La gran batalla europea por abaratar los precios de la energía en plena crisis de Ormuz
Los jefes de Estado y de Gobierno abordarán los precios de la energía estructuralmente elevados, pero también las medidas inmediatas ante la crisis provocada por la guerra contra Irán
Imagen de petroleros en el estrecho de Ormuz. (EFE/Ali Haider)
La presión de los precios de la energía por la crisis del estrecho de Ormuz empieza a notarse en la agenda política de la Unión Europea. También en el bolsillo. Según Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, solamente durante los diez primeros días de la guerra de EEUU e Israel contra Irán, los europeos pagaron 3.000 millones de euros adicionales por el aumento del precio de los combustibles fósiles. No solo de la manera más obvia, al rellenar el depósito del coche, sino también en la factura de la luz, por el encarecimiento del gas. Los líderes europeos quieren encontrar soluciones en el corto plazo, y exigirán durante el Consejo Europeo de la semana que viene al Ejecutivo comunitario que tome medidas inmediatas.
Hay dos debates que corren en paralelo y que se entrelazan: la reforma del mercado eléctrico, un expediente sensible y enormemente complejo, y las medidas inmediatas que se deben tomar si se agrava la crisis de precios actual. El miedo de algunas capitales es que las medidas a corto plazo acaben condicionando el debate de la reforma profunda del mercado eléctrico. La Comisión recuerda a los Estados miembros que ya tienen algunas herramientas a su alcance para actuar de inmediato a nivel nacional, por ejemplo, reducir los impuestos dentro de la factura de la luz, que en algunos casos, como el de Dinamarca, representan casi la mitad del precio final que pagan los consumidores.
Tanto el Eurogrupo, foro de ministros de Finanzas de la eurozona, como la propia Comisión Europea han recordado que sigue sobre la mesa la "caja de herramientas" de 2022, cuando la UE hizo frente a la crisis energética exacerbada por la guerra de Ucrania, aunque todavía "no estamos ahí", ha señalado Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea a cargo de Competencia y Transición Limpia. Valdis Dombrovskis, comisario de Economía, ha explicado que cualquier medida debe ser "limitada en tiempo y alcance" para reducir su impacto fiscal.
Buena parte de la batalla se concentra en un ámbito de la agenda climática: el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS), algo así como el 'peaje' que deben pagar quienes emiten CO₂ a la atmósfera. Un grupo de Estados miembros, liderados por Italia, ya solicitaban su rápida reforma en el marco del debate sobre la competitividad europea, y ahora vuelven a ponerlo en la agenda. Esta misma semana, Giorgia Meloni, primera ministra italiana, ha insistido en el Senado en que pedirá durante el Consejo Europeo la "inmediata suspensión" del sistema.
Giorgia Meloni ha insistido en el Senado en que pedirá durante el Consejo Europeo la "inmediata suspensión" del sistema
Consideran que es la forma más rápida de reducir el precio de la factura de la luz. En el sistema marginalista europeo, las tecnologías de generación entran en el mercado por orden creciente de coste hasta cubrir la demanda. La última en hacerlo, que suele ser el gas, marca el precio de toda la factura eléctrica. Así, las tecnologías limpias, que son las más baratas, aumentan sus beneficios, y se lanza una señal al mercado para invertir en renovables. Al precio del gas se suman, además, los derechos de emisión del ETS, lo que encarece aún más la factura. Por eso algunos gobiernos lo ven como la vía más rápida para abaratarla.
España, junto a otros Estados miembros, entre ellos Portugal, Dinamarca o Suecia, ha movido ficha para rechazar esos argumentos. "Los intentos de debilitar, suspender o restringir la normativa ETS socavarían la confianza de los inversores, penalizarían a los pioneros (early movers en inglés, es decir, los que se han estado adaptando pronto), distorsionarían la igualdad de condiciones y ralentizarían la transformación de nuestras economías. Es imprescindible una eliminación progresiva de la asignación gratuita para garantizar los incentivos que permitan a la industria realizar la transición y descarbonizar la economía, preservando al mismo tiempo su competitividad", señalan en una carta a António Costa, presidente del Consejo Europeo.
"La industria europea necesita un marco regulatorio estable y predecible para acometer las inversiones. Es un marco conocido. Todo lo demás es introducir incertidumbre adicional sobre algo que funciona, es eficaz e interiorizado por las empresas", defienden España, Países Bajos, Suecia, Luxemburgo, Dinamarca, Eslovenia y Finlandia en otro documento de reflexión. Una fuente diplomática explica que, "generalizando", el asunto de los ETS "es el asunto que más se menciona" en el trabajo de preparación para la cumbre de líderes. La fuente explica que se discuten también otras "soluciones en el corto plazo", pero que los debates no están siendo "muy concretos".
"La energía está en lo más alto de la agenda, será probablemente lo que requiera más discusiones"
"La energía está en lo más alto de la agenda, será probablemente lo que requiera más discusiones", explica la fuente diplomática, que señala que "todo el mundo está de acuerdo en que los precios de la energía son una desventaja para nuestra competitividad". La clave de la discusión es que "hay una diferencia respecto a cómo lidiar con ello, con algunos Estados miembros que piden medidas inmediatas, mientras que otros pedimos mantener la vista en la agenda a largo plazo y reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, un camino en el que hemos invertido masivamente", añade.
En un discurso en Estrasburgo, Von der Leyen ha defendido el sistema ETS, aunque también ha hablado de su modernización. "Sin el ETS, ahora consumiríamos 100.000 millones de metros cúbicos más de gas, lo que, una vez más, nos haría más vulnerables y dependientes", ha explicado la alemana esta semana. "Por lo tanto, necesitamos el ETS, pero debemos modernizarlo", añadió. Su equipo trabaja en algunas propuestas de cara a la cumbre de líderes de la semana que viene.
Según informa Bloomberg, citando a varias fuentes comunitarias, la Comisión podría plantear, entre otras cosas, aumentar el número de derechos gratuitos de emisión de carbono que se entregan a algunas industrias que se enfrentan a una especial desventaja por ser electrointensivas, como por ejemplo la del acero. Una fuente diplomática sueca explica que, aunque se están discutiendo "soluciones a corto plazo" entre las capitales, los debates no están siendo "muy concretos" a la espera de la carta que la Comisión Europea presentará. "No quiero precipitarme respecto a qué habrá en esa carta, [pero] las medidas inmediatas no deben minar los objetivos a largo plazo", añade.
La presión de los precios de la energía por la crisis del estrecho de Ormuz empieza a notarse en la agenda política de la Unión Europea. También en el bolsillo. Según Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, solamente durante los diez primeros días de la guerra de EEUU e Israel contra Irán, los europeos pagaron 3.000 millones de euros adicionales por el aumento del precio de los combustibles fósiles. No solo de la manera más obvia, al rellenar el depósito del coche, sino también en la factura de la luz, por el encarecimiento del gas. Los líderes europeos quieren encontrar soluciones en el corto plazo, y exigirán durante el Consejo Europeo de la semana que viene al Ejecutivo comunitario que tome medidas inmediatas.