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La IA da el gran salto adelante y se convierte en el motor del comercio mundial
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INFORME MCKINSEY

La IA da el gran salto adelante y se convierte en el motor del comercio mundial

Un dato lo dice todo. El año pasado, los envíos del hardware necesario para desarrollar y operar con inteligencia artificial (IA) crecieron a un ritmo del 40%, lo que representa aproximadamente un tercio del incremento del comercio

Foto: Un semiconductor sobre banderas de China y EEUU. (Reuters/Florence Lo)
Un semiconductor sobre banderas de China y EEUU. (Reuters/Florence Lo)
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El mundo cambia. Y también los productos que componen el comercio mundial. El año 2025 marca, de hecho, un hito histórico. La inteligencia artificial y, en general, las tecnologías avanzadas, han desplazado a los bienes de consumo y productos manufacturados como el motor de arrastre del comercio mundial.

Un dato lo dice todo. El año pasado, los envíos del 'hardware' necesario para desarrollar y operar con inteligencia artificial (IA) crecieron a un ritmo del 40%, lo que representa aproximadamente un tercio del incremento del comercio mundial. Lo singular es que ese aumento se produjo en medio de crecientes tensiones geopolíticas y restricciones comerciales más estrictas. Es decir, las transacciones tecnológicas han salido casi inmunes de un contexto geopolítico lleno de amenazas y riesgos.

Hasta ahora, como sostiene un estudio hecho público por la consultora McKinsey, se ha prestado atención al impacto de la IA en la productividad, en el crecimiento económico, en la inversión, en los mercados financieros o en el empleo, pero ha pasado inadvertido en relación con su peso en el comercio mundial. Y lo que sostiene el estudio es que la rápida construcción de centros de datos explica ese crecimiento. Esos centros, como se sabe, requieren grandes volúmenes de semiconductores, servidores y equipos de red procedentes de las cadenas de suministro. Y aquí tres países se llevan la palma: Taiwán, Corea del Sur y algunos otros del sudeste asiático. Pero, sobre todo, EEUU. Hasta el punto de que prácticamente la mitad de la nueva capacidad mundial de centros de datos se localiza en EEUU.

En concreto, el comercio estadounidense de bienes relacionados con la IA aumentó cerca del 66%. Es decir, unos 220.000 millones de dólares. China, por su parte, es el segundo mayor constructor de centros de datos, pero las restricciones comerciales han limitado su capacidad para importar algunos de los chips y herramientas de fabricación de semiconductores más avanzados durante gran parte de 2025, lo que la llevó a depender en gran medida de los suministros nacionales, dice el estudio. El resultado ha sido que el comercio de bienes relacionados con la IA en China creció solo un 16%, lo que equivale a unos 85.000 millones de dólares.

Litografía ultravioleta extrema

¿Y qué ha pasado con la Unión Europea? Según McKinsey, la UE ha sumado menos capacidad tecnológica alrededor de la IA que EEUU y China, lo que lleva a los autores a calificar esa inversión como "moderada", pese a partir de un nivel más bajo, lo que, en teoría, debería favorecer elevados crecimientos.

Entre las tecnologías con mayor crecimiento en el comercio mundial se encuentran las máquinas de litografía ultravioleta extrema, una tecnología esencial para la fabricación de chips de vanguardia que se produce principalmente en Taiwán y Corea del Sur. Esta tecnología permite resoluciones muy finas en la fabricación de productos electrónicos mediante fotolitografía, uno de los pasos más importantes en la fabricación de semiconductores.

Como se ha dicho, este crecimiento de las tecnologías más avanzadas se produce en un contexto geopolítico convulso, incluidas las restricciones a las exportaciones. Algo que afectó especialmente a EEUU con la llegada de Donald Trump. La Casa Blanca ha limitado, y en algunas ocasiones ha prohibido, las exportaciones de chips de computación avanzada, memoria de alto ancho de banda y herramientas para la fabricación de chips. A veces, en coordinación con socios clave.

Igualmente, Países Bajos y Japón impusieron sus propias restricciones de licencia a los equipos de fabricación de semiconductores avanzados, mientras que los fabricantes de chips surcoreanos redujeron las exportaciones de memoria de alto ancho de banda y detuvieron las actualizaciones tecnológicas en sus instalaciones chinas, sostienen los analistas de McKinsey. Como represalia, Pekín reforzó los controles sobre los minerales críticos utilizados en la fabricación de semiconductores.

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Otros países impusieron restricciones a la transferencia de tecnologías de IA patentadas, lo que refleja diferentes preocupaciones en torno a la seguridad nacional, la privacidad de los datos y la propiedad intelectual.

El estudio de McKinsey Global Institute concluye que este 'sorpasso' a los bienes manufacturados tradicionales no ha hecho más que comenzar, como lo demuestran los datos de inversión extranjera directa. Un reciente estudio de fDi Intelligence, una división del Financial Times, ha revelado que, por primera vez, la construcción de centros de datos se ha convertido en el principal destino inversor de las nuevas operaciones 'greenfield'. Es decir, aquellas que suponen una inversión desde cero en nuevos proyectos.

Esos centros han desplazado, de esta manera, a la inversión en semiconductores o energías renovables, que, en los últimos años, habían liderado la inversión extranjera directa en el planeta. Para hacerse una idea de lo que ha crecido la inversión en centros de datos solo hay que tener en cuenta que el año pasado se anunciaron operaciones —bien distinto es conocer el grado de ejecución de esos proyectos— por valor de 320.000 millones de dólares en el sector, lo que supone un 74% más que en 2024.

Según el análisis de McKinsey, lo más sorprendente del año pasado fue la fortaleza de la demanda externa estadounidense, que se convirtió en el principal motor del crecimiento de las importaciones mundiales de nuevas tecnologías vinculadas a la IA, incluso cuando los nuevos aranceles entraron en vigor y los envíos procedentes de China disminuyeron.

Las cifras, sin embargo, hay que advertir, pueden tener un sesgo al alza debido a que muchas operaciones se adelantaron para evitar los aranceles. El efecto anticipación fue especialmente relevante en compras de productos farmacéuticos y oro, lo que provocó grandes fluctuaciones en las balanzas comerciales. Las compras de bienes relacionados con la IA, igualmente, aumentaron considerablemente.

Aunque los datos de comercio mundial del año pasado no están cerrados, el estudio, que recoge información del 90% del comercio mundial, estima que las transacciones de bienes crecieron un 6,5% excluyendo los flujos que muestran indicios de haber sido adelantados. En términos reales, la Organización Mundial del Comercio (OMC) estimó un crecimiento del comercio mundial de bienes del 2,4% a precios constantes en su actualización de octubre de 2025; mientras que en febrero de 2026, la Oficina de Análisis de Política Económica de los Países Bajos estimó un aumento de alrededor del 4,4% en los volúmenes comerciales para todo el año 2025.

El mundo cambia. Y también los productos que componen el comercio mundial. El año 2025 marca, de hecho, un hito histórico. La inteligencia artificial y, en general, las tecnologías avanzadas, han desplazado a los bienes de consumo y productos manufacturados como el motor de arrastre del comercio mundial.

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