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¿Qué va a pasar con el precio de la luz? Las renovables no evitarán otra crisis de inflación
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Consecuencias de la guerra en Irán

¿Qué va a pasar con el precio de la luz? Las renovables no evitarán otra crisis de inflación

La primavera, la capacidad de generación renovable y el bajo riesgo de desabastecimiento de gas rebajan el shock respecto a 2022. Sin embargo, los precios de la luz y del gas ya multiplican lo previsto

Foto: La compañía Recursos de Galicia adquiere el Parque eólico Mondego al Banco Sabadell. (Carlos Castro / Europa Press)
La compañía Recursos de Galicia adquiere el Parque eólico Mondego al Banco Sabadell. (Carlos Castro / Europa Press)
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El incremento del precio del petróleo por la guerra en Irán iniciada hace medio mes ya se ha trasladado a los combustibles en España y, en menor medida, al gas, lo que ha provocado un repunte de los precios de la luz en el mercado mayorista los días en los que las renovables no han sido suficientes para cubrir la demanda. En lo que va de marzo, la electricidad se ha situado en un promedio de 64,1 euros el MW/h y el gas en 48,7, niveles que multiplican por cuatro y por 1,5, respectivamente, los precios de febrero. El gas ya es ligeramente más caro que en el mismo periodo de marzo de 2025.

Sin embargo, el impacto inicial de la guerra ha coincidido con una coyuntura que favorece a España por tres motivos. La primavera es la estación con mayor generación eléctrica renovable y este año estará más impulsada por la gran disponibilidad de agua. El mix energético español es menos dependiente de los combustibles fósiles y está más diversificado que en 2022. Y, en tercer lugar, el conflicto en el golfo Pérsico no pone en riesgo, a priori, el suministro de gas de la UE, como sí sucedió en el estallido de la crisis de Ucrania.

Los precios de la luz y del gas están siendo ya y serán más caros de lo previsto antes del conflicto, pero este contexto favorable amortiguará el impacto, especialmente hasta junio. "Lo vamos a afrontar mejor por la alta penetración de renovables, pero tampoco hay que perder la perspectiva: estamos en precios del gas del doble de lo previsto para este año", señala Óscar Barrero, socio responsable de Energía de PwC España.

La realidad es que España sigue dependiendo del gas como respaldo del sistema y para atender picos de demanda y periodos en los que las renovables flaquean, lo que puede encarecer considerablemente la factura de la luz si el conflicto se alarga al verano y, más aún, si llega al próximo invierno, incluso si el gas continuara a 50 euros el MW/h. "Normalmente, las puntas de precio se suelen producir en verano o en invierno", añade Barrero, lo que explica los futuros de la electricidad a partir del verano.

Según los datos de OMIP, el mercado está cerrando contratos para abril y para mayo por 36 €/MWh, pero más caros a partir de entonces. En concreto, 66,5 €/MWh para junio, 79,15 €/MWh para julio y también por encima de los 75 euros tanto para agosto como para septiembre. Aunque no sea una predicción exacta, los futuros reflejan expectativas al alza del mercado sobre los precios de la luz. A modo de ejemplo: el 27 de febrero, antes del inicio de la guerra, el precio futuro para junio era de 46,3 €/MWh.

Más allá de las renovables, el precio del gas no ha subido tanto como se temía por el conflicto. El gas natural de referencia en Europa, el TTF holandés, cotiza en el entorno de los 50 €/MWh, por debajo incluso de los 62 que alcanzó la semana pasada (aunque casi el doble que en febrero). José Burgos, socio de Energía de la consultora BIP Iberia, incide en que la situación con el suministro de gas no tiene nada que ver con la que se vivió en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania y eso influye en el precio.

"La elevada capacidad de regasificación en Europa permite recibir GNL por barco, aportando un margen de maniobra y facilitando la compra a distintos orígenes. Si el conflicto se dilatase en el tiempo, niveles de precios altos habilitarían, en pocos meses, nuevas fuentes de gas en regiones no afectadas por el conflicto, mitigando la volatilidad y un incremento descontrolado del precio", explica Burgos. En 2022, Rusia cortó el gas por gasoducto y la capacidad de regasificación era muy limitada, por lo que "se mezcló un problema de suministro con uno de infraestructura", añaden fuentes del sector energético, que no descartan que la situación se pueda tensionar en septiembre.

El motivo es que actualmente estamos en un valle de demanda de gas, pero cuando haya que llegar al 90% de almacenaje a finales del verano, si es el objetivo para 2026, habrá que competir con China, Japón, India y Taiwán, lo que podría hacer que el precio aumente si continúa el conflicto, que está afectando al 20% del GNL del mercado. En este contexto, Barrero no aconseja recurrir de inmediato al tope al gas, ya que es un mecanismo que, aunque "positivo" si se aplica durante meses, genera distorsiones a corto plazo y la incidencia del gas en el precio de la luz no será elevada hasta junio.

Inflación por encima del 3%

Los expertos consultados coinciden en que España está "mejor preparada" que en 2022 por su amplia capacidad de regasificación, la diversificación de proveedores de gas, la mayor eficiencia en el consumo y el peso creciente de las renovables, pero no podrá evitar una nueva ola inflacionista y el daño a sectores específicos. En una nota de previsiones elaborada este viernes por Funcas, la estimación es que la tasa de inflación general ascienda al 3,6% en marzo desde el 2,3% de febrero por el encarecimiento de los productos energéticos y que supere el 4% en abril y en meses posteriores.

Estas cifras cuentan con que el precio del petróleo baje desde junio y termine el año en unos 81 dólares. Si, en cambio, se mantiene en el entorno de los 100 actuales todo el año, la inflación se situaría en lo que queda de 2026 por encima del 4,5%. Incluso en el escenario más optimista, de un descenso del petróleo ya en abril, la inflación superará el 3% en promedio anual.

En el escenario central, la previsión específica para los productos energéticos (electricidad, gas y carburantes) es que registren una inflación del 11% anual en marzo, en contraste con la deflación del 3,1% de febrero. Durante todo el año, la inflación de la energía estaría por encima de los dos dígitos. No obstante, estos supuestos están sujetos a una elevada incertidumbre y no tienen en cuenta las posibles medidas que aprobará el Gobierno en materia fiscal, que rebajarían el precio final percibido por los consumidores.

El incremento del precio del petróleo por la guerra en Irán iniciada hace medio mes ya se ha trasladado a los combustibles en España y, en menor medida, al gas, lo que ha provocado un repunte de los precios de la luz en el mercado mayorista los días en los que las renovables no han sido suficientes para cubrir la demanda. En lo que va de marzo, la electricidad se ha situado en un promedio de 64,1 euros el MW/h y el gas en 48,7, niveles que multiplican por cuatro y por 1,5, respectivamente, los precios de febrero. El gas ya es ligeramente más caro que en el mismo periodo de marzo de 2025.

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