el estrecho de Ormuz, uno de los principales cuellos de botella del suministro de crudo y otros refinados. Como muestra de este bloqueo, el ejercito iraní atacó al petrolero Skylight el 1 de marzo. Le seguirían bombardeos coordinados por Washington y Tel Aviv contra varios centros de almacenamiento de hidrocarburos dentro de Irán el 12 de marzo.
La escalada llegó el 18 de marzo, cuando Israel atacó el yacimiento de gas South Pars, el más grande del mundo, a lo que Teherán respondió atacando instalaciones de Qatar, Dubái y Abu Dabi. El 20 de marzo, EEUU fijó sus ataques en la isla de Jark, terminal del estrecho por el que fluye la mayoría del crudo iraní.
El anuncio de liberación de 426 millones de barriles de crudo de las reservas estratégicas, la mayor de la historia, permitió frenar la volatidad de los mercados en un primer momento. En este contexto, el efecto de las rebajas fiscales, con la bajada del IVA al 10% y la reducción del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, provocó que las gasolineras de la península y Baleares situaran, de media, los precios del litro de diésel y gasolina 95 en 1,78 y 1,579 euros, respectivamente; lo que supone un ahorro directo entre 11,96 euros (en el caso del gasóleo) y 14,77 euros (gasolina), al llenar un depósito de 50 litros. Eso sin contar con las ayudas a los sectores más afectados, como el pesquero, el de la agricultura y el transporte.
¿Por qué está el diésel más caro?
Los datos apuntalan que, pese a las rebajas, el diésel sigue en unos precios más elevados. "Lo que marca el precio de los carburantes en surtidor no es el crudo, es la cotización internacional de los productos ya refinados", explica Inés Cardenal, portavoz de la Asociación de la Industria del Combustible en España (AICE), que acoge a los principales operadores nacionales. "El gasóleo es el motor de la economía mundial, se consume mucho más, y ante una disrupción del suministro, su cotización se ha tensionado mucho más", apunta.
Los mercados de referencia para España son los de Rotterdam y Mediterráneo, donde se negocian estos productos ya refinados, explica Cardenal. Pero además, incide la portavoz de AICE, España tiene una situación “privilegiada” respecto a la seguridad de suministro: “Tenemos el sistema de refino más flexible y competitivo de Europa. [...] Cada mes entran en España como 30 tipos de crudo de unos 20 países de origen. Esa diversificación te permite sustituir unos suministros por otros cuando hay disrupción en algún punto del mercado internacional."
"El gasóleo es el motor de la economía mundial, se consume mucho más"
Todas las distribuidoras se surten de las refinerías nacionales o en el mercado internacional, confirma María Ortiz, secretaria general de la asociación de Operadores Independientes del Sector Energético (UPI). Esta organización agrupa a operadores que no cuentan con instalaciones de refino en España ni son participadas por multinacionales energéticas. "Somos expertos en optimizar la compra, y luego tenemos que competir con los grandes con márgenes más ajustados", afirma.
Tanto las empresas de AICE como de UPI participan en el mercado mayorista. Algunas cuentan con estaciones de servicio en propiedad, otras abanderan a los titulares y establecen con estos empresarios un contrato de exclusividad en el suministro y algunas no participan en el mercado minorista, las que venden sus carburantes a los conductores.
Pero la diferencia de precios entre gasolineras, el último eslabón de la cadena, no se explica sólo por los márgenes que decida cada propietario. En grandes rasgos, conviven dos modelos de distribución: el tradicional, con personal, servicios añadidos y aditivos que modifican las especificaciones básicas del combustible; y el low cost, con estaciones normalmente desatendidas y costes operativos "radicalmente distintos", en palabras de AICE. "No hay que pensar que las low cost no ofrecen seguridad, son garantías mínimas que la ley ofrece al usuario", matiza Ortiz desde UPI.
A ello se suma el factor geográfico. "Hay zonas de influencia, operadores más dominantes, y eso condiciona los precios que se encuentra el conductor", señala la portavoz de UPI. Más del 52% de las estaciones de servicio en España son ya de operadores independientes, un dato que ambas asociaciones citan como prueba de la competencia en el sector.
Tanto AICE como UPI Energía valoran positivamente la combinación de rebajas fiscales y ayudas directas aprobada por el Gobierno. Pero las perspectivas de la guerra no invitan al optimismo. "Compramos más caro y vendemos más caro", resumen. El Banco Central Europeo (BCE) incluye en sus cálculos respecto a cuánto tiempo puede durar el shock en el mercado, relató su vicepresidente Luis de Guindos en una entrevista en El Mundo. En su mejor escenario, el BCE prevé un pico en los precios para el segundo trimestre seguido de una rápida caída. En referencia a estas declaraciones, María Ortiz concluye: "Me parece muchísimo tiempo. Es una barbaridad. Esto tiene que terminar, espero que cuanto antes".
Entre el 28 de febrero, cuando comenzaron los bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán, y el 21 de marzo, un día antes de la entrada en vigor de las rebajas fiscales a los carburantes, el litro de gasolina 95 se ha encarecido, de media, un 22% y el diésel, un 35,8%. Según los datos reportados por las estaciones de servicio, el gasóleo pasó a costar medio euro más por litro en las tres primeras semanas de la guerra.