Economía para Gen Z | ¿Qué prefieres, ser rico en 1850 o pobre en 2026?
En este episodio, junto al ingeniero Juan Carlos Herranz, hacemos un ejercicio de imaginación histórica mientras nos planteamos qué entendemos por riqueza, cómo medimos el progreso y qué significa realmente el bienestar
Hay preguntas que parecen un juego de sobremesa y acaban llevándonos a cuestiones mucho más profundas. “¿Preferirías ser rico en 1850 o pobre en 2026?” es una de ellas. A simple vista, es un ejercicio de imaginación histórica. Pero, en el fondo, funciona como una excusa para preguntarnos qué entendemos por riqueza, cómo medimos el progreso, qué significa realmente el bienestar e, incluso, qué estamos buscando cuando hablamos de una buena vida.
La pregunta, además, tiene trampa (o varias, en realidad). La primera es que da por hecho que sabemos qué es ser rico y qué es ser pobre. La segunda, que somos capaces de imaginarnos con honestidad en contextos radicalmente distintos al nuestro. Y la tercera, quizá la más interesante, es que mezcla nivel de vida con calidad de vida, y posición relativa con bienestar absoluto (y no es lo mismo).
En el nuevo episodio de Economía para Gen Z, un pódcast de El Confidencial que puedes escuchar en abierto y gratis en iVoox, Spotify y Apple Podcasts, hemos preguntado a varios jóvenes si preferirían ser ricos en 1850 o pobres en la actualidad. Analizamos las respuestas junto al ingeniero industrial (y apasionado de la historia) Juan Carlos Herranz Ramos. Todo ello en nuestra sección Calle Z, patrocinada por Banco Santander.
Durante la conversación no buscamos dar una respuesta cerrada, entre otras cosas, porque quizá no exista. Lo que intentamos es algo más útil: desmontar la intuición rápida. Que si alguna vez alguien te lanza esta pregunta en una sobremesa (o la planteas tú) no respondas en automático, sino con criterio. Con más contexto y más matices.
Puedes escuchar todos los episodios de Economía para Gen Z en abierto y gratis en Ivoox, Spotify y Apple Podcast.
Hay preguntas que parecen un juego de sobremesa y acaban llevándonos a cuestiones mucho más profundas. “¿Preferirías ser rico en 1850 o pobre en 2026?” es una de ellas. A simple vista, es un ejercicio de imaginación histórica. Pero, en el fondo, funciona como una excusa para preguntarnos qué entendemos por riqueza, cómo medimos el progreso, qué significa realmente el bienestar e, incluso, qué estamos buscando cuando hablamos de una buena vida.