Occidente gana tiempo con las reservas de petróleo, pero no soluciona el problema
Históricamente, las liberaciones tienen un efecto temporal en los mercados y más preventivo que de reducción de precios. El Departamento de Energía de EEUU ya prevé que el barril de Brent cueste más de 90 dólares hasta junio
Los 32 países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han tomado una decisión sin precedentes para tratar de evitar que los mercados entren en pánico y el petróleo se dispare por la guerra en Irán. Tras el anuncio de este lunes, el precio pasó de 118 dólares el barril a estar por debajo de la barrera de los 100 dólares, pero la decisión de este miércoles apenas ha provocado un alivio temporal, de minutos. Los precios cayeron a los 84 dólares en el caso del barril de WTI y a los 88,6 en el caso del Brent, pero volvieron a repuntar de inmediato, registrando crecimientos de entre el 4% y el 6% respecto al día anterior durante el resto de la jornada.
La clave la dio el director ejecutivo de la AIE, Faith Birol, durante su intervención del miércoles, en la que advertía que la liberación de reservas, por muy voluminosa que sea, supone solo un parche temporal dada la magnitud del problema, el bloqueo del 25% del flujo marítimo de petróleo. "Para ser claros, lo más importante para volver a tener un flujo estable de petróleo y gas es que se reanude el tránsito por el Estrecho de Ormuz".
Desde que estalló la guerra hace 11 días, hay 15 millones de barriles menos de petróleo crudo en el mercado y cinco menos de productos petrolíferos, una reducción significativa para un consumo diario mundial de entre 100 y 105 millones de barriles. Y, aunque existen algunas vías alternativas, ninguna por sí sola ni en su conjunto lograrán reponer el spot. El oleoducto Este-Oeste y otro oleoducto propiedad de los Emiratos Árabes Unidos emergen como opciones, pero no tienen capacidad para sumar más de siete millones de barriles diarios, en el mejor de los casos.
Por lo tanto, el mercado está pensando en precios más caros del petróleo durante un tiempo y los suministros adicionales de la AIE solo minimizan el impacto temporalmente. De hecho, la propia agencia estadística del Departamento de Energía de EEUU (DOE) pronosticó este martes que los precios del petróleo se mantendrán elevados en los tres próximos meses, asumiendo el escenario de que "la producción suspendida alcanzará su punto máximo a principios de abril".
Contando con las interrupciones a corto plazo en los flujos, con las suspensiones de producción y con una prima de riesgo “persistente”, la agencia estima que los precios del petróleo Brent superarán los 90 dólares el barril en marzo, abril y mayo, mientras que los del West Texas (WTI) se situarán por encima de esa barrera solo en marzo.
Este pronóstico de precios depende, en gran medida, de que se aproveche el tiempo que dure el efecto de las reservas para distensar la situación y retomar el tráfico en Ormuz, un objetivo que parece lejano. La administración Trump continúa exigiendo rendición total a Irán y este asegura que hará todo lo posible para que los precios del petróleo se disparen a los 200 dólares por barril.
Impacto limitado en los precios
El uso de las reservas inyecta un crecimiento inmediato de la oferta que rebaja los precios. En concreto, este estudio publicado en NBER calcula que una liberación estratégica de 10 millones de barriles rebajaría temporalmente los precios spot entre un 2% y un 3%. Además, evitaría aproximadamente 0,8 puntos porcentuales de backwardation en las curvas de futuros en comparación con un escenario sin liberación. Simulaciones históricas sugieren que las liberaciones anteriores a 2022 redujeron los precios spot entre un 15% y un 20% en comparación con un escenario contrafactual sin liberación.
No obstante, este estudio del think tank Council on Foreign Relations de EEUU sobre la liberación de 2011 por la guerra civil en Libia advierte que "las liberaciones de petróleo de emergencia pueden tener un impacto modesto en los precios, y las fuerzas más amplias del mercado pueden superarlas fácilmente". En última instancia, las liberaciones de emergencia pueden ser más eficaces "para prevenir las subidas perjudiciales de los precios que para reducirlos realmente”.
En la última crisis de 2022, los países de la AIE decidieron una primera liberación coordinada de 60 millones de barriles solo cinco días después del inicio de la invasión rusa, pero el volumen no fue suficiente para rebajar los precios. Estos alcanzaron los 105 dólares en el barril de Brent el propio uno de marzo y siguieron subiendo hasta los 128 dólares del ocho de marzo, de manera que el promedio del mes superó los 112 dólares el barril. El precio se consolidó en valores elevados incluso con la segunda decisión de liberar 120 millones de barriles adicionales.
El impacto en los precios en esta ocasión dependerá, además de si se ven dañadas más infraestructuras energéticas y de la propia evolución del conflicto, del goteo de llegada al mercado de los barriles adicionales. Japón ya ha adelantado que, a partir del próximo lunes 16 de marzo, liberará unos 80 millones de barriles de su reserva de manera adicional a los 400 millones acordados por la AIE. Todavía se desconocen los planes concretos de inyección en el mercado y por países, si bien es cierto que cada Estado dispone de 90 días y que este mismo jueves la Comisión Europea se reúne con los veintisiete para definir el plan a seguir.
Puede surgir un problema mayor: el gas
Por el momento, el mercado mantiene señales de alerta. Los inversores están pagando primas históricamente elevadas por apostar a precios del petróleo más altos en el próximo mes. Esto refleja que se percibe riesgo de shock de oferta a pesar de la decisión de la AIE. No obstante, la mayor preocupación en las próximas semanas puede venir por los precios del gas.
Según ha advertido Birol en su comparecencia, "la situación de los mercados del gas natural es muy difícil y hay pocas opciones para sustituir los cargamentos de GNL que faltan de Qatar y los Emiratos". El suministro energético mundial se ha reducido en torno a un 20% desde el inicio de la guerra y los equilibrios subyacentes del mercado antes de este conflicto eran "aún más ajustados que en el caso del petróleo", ha añadido. El gas no tiene reservas mundiales que liberar para regular el mercado y su encarecimiento impacta de manera más transversal en la inflación que el petróleo.
Los 32 países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han tomado una decisión sin precedentes para tratar de evitar que los mercados entren en pánico y el petróleo se dispare por la guerra en Irán. Tras el anuncio de este lunes, el precio pasó de 118 dólares el barril a estar por debajo de la barrera de los 100 dólares, pero la decisión de este miércoles apenas ha provocado un alivio temporal, de minutos. Los precios cayeron a los 84 dólares en el caso del barril de WTI y a los 88,6 en el caso del Brent, pero volvieron a repuntar de inmediato, registrando crecimientos de entre el 4% y el 6% respecto al día anterior durante el resto de la jornada.